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Daniel Radcliffe confiesa sus problemas con el alcohol por culpa de Harry Potter

El protagonista de Harry Potter asegura que estar borracho le ayudaba a lidiar con la sensación de estar «siendo analizado en todo momento por todo el mundo»

Daniel Radcliffe, en una de las películas de la saga de «Harry Potter»
Daniel Radcliffe, en una de las películas de la saga de «Harry Potter»
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Son muchos las jovenes estrellas que no han sabido gestionar la fama. Demi Lovato o Lindsay Lohan son algunos de los nombres que nos vienen a la cabeza cuando hablamos de este tema. Ahora, Daniel Radcliffe ha confesado que él tampoco supo lidiar con las consecuencias que conllevó convertirse en Harry Potter, el mago más famoso del cine. La vida de Radcliffe cambió cuando solo tenía 12 años. Una simple película le convirtió en una estrella con millones de seguidores, algo que no supo asimilar y le empujó al alcoholismo.

«En mi caso, la forma más rápida de olvidar que estaba siendo analizado en todo momento por todo el mundo era estar muy borracho. Y cuando estás borracho, piensas: 'Oh, la gente me mira aún más, pero es porque estoy tan borracho, así que tal vez debería beber más para ignorarlos aún más», contó el actor en una entrevista en «Off Camera with Sam Jones».

Daniel Radcliffe comparó su experiencia con la que han vivido otros famosos que tienen una historia similar a la suya: «Es como cuando la gente habla de Justin Bieber yo les digo: 'su vida debe ser muy loca ahora'. No se imaginan cuanto te puede abrumar la fama y estar tan expuesto». Y añade: «Creo que todo se debía a que pensaba que tenía que estar todo el tiempo agradecido por ser quien soy: tenía un gran trabajo, era rico... ¿Cómo iba a quejarme? Era una presión increíble, tenía todo para ser feliz, pero no podía dejar de sentirme triste y pensar que no estaba dando la talla».

No es la primera vez que escuchamos al actor hablar de su relación con el alcohol. En 2012, Radcliffe comentó a la revista «GQ» que llevaba años sin beber: «Todos los adolescentes, famosos o no, descubren el mundo, salen a la calle, curiosean. Una de las consecuencias es que te vas de fiesta y te emborrachas con tus amigos. Y hay mucha presión para que lo hagas. No puedes estar con ellos en un bar y beber agua. A cierta edad, lo normal es emborracharte a muerte, y más en un país como Inglaterra, donde la gente bebe muchísimo».

El actor, que inicialmente pensaba que esa actitud era la normal en el mundo del cine porque «todos eran unos borrachos y locos», consiguió deshacerse de su adicción tras «varios intentos»: «Me desperté una mañana después de una larga noche y me dije: "Esto no está bien". (...) Cuando pienso en todo el caos que estaba invitando en mi vida, me digo que ahora estoy mucho más feliz».