Perfil de Iñaki Azkuna: El «mejor alcalde del mundo»
Azkuna, gran aliado de la Familia Real durante toda su vida - efe

Perfil de Iñaki Azkuna: El «mejor alcalde del mundo»

Personificó la gran transformación de Bilbao en los últimos 15 años

Actualizado:

A Iñaki Azkuna (Durango, 1943 – Bilbao, 2014) los estragos de su larga lucha contra la enfermedad le dejaron en el rostro cierto aire de su admirado y siempre invocado Miguel de Unamuno. Serio, enjuto y muy debilitado en el último año por el cáncer de próstata que padecía desde 2013, su tesón logró que apenas se apartara del oficio de alcalde. El «mejor del mundo», como le fue reconocido internacionalmente, el de su querida villa de Bilbao. [Galería de imágenes de su vida]

La capital vizcaína que le dio la mayoría absoluta de cariño popular, de nacionalistas y no nacionalistas, le ha visto apagarse con «las botas puestas», como él prometió. «Me declaro alcalde de todos los ciudadanos de Bilbao y seguiré así hasta que acabe con mis huesos», dijo hace unos meses, reacio a pedir relevo. Fue «un luchador infatigable», según le definió esta semana el presidente del PNV, Andoni Ortuzar. «Un hombre irrepetible», reconocen en su partido. [En imágenes, los iconos del nuevo Bilbao]

Pero Azkuna también ha gozado del reconocimiento de la oposición. «Siempre estuvo a la altura de la ciudad que representó, un alcalde mayúsculo», dice de él Alfonso Gil, portavoz socialista en el Ayuntamiento. «Un alcalde de talla que nos deja a todos un poco huérfanos», asume desde el PP Cristina Ruiz.

Político de gran carisma, ejerció de verso libre del nacionalismo y plantó cara a los radicales. También a los suyos propios, como Xabier Arzallus, quien le llamó «michelín» del partido por ser demasiado moderado a su gusto. Pero Azkuna nunca se arrugó y fiel a sus convicciones políticas censuró el pacto de Lizarra del PNV con ETA y Batasuna. «Un partido centenario, cristiano y demócrata no puede tener ninguna relación con el que justifique o no rechace la violencia», declaró entonces. En su última aparición pública en el Ayuntamiento, hace un mes, dejó dicho que sus herederos no podrán dar «lecciones de democracia» al resto. Su coherencia y verbo ágil dejaban «planchado a cualquiera», admiten sus contrincantes políticos.

Aliado de la Familia Real

Fue además un gran aliado de la Familia Real. Don Juan Carlos le visitó el pasado día 3 en su domicilio en un gesto de «cariño y amistad» hacia el político del PNV. Una recaída le impidió hacer de anfitrión ante los líderes económicos mundiales en el Guggenheim, principal icono de la transformación espectacular de Bilbao. Azkuna, que puede presumir de una gestión sin deuda, llegó a la Alcaldía en 1999, año y medio después de la inauguración del Museo, pero él retomó el impulsopara el lavado de cara de la antigua y gris ciudad industrial y convertirla así en una potente urbe de servicios y cultura.

Azkuna, como todo bilbaíno que se precie de serlo, había nacido donde le dio la gana. Pero siempre gastó hechuras de señor de la villa, elegante, socarrón, ilustrado y amante de la vida social; no tanto del «txikiteo». Apasionado de la ópera y las artes clásicas, presumió de sus dotes de baile y canto, especialmente le gustaban las habaneras y también las rancheras. Médico de profesión, padre de un hijo y abuelo reciente, conoció durante sus estudios en París a la que sería su mujer, la mexicana Anabella Domínguez, quien falleció a finales de 2012 tras batallar junto a su marido contra otro cáncer. Este último fue un «año bache terrible», según dijo él mismo. Pero su nombre quedará ya ligado a Bilbao en reconocimiento eterno de sus conciudadanos.