muchas veces es uno mismo el que auto impone límites y no logra llegar “a la meta”.
muchas veces es uno mismo el que auto impone límites y no logra llegar “a la meta”. - FOTOLIA

Las seis razones por las que no encuentras el trabajo soñado

A veces, es uno mismo el que se impone límites y no logra llegar «a la meta», según los expertos de la Escuela Profesional de Coaching

MADRID Actualizado: Guardar
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En muchas ocasiones, a la hora de encontrar un nuevo empleo, es el propio demandante quien establece trabas y se impide a sí mismo alcanzar el objetivo deseado. Los expertos de la Escuela Profesional de Coaching analizan las seis razones que explican que no encontremos el trabajo soñado.

Mala definición del objetivo

Tal y como destaca Julio Pereira, «coach» profesional y Director de la Escuela Profesional de Coaching, un objetivo debe cumplir con ciertas características para considerarse objetivo. En este sentido el experto afirma que debe ser específico, medible, alcanzable, realista, planeado en el tiempo, ecológico (cómo afecta a tu entorno) y estar enunciado en positivo. Es decir, no vale pensar «quiero cambiar de trabajo», sino decir «quiero ser jefe de un equipo comercial en una empresa del sector TIC para 2017» o «deseo crear una empresa consultora especilizada en el desarrollo de fuerzas comerciales en mayo de 2017». Lógicamente, estos objetivos tendrán a su vez otros objetivos que deben cumplir los mismos requisitos. Por ejemplo, voy a «matricularme el próximo mes en un master de Dirección Comercial y Ventas».

Toma de conciencia

«Es muy importante ser consciente de la situación actual, la situación deseada y el camino que lleva de la una a la otra», sentencia Pereira. Para tomar conciencia es necesario hacerse las preguntas adecuadas: ¿En qué situación me encuentro? ¿Qué me ha impedido o me impide conseguir mi objetivo? ¿Qué he hecho hasta ahora? ¿Qué obstáculos me puedo encontrar por el camino? ¿Qué capacidades o recursos tengo? ¿Para qué quiero conseguir mi objetivo?, entre otras cuestiones.

Dejar de ser víctima para pasar a ser responsable

Ante la frustración de no conseguir una meta se tiende a culpabilizar a todo lo que rodea y a no fijar el foco en uno mismo. «Si yo no soy parte del problema, no puedo ser parte de la solución» afirma el experto. En este punto se tiende a culpar a otras personas o situaciones de lo que le ocurre a uno mismo y precisamente de ahí surge la inmovilidad hacia la consecución de objetivos.

Creer que se puede conseguir

Uno de los principales motivos por los que no se consigue alcanzar la meta deseada es la falta de seguridad en uno mismo. Creer que se puede conseguir es uno de los primeros pasos que hay que dar. También hay que creer en la capacidad para llevar a cabo las acciones necesarias.

Motivación por el cambio

«Necesitamos tener un motivador, una fuente de energía que nos lleve hacia la acción», afirma Pereira. Por ello, es de gran importancia visualizar cada día el objetivo conseguido y recrearse en las sensaciones y detalles de dicha visualización. Este ejercicio dará la fuerza necesaria para conseguirlo.

Dar los pasos necesarios

Sin acción no hay resultados, de eso no cabe duda. Es mejor dar un muy pequeño paso que no moverse. Analizar bien cuáles son los pasos que se pueden dar, planificarlos, pero, sobre todo, darlos, es básico para llegar al éxito. De cada pequeño o gran avance se obtendrá un resultado con el que a su vez se conseguirá un aprendizaje que permitirá mejorar y desarrollar el potencial de cada persona hacia la consecución de sus objetivos.