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Un documental anónimo para contar Guinea Ecuatorial, «la Corea del Norte de África»

La plataforma de micromecenazgo Verkami ha autorizado por primera vez una campaña de recaudación anónima para garantizar la seguridad de sus impulsores

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Aunque el anonimato en Internet suela servir de amparo para trolls y acosadores virtuales, hay ocasiones en las que el encubrimiento de la identidad tiene propósitos más nobles. Por ese motivo, la plataforma de micromecenazgo Verkami ha autorizado por primera vez en sus 7.000 proyectos una campaña de financiación en la que tanto los promotores como los donantes pueden permanecer en el anonimato «por razones de seguridad». El proyecto en cuestión es la producción y rodaje de «Guinea, el documental prohibido», que en menos de dos semanas ya ha recaudado más de 5.000 euros.

Los impulsores del documental son un equipo de cineastas españoles y ecuatoguineanos cuya identidad y trayectoria está acreditada por la plataforma. Una vez publicada la película algunos de ellos darán la cara mientras que otros deberán seguir ocultando su nombre y su rostro. «Somos frágiles ante un estado mafioso con muchos tentáculos», explican los promotores, que también reconocen que no hubieran seguido adelante con el documental de no haber conseguido que Verkami garantizase su anonimato: «Han hecho una excepción con nosotros y se lo agradecemos».

Los documentalistas resumen el espíritu de la película recurriendo a una frase de Milan Kundera, escritor checo que ha plasmado en sus novelas los dramas de la dictadura, la represión y el exilio: «La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido». El equipo de «Guinea, el documental prohibido» conjuga la lucha contra el omnímodo poder de Teodoro Obiang con el recuerdo del pasado colonial de Guinea Ecuatorial, que fue territorio español hasta 1968. «Es impresionante lo poco que sabemos sobre esa época», lamentan los cineastas.

El equipo se refiere a Guinea Ecuatorial como «la Corea del Norte de África», debido al hermetismo y a la represión que el régimen de Obiang ha institucionalizado tras cinco décadas en el poder. «A quien más beneficia este silencio es a la dictadura», denuncian los documentalistas, «si hubiera más información de lo que pasa en el país, tal vez ya habría caído, porque es un régimen insoportable excepto para los que se enriquecen. La violencia y la represión que sufre la población no ha cesado con la independencia».

Burlar la censura

El precio a pagar en Guinea por criticar al régimen a cara descubierta suele ser una temporada en la cárcel. El año pasado, el dibujante Ramón Esono pasó cinco meses en prisión por unas caricaturas de Teodoro Obiang. «Hay muchísima gente denunciando lo que pasa desde el país y desde la diáspora, y es gente muy valiente que se enfrente a los encarcelamientos arbitrarios», cuenta el equipo de «Guinea, el documental prohibido», «el problema es que la mayoría de los casos son silenciados por el régimen o ignorados aquí. Es un país sin prensa diaria, donde todos los medios están controlados por el clan del dictador».

Pese a ello, dicen esperanzados que «existe una nueva generación con ganas de respirar otros aires». Y gracias a las herramientas audiovisuales esa nueva generación está consiguiendo burlar la censura y abrir una brecha para que entre aire fresco en Guinea: «Internet va muy lento y su precio es desorbitado, las redes sociales están censuradas y algunas webs también, pero con la entrada de teléfonos móviles han entrado las cámaras, y hay Youtubers y gente que está contando la parte fantástica del país, que también existe a pesar de la dictadura».

La acogida de la campaña está siendo «muy buena, y nos da la sensación de que este es un tema del que mucha gente considera importante hablar». Muy distinta ha sido la respuesta de las televisiones y productoras en las que han buscado financiación y donde les han dicho que el proyecto «no interesa»: «Estamos muy sorprendidos. Pensábamos que con los cincuenta años de la independencia se podría aprovechar para hacer memoria, pero no ha sido así. Ojalá que con la campaña que estamos haciendo alguna televisión o programa se atrevan con el tema».