Facebook ha censurado la portada de Interviú, publicada en el año 1975
Facebook ha censurado la portada de Interviú, publicada en el año 1975 - INTERVIÚ

FacebookRedes sociales: los censores del siglo XXI

La decisión de la red social de Zuckerberg de prohibir la publicación de la portada de Marisol de Interviú o los cambios en las políticas de Twitter introducidas a finales del año pasado dan cuenta del poder de estas plataformas a la hora de gestionar el contenido que se sube a sus redes y que se multiplica como un altavoz a nivel global

MADRIDActualizado:

La célebre foto de Marisol en la portada de la revista «Interviú» es una de esas imágenes ancladas en el imaginario colectivo de la sociedad española. Su publicación supuso en su época una abrupta ruptura con la infancia de la actriz, que se convertía en mujer a los ojos de un público que la reconocía por su candidez e ingenuidad. Ahora, igual que entonces, este documento ha despertado el revuelo mediático y público, aunque por razones muy distintas y globales: Facebook ha censurado los pechos de la artista acogiéndose a su política contra los desnudos. Lo que no hizo la justicia española en el año 75 lo ha acabado llevando a cabo una red social norteamericana cuarenta años después.

El periodista Juan Pablo Bellido que, tras el anuncio del cierre de «Interviú», estuvo subiendo portadas de esta revista a sus perfiles en las redes sociales durante días, denunciaba a través de su cuenta de Twitter que otra plataforma de «microblogging», Facebook, le había bloqueado por publicar la imagen en cuestión. La red de Mark Zuckerberg le «castigaba» con 24 horas de inhabilitación, argumentando que ese post «infringía las políticas de Facebook» y le invitaba a obtener «más información» en el servicio de ayuda. Además, le recomendaba la lectura de las «normas comunitarias» de la red social «para evitar» que se le volviera a bloquear.

Los desnudos, tabú para Facebook

La explicación de Facebook, como es habitual, no da pistas sobre qué norma es la que se ha infringido exactamente con la publicación. La red social es tajante en cuanto a mensajes de odio, terrorismo, pornografía, racismo o autolesiones. Además, hay un apartado especial que, con el objetivo de «fomentar un comportamiento respetuoso», hace especial alusión a los desnudos, sección a la que ha remitido Facebook a este diario tras preguntar acerca de la polémica con la portada de Interviú.

«Restringimos la exhibición de desnudos para evitar que determinados sectores de nuestra comunidad global que muestran una especial sensibilidad ante ellos se puedan sentir mal; en particular, por su contexto cultural o su edad», afirman desde la red social. En concreto, se eliminan «fotografías que muestren los genitales o las nalgas en su totalidad y de una forma directa», así como las imágenes de pechos de mujer «si se ve el pezón», aunque permite documentos en los que se esté dando el pecho o los que muestren cicatrices por una mastectomía. Estas últimas excepciones se han incluido en 2017 tras reiteradas peticiones de miles de usuarios en la red después de múltiples polémicas en las que Facebook retiró archivos relacionados con la lactancia y el cáncer de mama.

Twitter se endurece, pero no con Trump

El pasado 18 de diciembre Twitter hizo efectiva su nueva regla para bloquear las cuentas que propaguen contenido amenazante o que ensalcen el terrorismo y la violencia contra civiles. La decisión la tomaba tras la acusación de que diferentes grupos extremistas, tanto islámicos como aquellos que alababan la «supremacía blanca» y crearon altercados en Virginia (EE.UU.), hacían uso de esta red de «microblogging» para darse publicidad e incitar al odio.

«No permitimos el abuso, el acoso ni las amenazas violentas en nuestra plataforma. Cuando recibimos informes, nuestros equipos los revisan y suspenden las cuentas cuando corresponde. También contamos con un equipo dedicado que trabaja las 24 horas, todos los días para apoyar las investigaciones policiales. que se siente inseguro debe informarnos el contenido y comunicarse con la policía», explicaron fuentes de Twitter a ABC. Muchos usuarios acogieron con recelo estas medidas, ya que intuían una posible «purga» indiscriminada, que puede afectar a la libertad de sus usuarios.

«No permitimos el abuso, el acoso ni las amenazas violentas en nuestra plataforma. Cuando recibimos informes, nuestros equipos los revisan y suspenden las cuentas cuando corresponde» (fuentes de Twitter)

Muchos de los tuits que el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha vertido a través de estas redes sociales serían motivo de bloqueo. Sin embargo, Twitter reconoció que no bloquearía al dirigente estadounidense, ni a otros dirigentes del estilo en aras del debate público: «Bloquear a un líder mundial desde Twitter o eliminar sus controvertidos tuits ocultaría información importante que las personas deberían poder ver y debatir. Además no silenciaría a ese líder, pero ciertamente obstaculizaría la discusión necesaria sobre sus palabras y acciones», afirmó el consejero delegado de esta red social, Jack Dorsey.

YouTube contra el contenido inapropiado

Otra de las redes sociales que se ha colocado en el punto de mira ha sido YouTube. La controversia ha sido la nota dominante en 2017 y esta plataforma de vídeo ha sufrido las consecuencias, cuando muchos anunciantes decidieron retirar la publicidad de forma masiva porque no había control en los vídeos en los que se integraba. Aunque por ley esta compañía no es responsable directa del contenido que sus usuarios suben en sus cuentas, tiene la obligación, al igual que las demás redes sociales, de revisar el contenido que es reportado como «inadecuado». «Es un tema muy discutido, ya que estas empresas obtienen ingresos de contenidos que puedes ser pornográficos o que enaltecen al terrorismo, por ejemplo», explicaba a ABC Sergio Carrasco, abogado especialista en nuevas tecnologías. Esta dicotomía hacía que YouTube se tomase más «en serio» sus contenidos, e incorporase nuevos revisores a sus filas.

«Es un tema muy discutido, ya que estas empresas obtienen ingresos de contenidos que puedes ser pornográficos o que enaltecen al terrorismo, por ejemplo» (Sergio Carrasco, abogado)

No obstante, esta decisión no frenaba su última polémica: uno de los «youtubers» más famosos del mundo, Logan Paul, publicaba un vídeo que mostraba imágenes de un supuesto cadáver de un hombre que se había suicidado en Japón. Tras el revuelo, y con una semana de retraso, la plataforma decidía cancelar un largometraje que tenía planeado grabar en el servicio YouTube Red y que estaba implicado Paul. También cancelaba el contrato publicitario que permite a los creadores de contenido más famoso recibir una parte de las ganancias.

«A la luz de los recientes acontecimientos hemos decidido eliminar los canales de YouTube de Logan Paul de Google Preferred», señalaron fuentes de la compañía norteamericana, quienes reconocieron que la conducta de este «youtuber» fue inapropiada hasta el punto que «rompió la reglas de la comunidad» al publicar un video «grotesco y perturbador». Sin embargo, igual que YouTube no retira contenidos sin un reporte negativo, tampoco cierra cuentas a no ser que violen alguna norma, como pasó a finales del pasado año tras la denuncia del diario británico The Times, con vídeos en los que, aunque no existían imágenes con pornografía explícita, se mostraban niños en actitud insinuante. En esta ocasión, YouTube vetaba a esos usuarios, aunque no se libraba de las críticas y de ser calificado como «escaparate para pedófilos».