Rubalcaba y Sánchez celebran la victoria del madrileño en la sede de Ferraz
Rubalcaba y Sánchez celebran la victoria del madrileño en la sede de Ferraz - reuters
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Rubalcaba intentó que Pedro Sánchez apoyara a Juncker

El todavía secretario general intentó sin éxito convencer a Sánchez de que diera el sí al ya elegido presidente de la Comisión Europea

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El todavía secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, trató el lunes de convencer a su sucesor, Pedro Sánchez, para que no ordenara a los 14 eurodiputados socialistas españoles rechazar el nombramiento del luxemburgués Jean-Claude Juncker como presidente de la Comisión Europea; como mucho, que se abstuvieran. Rubalcaba admite a ABC solo que «hablaron» el lunes, en la primera conversación que mantuvieron ambos tras la elección de la militancia el día anterior, domingo.

Rubalcaba sabía que tanto el ganador como los otros dos candidatos a la Secretaría General, Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias, habían defendido un desmarque claro del pacto suscrito por el Grupo de los Socialistas Europeos y el PPE, para votar «no» a Juncker, cumpliendo así lo prometido con vehemencia en campaña. Pero el líder saliente conoce la importancia que se da en Europa a la fiabilidad y resaltó que el pacto había permitido ya, en contrapartida a lo de Juncker, no solo la elección de Martin Schulz como presidente del Parlamento Europeo; también que la vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, sea presidenta de la Subcomisión de Derechos Humanos, y la eurodiputada Iratxe García presidenta de la Comisión de Igualdad y Derechos de la Mujer. En el Grupo Socialista solo el PSOE y los laboristas británicos, de un país muy euroescéptico, y los suecos han votado contra el nombramiento de Juncker.

Marejada interna

Al final, la orden de Pedro Sánchez para votar «no» ha desatado cierta marejada interna en el PSOE, por más que el voto sea secreto y nadie sepa a ciencia cierta que ha votado cada uno de los 14 eurodiputados. José Luis Rodríguez Zapatero declinó ayer pronunciarse mientras que el «número dos» de la candidatura europea, Ramón Jáuregui, dejó clara su «obediencia» al nuevo secretario general, pero no comparte su decisión porque supone empezar la legislatura alineándose con la ultraderecha de Marine le Pen y los euroescépticos. En el otro extremo, el eurodiputado Juan Fernando López Aguilar defiende el desmarque porque supone «el sentir muy mayoritario» de los socialistas españoles contra el austericidio y los paraísos fiscales.

En defensa de Sánchez salieron ayer los barones madrileño, Tomás Gómez, y castellano-manchego, Emiliano García-Page, quienes señalaron que puesto a exigir «coherencia», mejor la de situarse con los cientos de miles de españoles que rechazan a Juncker.

Jáuregui dice que votó por obediencia y que juntarse con los ultras le causa malestar.