economía: 20 años en galicia

En la senda del crecimiento

Galicia, que históricamente se ha caracterizado por cubrir los puestos de cola en el mapa nacional, toma la iniciativa y sale reforzada de la crisis

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La aportación cada vez más positiva de la demanda interna junto a un esperado mayor impulso del sector exterior se presentan claves en un año, 2014, que Galicia marca como punto de inflexión, de transición hacia un ansiado crecimiento en España que está dispuesta a liderar. La Comunidad, que históricamente se ha caracterizado por cubrir los puestos de cola en el mapa nacional, con unos indicadores económicos alejados de la media, ha sabido hacer de sus debilidades fortalezas, en un escenario de crisis económica global del que sin duda ha salido reforzada.

Sentadas las bases para encarar el ciclo expansivo, con no pocos esfuerzos durante los últimos ejercicios y bajo la amenaza de un pulso exportador que podría verse parcialmente debilitado por el estancamiento de la Unión Europea — en 2013 batió récord histórico de ventas al extranjero con más de 18.000 millones de euros—, el Producto Interior Bruto (PIB) autonómico retoma las cifras positivas que había abandonado en 2009 (-3,5%) con un crecimiento estimado a la baja del 0,9%. Otros informes económicos elevan esta cifra hasta en 3 décimas.

Los datos alientan así el tono positivo que apunta a una aceleración del 2% en 2015, según las previsiones de la Xunta, con unas cuentas que profundizan en la recuperación y crecen por primera vez desde antes de la crisis. El gasto no financiero alcanza los 8.436 millones de euros, 45 millones superior al ejercicio actual.

Un nuevo contexto económico en el que el gobierno gallego da prioridad al gasto social, al objetivo de estabilidad presupuestaria y a políticas que favorezcan la creación de empleo (el paro bajará 1,6 puntos hasta situarse en el 21,1% en 2015).

Mejor resistencia

El aguante de la construcción, la menor dependencia del turismo y la evolución del mercado de trabajo, derivado del periodo de pre-crisis supusieron para Galicia un importante colchón de resistencia ante la fuerte desaceleración que afectaba al país respecto a otras comunidades en 2008, y que tendría reflejo en los ejercicios posteriores. Así se desprende de los últimos datos conocidos de Contabilidad Regional de España publicados por el Instituto Nacional de Estadística, que analizan la evolución desde la entrada en recesión hasta finales de 2012.

Durante el cuatrienio más duro que se recuerda a nivel económico, la Comunidad gallega mantuvo en los principales indicadores un diferencial positivo con respecto a la media, con un importante avance en términos de PIB per cápita que la sitúan de undécima en el ranking autonómico y sexta economía por volumen. Los datos gallegos solo los mejora Madrid, las comunidades forales y Castilla y León.

Mientras que España se contraía a un ritmo del 1,4 por ciento anual, Galicia lo hacía tres décimas por debajo, y son varios los factores que explican este comportamiento. En 2009, año calificado por el INE como el peor de esta recesión en cuanto al deterioro de la actividad económica, la Comunidad se adelanta al ajuste fiscal, lo que explica una situación comparada mejor y con menos recortes en 2011 y 2012 que en la mayoría de las autonomías.

En 2013 Galicia batió récord histórico de ventas al extranjero con más de 18.000 millones

Con la demanda interna y externa en caída libre por debajo de los 13 puntos, en 2010 el comercio exterior se presenta como revulsivo para equilibrar la balanza y sentar las bases de una recuperación que tardaría en llegar. Con tasas positivas tres puntos por encima de las importadoras, el diferencial tornó a verde el crecimiento nominal agregado de la economía y se reveló como su principal motor. Esto sumado a que ese año fue Xacobeo hizo crecer el PIB un 0,5% mientras que España registraba un valor negativo del 0,2%.

En este escenario, no cabe duda de que la sangría demográfica, que Galicia sufre como algo endémico, ayuda a mejorar las cifras de convergencia con respecto a la media nacional en cuanto al PIB per cápita. La ecuación no puede ser más sencilla; al ser menos toca a más en el reparto.

Este declive es precisamente el que ha hecho que Galicia haya salvado las distancias con respecto a Europa, al tiempo en que España perdía fuelle. Con los datos de 2013 como referencia el peso gallego cae a niveles de finales de 2005, mientras que para encontrar una cifra similar en el caso español habría que remontarse dieciséis años atrás. La renta per cápita en Galicia, según los últimos datos conocidos de la oficina estadística comunitaria, Eurostat, equivaldría en 2013 al 87% de media comunitaria (21.800 euros, es decir, 3.200 euros menos) frente al 95% que representa España.

Entre 1997 y 2007 la Comunidad llega a recortar 18,9 puntos la distancia con Europa, alcanzando en este último año su pico más alto (88,8%). Desde entonces la tendencia ha sido la contraria. También en el caso español, con caídas hasta el 103% en 2008 y 2009, el 99% en 2010 y el 96% en 2011 y 2012.

Con respecto a los datos nacionales, la influencia de la pérdida de población sobre este indicador y una mejor evolución de las macromagnitudes, da lugar a una posición de resistencia gallega respecto a los datos de PIB absolutos (crece por encima del español desde el 2006 y se ralentiza a lo largo de la situación económica recesiva) y del PIB per cápita.

Plena convergencia, 2020

No hay más que echar la vista atrás para observar como el ritmo de crecimiento de la riqueza gallega se ha ido aproximando paulatinamente al nivel medio de renta per cápita con España. En 1996 la renta por persona en Galicia se situaba en 10.000 euros, lo que representaba el 80,64% de la media española, que ascendía a 12.400 euros.

