César Enríquez, propietario de Bodegas Cachín
César Enríquez, propietario de Bodegas Cachín - cedida

El bodeguero de Obama es de Orense

El presidente de los Estados Unidos brindó con los vinos Peza do Rei, por tercer año consecutivo, en la cena de gala celebrada con motivo del Día de la Hispanidad

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La receta no es otra que «esfuerzo y cariño». Es la explicación que esconde, según César Enríquez Diéguez, la fama internacional que están adquiriendo los vinos de sus bodegas, con los que el pasado 8 de octubre se veía brindar al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. La cena de gala que supone el colofón a la celebración del día de la Hispanidad regó los platos del chef asturiano de la Casa Blanca, José Andrés Puerta, con uno de los caldos más destacados de la Ribeira Sacra. «Y qué mejor maridaje», señala el propietario de Bodegas Cachín donde se cultiva el Peza do Rei, en la localidad orensana de Abeleda (A Teixeira).

«Estoy muy orgulloso de que los vinos de mi bodega hayan sido tan bien recibidosen un acto tan especial como este, en el que se destacaba la importancia que la comunidad hispana tiene en América», señala el bodeguero, cuya cita en el Congressional Hispanic Caucus, llega con dos años de retraso. Y es que los vinos, elaborados a la sombra del Monasterio de San Paio llevan ya tres conquistando el paladar de Obama. «Es el primer año que puedo asistir, a pesar de que había sido invitado los anteriores, en esta ocasión la cosecha se adelantó y eso me permitió poder terminarla antes», apunta en su conversación con ABC. Para Enríquez no hay una cita más importante que la vendimia. Es por ello que no se arrepiente de haber declinado su invitación a la inauguración de la campaña de Hillary Clinton en su carrera a la Casa Blanca.

La vendimia no espera

La bella ladera, en la que se asientan los viñedos de Bodegas Cachín, cuyas uvas satisfacían antaño los diezmos a los reyes de Castilla, no espera por el presidente de Estados Unidos ni por la que fuera la primera dama. «El capitán no puede abandonar el barco, en 15 días te lo juegas todo», se excusa el viticultor. «La vendimia es para mí el momento más importante y está por encima de la asistencia a una cena, aunque sea con Obama», dice, pese a que reconoce que cuenta con ayuda.

Enríquez se refiere a su hijo César, quien sigue el legado familiar y, como su mano derecha, se ocupa de las nueve hectáreas de viñedos. La parcela más emblemática y que da nombre a la marca se extiende sobre 5 de ellas. «En mi caso el relevo generacional está asegurado», indica satisfecho.

En Estados Unidos, a donde llevan ocho años exportando, los Peza do Rei son muy valorados. Otros de los destinos de referencia de estos caldos con sabor de la Ribeira Sacra son Inglaterra e Irlanda y, en menor medida, Emiratos Árabes y Japón. «Es precisamente fuera donde más se valora y reconoce el valor de nuestros vinos», asegura Enríquez.

«Estar allí (en la cena benéfica) me ha permitido ser consciente de lo que significa que 1.000 personas levanten a la vez la copa para brindar con nuestros vinos. Se me pusieron los pelos de punta de la emoción», apunta el bodeguero. Este año en concreto se escogió el Peza do Rei tinto mecía 2014, reconocido por la Asociación de Sumilleres Gallaecia, y el blanco bajo la misma etiqueta y cosecha, que es además medalla de oro de la cata de los vinos Denominación de Origen Ribeira Sacra.

Dejando al margen las anécdotas, Enríquez interpreta que la confianza en sus vinos «es la mejor señal de que estamos haciendo bien las cosas y tenemos que continuar apostando por la viticultura como la entendemos, realizando unas técnicas de cultivo muy personales y muy nuestras».

En este sentido, explica que «realizamos la recolección teniendo en cuenta el punto óptimo de maduración y controlando varios parámetros como el grado alcohólico probable, la acidez o el PH. Vendimiamos en las primeras horas de la mañana para que la uva entre en la bodega en torno a los 18 grados».

Respecto a cómo su reconocimiento como «el bodeguero de Obama» se ha dejado notar en la demanda de los caldos que producen en A Teixeira, reconoce que «la cantidad es la misma, pero que no lo es estar al lado de casa que cruzar el charco».

«Que el presidente de los Estados Unidos brinde con tus vinos abre muchas puertas, nuevos nichos de mercado en los que no habías llegado a soñar con estar», reconoce. Hace poco le confirmaron que los caldos de Bodegas Cachín se venden en una de las vinotecas de referencia en la capital británica. Pese a todo, no se conforma. «Hay que aumentar la calidad y lograr mayor presencia en Japón», asegura, convencido de que «cuanto más abarquemos, más futuro tendremos».