Norma Duval mostró su apoyo público a Aznar en la campaña del 93
Norma Duval mostró su apoyo público a Aznar en la campaña del 93 - EFE
Elecciones Generales

Elecciones 2016El apoyo de Norma Duval a Aznar y otras anécdotas en las campañas

Canciones, bailes, regalos curiosos, accidentes... las campañas electorales son ricas en anécdotas

MadridActualizado:

Cuando Adolfo Suárez se presentó en 1977 a las primeras elecciones democráticas tras la dictadura, tuvo que recurrir a las palomas mensajeras para comunicarse con los suyos. Una avería en el cable submarino de las Islas Canarias impedía la conexión telefónica y al entonces líder de UCD en Canarias, Lorenzo Olarte, se le ocurrió atar en las patas de sus palomas los mensajes que debía transmitir. Funcionó: el correo «volador» resolvía en unas horas lo que el correo postal hacía en varios días.

Eran la época en que España aprendía a votar. Unos acudían a las urnas horas antes de casarse, con sus trajes de boda; otras, recién llegadas de la feria de Algeciras, ataviadas con el traje de faralaes. Una niña de 8 años fue designada presidenta de mesa en Bilbao en el 77 y, dos años después, un hombre consiguió votar por él y por su mujer, que no estaba presente, aunque luego un interventor lo impugnó. La jornada electoral del 79 la pasaron en Lérida con la música de un grillo cantor que alguien colocó en el interior de su sobre.

Maragall bailó con Lucrecia en un mitin en 2003
Maragall bailó con Lucrecia en un mitin en 2003 - EFE

De la campaña de 1982 es el lema «Por el cambio» que utilizó Felipe González para llevar al PSOE al poder. El «cambio» que vale para izquierda y derecha, pues Rajoy llegó a La Moncloa en 2011 con un cartel que decía: «Súmate el cambio». Suárez pedía el voto al centro: «El centro avanza», «Vote centro», «Votar centro es votar Suárez»— y la IU de Cayo Lara llamaba a «rebelarse». Llamazares, antes, reclamaba «más izquierda». Garzón e Iglesias recurren ahora a «La sonrisa de un país» y un corazón de colores.

«Ideas» frente a «coces»

José María Aznar se estrenó en 1989 con el eslogan «¡Palabra!», y en las municipales y autonómicas de 1991 se ofrecía a gobernar España con «razones e ideas», en lugar de las «coces» del PSOE. Anguita se divertía bailando en la discoteca «La Moncloa» —se quedó con las ganas de hacerlo en el palacio— y Carlos Solchaga, el encargado de cuadrar las cuentas a González, vaticinaba que la derecha nunca alcanzaría más del 25 por ciento de los votos. En esos comicios, el candidato de CDS al Ayuntamiento de Madrid repartió en sus mítines pastillas de jabón para una «ciudad limpia», la actriz porno «Cicciolina» acompañó al partido Juventud Vitoria en un acto y los partidos tan pronto regalaban pegatinas como ofrecían cocidos y pinchos de tortilla.

Rajoy, Cifuentes y Aguirre se subieron a la bicicleta en 2015
Rajoy, Cifuentes y Aguirre se subieron a la bicicleta en 2015 - EFE

Aznar, que en los noventa empezó a cambiar sus chaquetas por unas cazadoras más informales, siempre se refería a IU como los «comunistas», la palabra que el «socialdemócrata» Iglesias hoy no quiere ni oír. El PP pedía a sus candidatos no aparecer en los mítines con joyas ni melenas. Tampoco con chalecos, porque hacen barriga. El PSOE innovaba con la difusión de un vídeo electoral junto a un diario ibicenco con el objetivo de «eliminar el bombardeo que a través de los medios de comunicación» realizaba el PP. Faltaba poco para que Aznar desalojara a González de la presidencia.

Antes de que se consumara el cambio, la «vedette» Norma Duval acompañó al candidato popular en un mitin de las elecciones de 1993. Fue en esa campaña cuando 15.000 personas corearon el «cumpleaños feliz» a Alfonso Guerra en un acto celebrado en Murcia. Anguita se pasó más tiempo en el hospital que de mítines tras sufrir un infarto de miocardio. En las europeas de 1994, Guerra se divertía paseando por el escenario gracias a un micrófono inalámbrico y Abel Matutes, candidato del PP, gustaba de viajar en el autobús de los medios de comunicación para reírse con las imitaciones que una periodista hacía de él.

«Guapo, guapo»

La anécdota de las municipales y autonómicas de 1995 la protagonizaron un candidato de Unión Mallorquina al Ayuntamiento de Calviá y otro del PSOE por Alcudia. El primero fue detenido bajo la acusación de robar un ciclomotor y, el segundo, por intentar hurtar un Porsche. En 1996 Aznar por fin ganó, con 9,7 millones de votos, pero no logró convencer a un niño de 5 años, que fue incluido por error en el censo y declaró a los periodistas que pensaba votar a los «Power Rangers».

Ya en el nuevo milenio, a Zapatero lo recibían con gritos de «guapo, guapo». Antes de la crisis, claro. A Aznar, una candidata popular le dijo: «Con todo lo chiquito que es usted, tiene los cojones muy bien puestos». En la campaña del País Vasco un golpe de aire provocó que un altavoz impactara en la cabeza de un viandante, que fue atendido por el aspirante a la reelección en Bilbao, Iñaki Azkuna, médico de profesión. En las catalanas de 2003, Pasqual Maragall improvisó con el cantante Javier Gurruchaga el «All you need is love» de Los Beatles y bailó con Lucrecia al son de «Mi gente».

Gallardón recibiío una pedrada en el 91
Gallardón recibiío una pedrada en el 91 - ABC

Durante el año 2015, con elecciones autonómicas y generales, se pudo ver a Rajoy, Cifuentes y Aguirre subidos a una bicicleta, y a un candidato socialista, Luis Alberto Nicolás, posando semidesnudo en un cartel electoral para demostrar su vocación de transparencia. Algo que ya hizo Albert Rivera en 2006. En el debate a dos televisado antes del 20-D, Rajoy llamó «Ruiz» en lugar de «ruin» a Pedro Sánchez. Pero la imagen de la campaña fue el puñetazo que le propinó un joven al candidato del PP cuando paseaba por Pontevedra. Un incidente que obligó a Rajoy a usar durante unos días sus gafas de repuesto. Alberto Ruiz Gallardón recibió una pedrada en la campaña del 91 y un agresor mordió dos veces a un candidato del PP en el 95. Ninguno pasó tanto miedo como Llamazares, que en 2004 estuvo a punto de ser arrollado por un camión que invadió el carril de su coche. El exlíder de IU es un ferviente partidario de los aviones.