De izquierda a derecha, María de Simón (Izquierda-Ezkerra), Uxúe Barkos (Geroa Bai), Eduardo Santos (Unidas Podemos) y María Chivite (PSN) - EFE/ ATLAS

El PSN esconde con eufemismos su rendición al nacionalismo vasco

El acuerdo aboga por extender el uso del euskera a toda la Comunidad y desarrollar la ley de abusos policiales recurrida ante el Constitucional

PamplonaActualizado:

Con el título genérico de «Preacuerdo de programa para una legislatura de convivencia, igualitaria, innovadora y progresista», el Partido Socialista de Navarra de María Chivite dio ayer un paso definitivo en la búsqueda del sillón presidencia de la Comunidad Foral de Navarra. A pesar de las reticencias del resto de grupos parlamentarios, l os socialistas lograron el acuerdo antes del comienzo de las fiestas de San Fermín, fechas en las que Navarra se paraliza y, por lo tanto, a tiempo de que el proceso de investidura de Pedro Sánchez no pueda paralizar el pacto en Navarra con los nacionalistas y separatistas.

Para lograrlo, todos los portavoces del resto de formaciones que participarían del nuevo Gobierno, Geroa Bai, Podemos e Izquierda Ezkerra, la marca navarra de Izquierda Unida, resaltaron que el acuerdo se basaba principalmente en el Acuerdo Programático aprobado por el cuatripartito en el que se incluía Bildu en 2015.

Y ayer, una vez que dicho acuerdo llegó a los medios de comunicación, se certificó la entrega de la Comunidad Foral al nacionalismo vasco. En los puntos en que no se cedía por completo a los requerimientos del partido de Uxue Barkos, marca blanca del PNV en Navarra, se transcribían generalidades que no resultaran comprometidas para ceder ante el nacionalismo.

Según explicó María Chivite, «se trata de un programa ambicioso centrado en las personas con grandes avances sociales y donde se hace especial hincapié en la convivencia». Quiso dejar claro que es respetuoso con la Constitución y con el Amejoramiento del Fuero, el estatuto de autonomía de Navarra.

Para la líder de la formación nacionalista Geroa Bai, Uxue Barkos, «hoy Navarra expresa la capacidad para trabajar desde la diferencia por el bien de las personas». En el documento se ejercita «un reconocimiento a la pluralidad», lo que confirma un favorecimiento del euskera a pesar de las duras y cuantiosas críticas que recibió el cuatripartito que gobernó Navarra desde 2015.

Desde Podemos, para Eduardo Santos, «lo que estamos presentando hoy es el qué», y destacó el «valor performativo que refleja la pluralidad de Navarra» y que se consiguió «desde las diferencias». «A partir de aquí se darán otros pasos para la investidura», lo que indica que todavía no se ha hablado de la forma que tendrá el próximo Gobierno de Navarra.

Bildu pide protagonismo

En cualquier caso, la presidencia de la socialista María Chivite pasa única y exclusivamente por el respaldo de Bildu, bien sea con un voto favorable o mediante la abstención.

La formación abertzale no tardó en reaccionar. Pero lejos de rechazar cualquier apoyo a los socialistas sin un diálogo de por medio como había declarado hasta el momento, el partido de Arnaldo Otegui aseguró apenas unos minutos después de que se cerrase el pacto entre socialisas y nacionalistas que «las fuerzas que van a firmar el preacuerdo no tienen mayoría para formar gobierno. Tanto para formar gobierno como para mantener una estabilidad es imprescindible EH Bildu». Además, consideró que «un hipotético gobierno que se define a sí mismo como progresista no se puede basar en la exclusión política de una parte de la sociedad, sino en un modelo democrático de convivencia», expresión que viene desde el título del documento acordado ayer por los socialistas.

Muestra del servilismo ordenado por María Chivite a los socialistas navarros son los puntos en los que el socialismo navarro, durante tantos años contrarios a la imposición nacionalista del euskera en Navarra respalda ahora la extensión de este idioma aún en los lugares en los que no es hablado por nadie.

El primer punto de las políticas lingüísticas aprobadas por lo socialistas apuesta ahora por un «impulso de un amplio acuerdo social y político entorno al euskera, reflejo de la idiosincrasia y realidad socio-lingüística navarra, que responda a las necesidades y permita seguir siendo libres en la forma de relacionarnos y convivir con las lenguas habladas en la Comunidad Foral, alejando definitivamente al euskera del debate partidista, la confrontación y desterrando sentimientos de discriminación en la ciudadanía». Resulta llamativo este punto cuando el euskera es hablado en Navarra, según datos del propio ejecutivo nacionalista, por un 6,7% de los navarros. Incluso, en un segundo punto deja la puerta abierta a oficializar el euskera en toda la Comunidad foral porque la ley que establece la zonificación del euskera en Navarra puede ser «modificada de acuerdo con los principios expuestos en el párrafo anterior». Es decir, en el primer punto.

Por más que insistan en que no ha habido diálogo con Bildu, el documento firmado ayer también tiene guiños a la formación abertzale. Incluso el punto 15 del artículo 3.11, el texto apuesta por el «desarrollo y aplicación» de la Ley Foral de Abusos Policiales 16/2019 a pesar de que está recurrida ante el Tribunal Constitucional.

Así, el Partido Socialista de Navarra (PSN) accedió a la mayor parte de los requerimientos nacionalistas con tal de lograr la presidencia de Navarra antes de que el actual presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, pueda necesitar la renuncia de Chivite al sillón presidencial.