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Crítica de «X Men: Fénix oscura»: Superhéroes de capa caída

Tras unas primeras secuencias interesantes, como el rescate de los astronautas, a la acción se le rompe el elástico y se destensa, y avanza lentamente hacia un desenlace de manual

Nicholas Hoult y James McAvoy en «X-Men: Fénix oscura»
Nicholas Hoult y James McAvoy en «X-Men: Fénix oscura»
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La idea esencial de los tebeos y de las películas de los X-Men es que en el mundo han de convivir los humanos «normales» con aquellos que se denominan «mutantes» y que tienen algunos poderes extraordinarios, y que no es más que una metáfora con traje vistoso del respeto al «otro». Y así llevan una docena de películas, la trilogía «madre», una segunda trilogía que es una precuela, y los añadidos de sus personajes estrella como Lobezno o Deadpool.

Las diversas líneas espirales y temporales, los cambios de personajes y de actores en la serie, las relaciones inestables entre unos y otros…, en fin, que se necesita un GPS para no perderse en el camino. En esta última entrega, en la que no hay noticias de Lobezno, el centro de atención es Jean Grey (que interpretó Famke Janssen al principio, y ahora lo hace Sophie Turner) y su versión más potente y descontrolada de Fénix, con más cabeza que el profesor Xavier y más imán que Magneto, que interpretan con moderadas ganas James McAvoy y Michael Fassbender.

El guion y la dirección de Simon Kinberg no alcanzan, en cambio, ese grado de potencia que tiene el personaje de Fénix, y tan solo se le aprecia un toque de ingenio en su incorporación a la trama de asuntos hoy imprescindibles, como el «empoderamiento» de la mujer, las precauciones con los excesos de poder y el culto a la apariencia (el villano alienígena no se encarna en la figura de Danny De Vito, sino en la de Jessica Chastain). También tiene un guiño argumental que atañe al personaje de Mística, probablemente porque lo interpreta Jennifer Lawrence. Tras unas primeras secuencias interesantes, como el rescate de los astronautas, a la acción se le rompe el elástico y se destensa, y avanza lentamente hacia un desenlace de manual. No, no hay grandes cosas en la película (ni en la serie) para guardar en la estantería.