Cospedal saluda a Toni Cantó, diputado de Ciudadanos
Cospedal saluda a Toni Cantó, diputado de Ciudadanos - EFE

Cospedal advierte que no irán a una investidura sin apoyos, mientras PSOE y C's no negociarán más

El partido de Rivera subraya que ya ha decidido abstenerse y que su posición de voto no está sujeta a una negociación en base al documento del PP

MadridActualizado:

A pesar de que la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, hizo ayer jueves nuevos guiños a PSOE y Ciudadanos, los socios preferentes de Mariano Rajoy para salir investido presidente del Gobierno no parecen muy dispuestos a dejarse convencer. Cospedal aseguró en los pasillos del Congreso que «hoy está todo abierto» y se mostró dispuesta incluso a «revisar» algunos aspectos de la reforma laboral y de otras leyes que ha aprobado el Ejecutivo en los últimos cuatro años. Un claro gesto hacia el PSOE, que ha dicho que derogará la citada reforma laboral y redactará un nuevo Estatuto de los Trabajadores cuando recupere La Moncloa. Lo imprescindible, dijo, es la constitución de un gobierno y salir de la «interinidad».

La «número dos» de los populares aprovechó para matizar al propio Rajoy, quien ayer dio por hecho que se presentará a la investidura y que esta empezará el día 2. Esa es «una fecha estimativa», aclaró Cospedal en Antena 3. Y luego insinuó que puede que no haya ni debate, hasta que Rajoy no tenga el apoyo de Ciudadanos y PSOE porque «los españoles no se merecen» un debate de investidura fallido; es de sentido común, insistió, que a una investidura se va «con posibilidades de formar gobierno».

PSOE: «No negociaremos»

Pero el PP se está encontrando con un muro de silencio en el caso de los socialistas, que no quieren para nada abrir una dinámica de negociación porque tienen decidido, al menos en primera instancia, el voto en contra de Rajoy. Ayer, en los cursos de verano de El Escorial, José Enrique Serrano, miembro del «Gobierno en la sombra» de Pedro Sánchez aseguró que la postura del PSOE «no depende» del documento que Rajoy entregó el miércoles al líder socialista. «Nuestra intención no es negociar sobre ese documento», insistió Serrano. Reconoció que le ha echado «un vistazo» y que «la primera impresión no es muy alentadora». Pero la intención de los socialistas es «examinarlo con cuidado» y «enjuiciarlo».

Sánchez se ha quitado de en medio hasta el próximo lunes, cuando reunirá a la Ejecutiva, y posteriormente al Grupo Socialista, para comunicarles su propuesta de presidente del Congreso y miembros de la Mesa. Y Ciudadanos insiste en el asunto de los nombres del futuro ejecutivo, lo cual le valió al ministro de Sanidad en funciones, Alfonso Alonso, para cargar contra Albert Rivera y los suyos porque el debate sobre quiénes deberían formar parte del gabinete es tener una visión política «muy pequeña». El vicesecretario general de los populares Pablo Casado recalcó, por su parte, que el PSOE tiene que decidir «si sigue siendo parte del problema o ser parte de la solución».

A los socialistas les gustaría que los de Rivera hubieran dado ya el «sí» a la investidura de Rajoy, porque con 170 escaños a Sánchez le sería más fácil volver a convocar al Comité Federal para cambiar el «no» del PSOE por una abstención in extremis; eso es lo que defienden exdirigentes como Felipe González, Alfredo Pérez Rubalcaba, y barones en activo como el extremeño Guillermo Fernández Vara. De hecho, Rubalcaba advirtió anteayer que un posible acuerdo con Unidos Podemos sería una «investidura frankenstein» y no un gobierno de izquierda, puesto que, a su juicio, esta coalición agrupa a confluencias «variopintas y partidos independentistas». «Pablo Iglesias no puede seguir jugando con la gente y decir que hay posibilidad de un gobierno de izquierda cuando no es verdad», recalcó. Su opinión es ampliamente compartida por toda la «vieja guardia» socialista, pero Sánchez se resiste a aceptar que está en la oposición sin posibilidad de optar a ser presidente. Pero, aun cuando fuese una maniobra táctica, lo cierto es que el líder socialista no ha descartado todavía su investidura. Y ahora tiene el problema derivado de la existencia de dos claras opiniones divergentes sobre qué hacer en el seno de la organización socialista. De hecho, nadie descarta que haya un segundo Comité Federal tras el primer debate de investidura en el que Mariano Rajoy sea rechazado como presidente del Gobierno.

Tras Rajoy «toca al PSOE»

Ayer, Miquel Iceta, primer secretario del PSC y uno de los partidarios más fervientes de la investidura de Sánchez insistió en que «si Rajoy no alcanza la investidura no se va a acabar el mundo; entonces le tocará al PSOE». Una opinión que comparte con el secretario general socialista en Castilla y León, Luis Tudanca, con la presidenta de Baleares, Francina Armengol, y las secretarias generales del PSM, Sara Hernández, y el PSE, Idoia Mendía. Algo que no quieren ni Susana Díaz ni los críticos.

En Ciudadanos insistieron ayer en el mensaje que ya trasladaban el día anterior: no hay nada que negociar porque su decisión de abstenerse en la segunda votación de una sesión de investidura ya está tomada y no está vinculada a ninguna negociación programática. Así lo aseguraban fuentes de la formación a preguntas de este diario. Desde la dirección del partido aseguraban ayer que es «legítimo» que el PP plantee cuál es su hoja de ruta pero ese documento «no es una base de negociación». Ninguna cuestión programática más quiere abordar Ciudadanos con el PP antes de que arranque la legislatura.

Lo que pretenden trasladar es que no hay ninguna posibilidad de pasar a un sí en una investidura a cambio de esa negociación, porque ese voto favorable siempre tendría que llevar aparejado la renovación del equipo de gobierno, incluida la figura del presidente. En cualquier caso, en el partido naranja sí se han molestado en leer las 55 páginas remitidas por el PP. Y la conclusión es que se trata de documento «que no aborda las reformas que necesita el país», señalaban fuentes del partido, que lo definían como «genérico y poco ambicioso». Las mismas fuentes reiteraban que cuando arranque la legislatura quiere sentarse «desde el minuto uno» a negociar «con nuestro programa de reformas, que es más ambicioso y concreto».