Una lancha de Proactiva Open Arms llegando al velero Astral, una imagen de 2016 - Javier Triana

Open Arms prepara su segundo barco para zarpar mientras el primero está bloqueado

Avanzan que su buque insignia ira a «proteger vidas en el mar» tan pronto sea posible

MadridActualizado:

La ONG Proactiva Open Arms está dedicando estos días en que su buque insignia del mismo nombre permanece paralizado en Sicilia a «preparar» su segundo barco, el velero Astral, para reanudar las tareas en el Mediterráneo, según explicó el jueves en una entrevista con este diario el fundador de la organización, Óscar Camps.

«Vamos a dedicar nuestro esfuerzo a respaldar al Ocean Viking (finalmente dirigido ayer a Malta para desembarcar) esta semana en que tenemos nuestro barco bloqueado mientras preparamos el segundo. Antes presos que cómplices, si nos quieren multar, nos defenderemos», avanzaba Camps, y justificaba: «Llevamos casi cuatro años haciendo esto, por qué vamos a dejarlo... nos han disparado, nos han secuestrado, nos han amenazado de muerte, nos criminalizan constantemente. Tenemos –dijo– otro barco y buscaremos otro y tendremos mil alternativas, y cuando acaben conmigo aparecerá otro como yo, porque se están vulnerando los derechos humanos y los convenios internacionales».

Pero Proactiva Open Arms también ha expresado su determinación a poner su primer barco en acción en cuanto sea posible. Lo confirmaban el jueves por la noche, en un comunicado emitido después de que la Guardia Costera italia difundiera que había detectado «anomalías graves» en la nave que han llevado a su «inmovilización inmediata».

«Tan pronto sean subsanadas y concluyan las diligencias dependientes de la Fiscalía de Agrigento, Open Arms zarpará para continuar con nuestra misión de proteger vidas en el mar», avanzaba el escrito de la organización. Un escrito en el que se hace referencia a las actuaciones del Ministerio Público italiano que, lejos de ser contra el barco, constituyen una «incautación probatoria» para despejar si hubo o no un secuestro de personas a bordo, todo ello en el marco de una investigación abierta por la propia Fiscalía de Agrigento que el martes ordenó el desembarco inmediato de todo el pasaje en el puerto de Lampedusa tras 19 días de espera en el mar.

Vidas en peligro

Proactiva Open Arms ha indicado que su primer buque tiene «en vigor y en regla todos los certificados requeridos por la Marina Mercante española y renovados todos los certificados anuales desde el pasado mes de mayo», cuando asegura que también se practicaron «todas las comprobaciones relacionadas con la seguridad para su navegación».

Especifican que las anomalías que les ha detectado la Guardia Costera italiana «se limitan a los separados de agua-aceite y las embarcaciones de rescate, previamente aceptadas por las autoridades marítimas españolas». Refieren también que no alcanzaron el nivel requerido en unas pruebas de seguridad a las que el jueves se sometió a la tripulación que, recuerdan estaba exhausta tras las casi tres semanas a bordo con 150 náufragos rescatados.

En los últimos cinco años, el número de inmigrantes que han muerto en el Mediterráneo tratando de alcanzar Europa es de 14.000, una cifra que Óscar Camps repite cuando se trata de justificar el trabajo de su ONG. «En aguas internacionales no hay migrantes, hay vidas en peligro», subraya, y también que la tarea que Open Arms desempeña el Mediterráneo dejaría de ser necesaria si la UE articulara una guarda costera europea o «vías seguras para estas personas que realmente y legalmente tienen el derecho de pedir asilo», por ejemplo, estableciendo un mecanismo para que puedan hacerlo desde sus países.

«Los dos pies en Europa»

«De lo contrario, –reprocha– les estamos entregando al crimen organizado, porque la única forma que tienen de pedir asilo ahora es poniendo los dos pies en Europa, para lo que tienen que pagar una mafia que les lance al mar... Si luego hay que aceptarlos o no, no es nuestra responsabilidad, lo que digo es que no hace falta que mueran en el mar, que les abandonemos: se deben rescatar y entregar a la Administración».

En febrero, debido a detección de irregularidades, fines voluntarios de misión o prohibiciones, dejó de haber en el Mediterráneo buques de ONG dedicadas a salvamento. Los rescates se han reanudado en agosto. Según Camps, estos buques solo llevan a Italia el 8% de la inmigración que recibe.