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Día D: Las míticas escenas de cine que ayudaron a engrandecer la leyenda del desembarco de Normandía

La batalla más decisiva de la II Guerra Mundial ha sido narrada múltiples veces en la gran pantalla. Su obra maestra es «Salvar al soldado Ryan»

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«Salvar al soldado Ryan»

Escena de «Salvar al soldado Ryan»
Escena de «Salvar al soldado Ryan»

Hay momentos, flashes, gestos que se ven en la gran pantalla y que se graban para siempre en la retina. Lo difícil es hacer que una secuencia de largos y sangrientos minutos permanezca tan clavada en la memoria de los espectadores como logró Steven Spielberg con la increíble escena del desembarco en la playa de Omaha que filmó en «Salvar al soldado Ryan».

Así diseccionaba Oti R. Marchante la película el año de su estreno: Ninguna palabra podía relatar con exactitud la exactitud con que relata este hombre el espasmo de la batalla. La primera media hora, en la que recoge sólo una parte del destrozo humano durante la toma de la playa de Omaha en el Desembarco de Normandía, es probablemente el más despiadado cine bélico que se ha rodado nunca, documentales incluidos. No es una cuestión de sangre, ni de metralla, ni de cuerpos caídos o vidas destrozadas; es la diabólica fotografía del miedo: miedo a morir, miedo a no estar todavía muerto, miedo al miedo... Para que no haya confusiones, Spielberg decide colocarle al principio y al final de su película un pegote de actualidad, de hoy en día.

Francamente, no le beneficia el arrancar toda la peripecia bélica de sus personajes del momento en que ocurrió y presentarla como si dijera: aquello sucedió hace ya muchos años y lo recordamos ahora. Pero, francamente también, uno se olvida del pegote del principio y del pegote del desenlace para sumergirse de lleno en la batalla.

Sin ninguna duda, «Salvar al soldado Ryan» está hecha con el manual del perfecto cineasta de género, y alberga enterrados entre su celuloide muchos de los mejores momentos de las mejores películas del siglo, no sólo bélicas sino de estilos aledaños o contrarios como el «western" o el "negro».

El pequeño grupo humano que elige el director para desollar la bestia de la guerra funciona como el mecanismo de un reloj suizo y nos dice, en cada momento, la hora exacta de sus contradictorios sentimientos: están allí para matar, para morir, para quedarse, para irse, para salvar, para ser salvados, para traicionar, para que los traicionen, para tener valor, para tener miedo... Están allí sin ningún sentido y con todo el sentido del mundo.

Técnicamente, la película es prodigiosa, pero decir esto es una vulgaridad tratándose de Spielberg. La estrategia militar y fílmica que despliega el cineasta a lo largo de casi tres horas (que se pasan rápidas e hipnóticas, como una bala trazadora) es insuperable, y todas las secuencias de combate resultan de una verosimilitud preocupante, sobre todo para los actores y técnicos que habrán tenido que comprobar en sus propias carnes el olor a chamusquina.

Pero es que, además, «Salvar al soldado Ryan» es una película rellena de un fondo que merece la pena investigar, sin quedarse tontamente atrapado en la pobre impresión de si es o no es patriotera o sensiblera... Habla como pocas veces lo había hecho el cine de la soledad del hombre en una trinchera o del hilo invisible entre dos soledades en dos trincheras enfrentadas. Y saca a flote ciertos sentimientos, los mejores y los peores, los más limpios y los más sucios, que nadie puede sospechar que lleva dentro, mucho más jurásicos que los de «Parque Jurásico».

Es una película brutal tanto vista por fuera como internándose en ella. Todos los actores que aparecen, hasta los que lo hacen momentáneamente, se han ganado su sueldo con creces. El que más, Tom Hanks, que para eso ganará el triple. Tal vez sea porque la cara de Tom Hanks es la cara vulgar, corriente y doliente de cualquier ser humano.