Desde entonces y hasta 2008 la tabla registra incrementos hasta alcanzar los 21.121 euros (88,37%), frente a los 23.900 nacionales. A partir de 2009, pese a que la caída este año es 1,4 puntos inferior a la media, la renta per cápita cae por debajo de los 21.000 euros y se mantendrá hasta 2013 —últimos datos anuales disponibles—; con 1.901 euros menos, representa ya el 91,47%.

El objetivo ahora es la plena convergencia con Europa en 2020, con un punto de partida que la Xunta establece en el 95 por ciento de la representación comunitaria al cierre de 2014, y un grado de apertura de la economía que prevé alcanzar en seis años el 145%.

La planificación de esta política la recoge el gobierno gallego en el Plan Estratégico Galicia 2010-2014 horizonte 2020, en el que se dibuja el modelo de desarrollo económico hacia el que debe avanzar la Comunidad gallega.

Un futuro en el que pesa un escaso dinamismo poblacional, una distribución territorial polarizada, un desequilibrio con clara dualidad entre la franja atlántica y la Galicia rural, y una baja tasa de actividad de la población.

Diferencial positivo del paro

Galicia terminó el año 2013 con 277.400 parados, según los datos de la Encuesta de población activa —276.007 recoge el IGE—, incrementando siete décimas la tasa registrada 12 meses antes (20,58%), pero a cinco puntos de la del conjunto estatal. El pasado año se destruyeron en la Comunidad 38.200 empleos, situándose la ocupación en 987.300 personas.

Las contrataciones de julio a septiembre sentaron el mayor crecimiento desde 2009

En cuanto al análisis mensual, los últimos datos se corresponden con el pasado mes de noviembre, cuando el número de desempleados se situó en 248.632, tras subir en 4.588 personas respecto al mes anterior, lo que supone un aumento del 1,88%, pero un descenso de 22.222 personas en su interanual. La cifra más positiva la arrojaba el último trimestre analizado de 2014. De julio a septiembre las contrataciones daban a Galicia el mayor crecimiento desde 2009 (25.800 ocupados). Con 258.300 desempleados, la región cerraba el noveno mes del año con una tasa del 20,2%, su nivel más bajo desde 2011. La previsión de la Xunta sitúa el cierre del ejercicio en el 22,4%

Y de nuevo el mercado de trabajo gallego está marcado por la demografía, cuya influencia incide directamente en su radiografía. Desde 2005, la tasa de paro pasó del 9,9% al 21,28% en 2013. Fijándose en la serie histórica disponible desde 2005, Galicia pasó de ser la duodécima autonomía con mayor tasa de paro a escalar posiciones hasta la séptima plaza, un dato ni mucho menos positivo, pero que demuestra una tímida contención en la destrucción de empleo con respecto a la media.

En 2009 y 2010, la primera mitad de la crisis, la Comunidad fue la tercera y cuarta autonomía con la mejor tasa de paro (un 12,4 y un 15,3 respectivamente) mientras que en España se disparaba por encima de los 20 puntos, hasta el 25,73 por ciento registrado en 2013 (aunque cuatro décimas por debajo de su mayor incremento en 2012).

Durante todos estos años Galicia ha mantenido su diferencial positivo con el Estadosalvo en los ejercicios correspondientes a 2005 y 2006, cuando la tasa de paro en la Comunidad llegó a situarse, en el caso del primero hasta 1,19 puntos por encima del promedio nacional y del segundo un 0,14%). Desde entonces, se observa una mayor aceleración del paro en el conjunto del Estado con respecto a Galicia, a una distancia media de 5 puntos porcentuales.

Entre las más saneadas

El pasado mes de noviembre la agencia de calificación de riesgo Standard & Poor’s (S&P) calificaba la deuda de Galicia en BBB (la subía en otras cuatro comunidades), al tiempo que destacaba su «satisfactoria» gestión financiera y el cumplimiento del déficit por parte de la Xunta.

Y es que si hay algo que marque especialmente la política del gobierno gallego en materia de consolidación fiscal en los últimos años es la progresiva reducción del déficit público, por encima de la media, con recetas que sirvieron de ejemplo no solo para otras comunidades, sino también para el Gobierno central. Así, Galicia encadena tres años consecutivos de cumplimiento del objetivo marcado y todo apunta a que cerrará 2014 en el 1%.

Este indicador alcanzó el año pasado el 1,13 por ciento del PIB. Así lo confirma el cierre de la cuenta general de 2013, con un diferencial positivo respecto al resto de autonomías de cuatro décimas —la media se situó en el 1,52%— a siete décimas del tope (1,20).

El dato supone 626 millones en términos de contabilidad nacional, con un descenso de 84 sobre el resultado de 2012. Según los datos del Ejecutivo autonómico, Galicia fue, de entre las seis comunidades en verde, la que anotó mayor ahorro bruto. En este escenario, la diferencia de 70 millones entre ingresos y gasto corriente permitió a la Xunta financiar una parte de los gastos de capital sin tener que recurrir a la deuda. Galicia pasó de un déficit del 2,33% en 2010 a un 1,63 en 2011, un 1,19 en 2012 y un 1,13 el pasado año. El objetivo de estabilidad presupuestaria está fijado en un 0,7% en 2015.

En cuanto a la deuda pública pese a que no ha dejado de crecer, desde los 2.380 millones en 1996 hasta los 9.131 en 2013 (9.816 a datos del tercer trimestre) el endeudamiento gallego lo hace a menor ritmo que el resto de autonomías. Es la segunda con el menor incremento de los últimos seis años, a 59 puntos de distancia de la media. El coste medio de la deuda ha mermado al 3,46%, por debajo de la media nacional que se sitúa en el 3,52%. En los últimos años, Galicia se ha ganado la confianza de los mercados, colocando su deuda a unos intereses especialmente atractivos con el 100% de su programa de endeudamiento comprometido este año.