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La maldición de estudiar en Hogwarts

Repasamos la carrera profesional de los protagonistas de la saga cinematográfica, que a pesar de intentarlo, no han conseguido desprenderse de los papeles en los que siguen encasillados

Hermione, Ron y Harry Potter
Hermione, Ron y Harry Potter
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Cuando con apenas once años los protagonistas de Harry Potter se pusieron la capa y cogieron las varitas por primera vez, nadie podía imaginarse un futuro poco halagüeño en el cine para ese entreñable trío. Emma Watson, Rupert Grint y Daniel Radcliffe crecieron con la saga inventada por J. K. Rowling, pero más allá de la misma su suerte ha sido más bien variada, cuando no variopinta.

Al actor que dio vida al niño mago, Daniel Radcliffe, le hemos visto en varias películas, aunque ha pasado por la industria sin pena ni gloria, incapaz de desprenderse de un papel que le tiene encasillado de por vida. Aunque literalmente no debutó con Harry Potter, como sus compañeros, sí fue el papel más relevante de su infancia.

Se desnudó en la obra de teatro «Equus» y le salieron cuernos en «Horns», adaptación de la novela de Stephen King; se convirtió en zombi flatulento en «Swiss my army man», que ahuyentó al público en el Festival de Sundance y también reinterpretó a una mediocre versión de Igor en «Victor Frankenstein». Vamos, que el chico lo ha intentado, todo lo que ha podido, pero ni sus cambios de imagen han conseguido que destaque más allá de Harry Potter.

Emma Watson, que interpretó a la sabelotodo Hermione Granger en Harry Potter, ha sido algo más selectiva que Radcliffe, aunque más allá de ser la mejor alumna de Hogwarts el único arte en el que ha destacado ha sido como vocera del feminismo en numerosas convenciones internacionales.

También lo ha intentado, y aunque ha limado la imagen de redicha que le valió su primer papel en el cine, todavía arrastra cierto encasillamiento. De hecho, además de «Las ventajas de ser un marginado», «Noé» o «Bling Ring», codeándose con Sofia Coppola o Darren Aronofsky, en el papel de Bella en la versión de carne y hueso de «La bella y la bestia» vuelve a sumirse en los libros que tan bien le quedaban en Harry Potter.

A la sombra de sus compañeros, como ya sucediera con su papel en la sempiterna franquicia de J. K. Rowling, Rupert Grint ha tenido bastante menos repercusión. Alternó su papel de Ron Weasley con otras películas, alguna de bajo presupuesto como «Cherrybomb», la comedia «Wild Target», con Bill Nighty y Emily Blunt y volvió a coincidir con su madre en la ficción, Julie Walters, en la comedia dramática «Driving Lessons». Sin embargo, tras el final del periplo poterriano en la gran pantalla su repercusión se ha ido apagando. Eso sí, debutó en Broadway hace cuatro años y acaba de estrenar la serie «Snatch», en la que participa también la española Úrsula Corberó.