Es Noticia

Eurovisión, ¿un negocio rentable?

El derroche pone en peligro la viabilidad futura del certamen y disuade a los países de ganar

Eurovisión, ¿un negocio rentable?
La danesa Emmelie De Forest, durante uno de los ensayos - EUROVISION.TV
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Pero para el ente organizador, la UER, el derroche pone en peligro la viabilidad futura del certamen y disuade a los países de ganar por los altos costes que supone esa labor organizadora. Por eso, apuesta este año por el modelo básico a la hora de cautivar a esos más de cien millones de europeos que ven el festival. «Debemos abondonar la carrera por la tecnología, que encarece los costes, y volver a la esencia del concurso, donde los cantantes predominan sobre el envoltorio tecnológico», señaló Martin Österdahl, productor Ejecutivo del Festival de Eurovisión de 2013, cuando la cadena presentó el proyecto.La crisis ha desembarcado este año en Eurovisión. Después de un ciclo de elevados presupuestos y ardua competencia por ver quién realizaba el mejor show, la televisión sueca SVT ha buscado el modelo «low cost» para la edición de Malmö. El incremento presupuestario en la organización de los últimos festivales —en Moscú 2009 se alcanzaron los 33 millones, y en Bakú en 2012 la cifra de gasto se disparó hasta los 100 millones— se ha visto como una seria amenaza para un festival que pese a estar oxidado para algunos, sobrevive con buena salud y cada año es seguido por más audiencia.

Suecia opta por volver a la esencia minimizando costes La nueva premisa incluso tomó gran relevancia a la hora de optar por Malmö como la sede, en lugar de la capital Estocolmo y sus impresionantes estadios. De hecho, el Malmö Arena, recinto donde se van a celebrar las galas, tiene una capacidad para unos 14.000 espectadores, frente a los 16.000 que ofrecía el Globen Arena de Estocolmo, o los 65.000 del recién inaugurado Friends Arena. «En los últimos años el concurso era demasiado grande, todos los organizadores pretendían impresionar al mundo entero con auditorios enormes de tal forma que los artistas casi eran invisibles en lugar de ser los auténticos protagonistas de la noche. Por eso optamos por Malmö, queremos recuperar la sencillez», señala Christer Björkman, también productor ejecutivo del show. Los recortes también influyen en que este año haya sólo una única presentadora o se haya reducido el calendario de ensayos.

En total, el coste aproximado del certamen será de 14,5 millones de euros, cinco millones más bajo que los presupuestos de Oslo 2010 y Dusseldorf 2011, y muy lejos de los 100 que costó la producción azerí en 2012. «Los azeríes se tomaron Eurovisión como la llave que les abría a Europa y, por eso, no dudaron en gastarse todo el dinero que fuera necesario para lavar su imagen y ofrecer una visión moderna del país. Hasta construyeron un impresionante estadio de la nada en apenas unos meses», señala Daniel López, eurofan que lleva acudiendo al festival los últimos seis años. «Es muy notable el gesto que ha tenido este año la SVT. Es la cadena que quizá menos tiene que demostrar porque cada año sorprende con su espectacular preselección. Ellos tenían en su poder la forma de evitar el gasto desmesurado y lo han hecho. Era una locura los presupuestos de los últimos años para algo que, en realidad, puede costar mucho menos».

El presupuesto aproximado de este año es de 14,5 millones Los 14,5 millones de presupuesto son más del doble de lo que la SVT se gastó en organizar el Festival la última vez que lo hizo, en 2000, aunque por entonces el certamen sólo contaba con una ceremonia y desde 2008 se celebran también dos semifinales. Sin embargo, y gracias en parte al ajuste, las cuentas les salen a los suecos.

Cerca de 2,5 millones de los 14 previstos provendrán de la propia ciudad de Malmö, que valora positivamente dicha inversión por la promoción que supondrá para la ciudad, mientras que el resto del presupuesto procederá de la Unión Europea de Radiodifusión, de la SVT, de las cuotas de participación de los países, y en menor medida de los beneficios obtenidos de las entradas, merchandising...

El ayuntamiento de Malmö espera rentabilizar su inversión con beneficios para la ciudad que oscilen entre los 80 y 120 millones de euros; es decir, entre un 2,566% y 3,900% más de lo gastado. Un negocio redondo. Y eso sin contar con que durante tres horas, más de 100 millones de europeos están expuestos a una publicidad constante del país que, en términos monetarios, podría llegar a tener un valor de 200 millones de euros, veinticinco veces más que el coste total del festival.

A TVE también le salen las cuentas

Pese al elevado coste que supone también participar, TVE obtiene un gran resultado en audiencia con un gasto menor que otros programas de su parrilla. Acudir a Eurovisión le cuesta al ente público en torno a 300.000 euros. De esa cantidad, el 80% va para el canon que TVE tiene que pagar a la Unión Europea de Radiodifusión (UER), organizador del festival. Sin embargo, Eurovisión es sólo uno de los servicios que proporciona la UER, ya que también ofrece a sus «abonados» programas educativos, documentales y coproducción de series de animación, además de imágenes para informativos y negociación de algunos derechos de difusión de retransmisiones deportivas. Por tanto, el canon que se paga a la UER no es exclusivamente sólo para garantizar la participación de España en el festival. Además, al ser nuestro país uno de los cinco que más dinero aporta, cuenta con el privilegio de acceder directamente a la final del certamen sin tener que pasar por la criba de las semifinales, al igual que Francia, Reino Unido, Alemania e Italia.

Malmö espera unos ingresos de entre 80 y 120 millones El resto del dinero invertido en la candidatura es para pagar viajes, alojamiento y otros gastos comunes. Sin embargo, Warner Music, la discográfica de «El Sueño de Morfeo», asume en torno a la mitad de ese gasto extra, y TVE ha buscado este año en Pullmantur un «patrocinador cultural» para optimizar al máximo sus recursos e impedir que el coste se dispare.

Por tanto, la cifra general destinada a la participación española en Eurovisión no se aleja a la inversión habitual para otra producción audiovisual. Un capítulo de una serie como «Cuéntame cómo pasó» cuesta alrededor de 300.000 euros y un gala en «prime time» difícilmente no sobrepasa los 200.000. Y con esa misma inversión, TVE logra que Eurovisión se convierta, como ocurrió el año pasado, en el programa no deportivo más visto del año, alcanzando picos de 8 millones de espectadores y casi el 50% de share, algo inaudito hoy en día dentro del fragmentado panorama audiovisual.