«El día más largo»

Escena de El día más largo
Escena de El día más largo

En 1962 se esrenó este clásico de casi tres horas de duración que detalle casi con precisión de cirujano el día más largo (y decisivo) para el desenlace de la II Guerra Mundial. John Wayne, Robert Mitchum, Henry Fonda, Richard Burton y Sean Connery encabezan el reparto de una cinta en blanco y negro que logró dos Oscar.

«Día-D, 6 de Junio»

«Día-D, 6 de Junio»
«Día-D, 6 de Junio»

Mezcla de historia de amor y guerra. Una de las primeras películas que se rodaron tras el final de la Segunda Guerra Mundial sobre el desembarco y que hizo que algunas cifras se empezaran a repetir en todas las sinopsis de las películas del Día D: 3.000.000 de hombres, 11.000 aviones y 4.000 barcos... En 1956, Estados Unidos ya tenía la certeza de que el relato sobre el final de la IIGM lo iba a ganar a través del cine y la cultura popular.

«Brigada suicida»

Cartel original de Brigada suicida
Cartel original de Brigada suicida

Europa quiso también dar su visión de «El día D» con una coproducción de Alemania y Francia de 1968. El título original es «Hell in Normandy (Infierno en Normandía)» La sinopsis rezaba así: El teniente norteamericano Stroble (Peter Lee Lawrence) es enviado en plena Guerra Mundial a Normandía con la misión de infiltrarse en el ejército alemán para destruir una instalación de lanzallamas situada en la playa de Omaha. Debe llevar a cabo este cometido antes del ataque aliado, contando con la ayuda del capitán Jack Murphy (Guy Madison) y su escuadrilla de paracaidistas.

Ike: Cuenta regresiva al Día D

Ike: Cuenta regresiva al Día D
Ike: Cuenta regresiva al Día D

En televisión el día D también tuvo su repercusión con este telefilme que estuvo nominado a seis premios Emmy. Tirando de tópicos (la mayor operación militar de la IIGM, un hombre que se destaca sobre el resto...) se centra en la loa a la figura de Dwight «Ike» Eisenhower y en cómo su actuación en la guerra le hizo destacarse como un estratega militar. Una experiencia que le ayudó a llegar a la Casa Blanca.

«Ike: Cuenta regresiva al Día D» narra los 90 días que precedieron al desembarco, cuando Eisenhower decide el destino de miles de soldados a la vez que se ocupa de las relaciones estratégicas con el primer Ministro británico, Winston Churchill.

«Uno Rojo, división de choque»

Escena de Uno Rojo, división de choque
Escena de Uno Rojo, división de choque

En «Uno Rojo, división de choque», Lee Marvin, Mark Hamill y Robert Carradine recorren algunos de los puntos que marcaron la II Guerra Mundial, entre ellos, cómo no, las playas donde se produjo el Desembarco de Normandía. Realizada en 1980, su fuerza visual hizo que años más tarde los escenarios que recorrieron los protagonistas aparecieran en la extensión del videojuego «Call of duty 2».

«El desafío de las águilas»

Carátula del DVD de El desafío de las águilas
Carátula del DVD de El desafío de las águilas

«El desafío de las águilas» , de 1968, Brian G. Hutton adaptó al cine la novela bélica de Alistair MacLean. Richard Burton y Clint Eastwood encabezan un reparto de esta aventura que relata las andanzas de un grupo de élite cuya misión es rescatar a un general estadounidense en poder de las tropas nazis antes de que revele el plan para el Desembarco de Normandía.

«Hermanos de sangre»

«Hermanos de sangre»
«Hermanos de sangre»

Desde que se proyectara en cine «Salvar al soldado Ryan» pocos directores se han atrevido a llevar a la gran pantalla nada que tenga que compararse con la espectacularidad de la cinta de Spielberg. No es igual en televisión. La pequeña pantalla ofrece profundizar en el desarrollo de personajes y ahí «Hermanos de Sangre», producida por Tom Hanks y el propio Spielberg, ha hecho historia. En la miniserie dedican un capítulo, «El día D / El día más largo», para contar cómo los paracaidistas de la Compañía Easy llegan a Normandía.