El Titanic al inicio de su viaje maldito, el 10 de abril de 1912
El Titanic al inicio de su viaje maldito, el 10 de abril de 1912 - AP

El legendario astillero que construyó el Titanic entra en bancarrota

Los sindicatos han pedido al Gobierno británico que nacionalice la compañía Harland and Wolff de Belfast, dedicada ahora a desarrollar proyectos de energía eólica e ingeniería marina con una plantilla de 125 trabajadores en la capital norirlandesa

Dublín Actualizado: Guardar
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Los astilleros Harland and Wolff de Belfast, donde se construyó el malogrado transatlántico Titanic, presentarán este martes en un juzgado de la capital norirlandesa una solicitud de insolvencia y pasarán a ser gestionados por un administrador externo.

La medida podría provocar el despido de sus 125 trabajadores y el cierre definitivo de esta legendaria empresa, cuyas icónicas grúas amarillas, llamadas «Sansón» y «Goliat», han dominado la zona portuaria de Belfast durante más de cien años.

La directiva adelantó este lunes que ha encargado a la firma contable BDO la tarea de gestionar el concurso de acreedores que seguirá a la declaración de bancarrota, que se hará oficial en el Tribunal Superior norirlandés.

Los sindicatos aún creen que se puede salvar a esta histórica empresa y han pedido al Ejecutivo de Londres que la nacionalice, si bien el ministro británico para Irlanda del Norte, el conservador Julian Smith, ha dicho que esta crisis es un «asunto principalmente comercial».

Un portavoz de la delegación de Gobierno en la provincia aseguró que Smith «entiende el impacto» que tendrá «esta incertidumbre» sobre los trabajadores y sus familias, pero reiteró que «hará todo lo que pueda» para «asegurar el futuro de este lugar histórico».

El Partido Democrático Unionista (DUP), mayoritario entre la comunidad protestante norirlandesa, también ha expresado su solidaridad y ha indicado, por boca de su líder Arlene Foster, que su formación «tiene ideas» para evitar el cierre.

El problema, recuerdan los observadores, es que el Gobierno autónomo de Belfast, de poder compartido, permanece suspendido desde enero de 2017 por la diferencias que mantiene el DUP con el nacionalista Sinn Féin, la principal fuerza entre los católicos.

Las dificultades de Harland and Wolff están relacionadas con la mala situación económica de su propietaria, la noruega Dolphin Drilling, que no ha logrado encontrar a un comprador para deshacerse de su firma norirlandesa.

Estos astilleros dejaron de fabricar barcos hace unas dos décadas, cuando comenzaron a desarrollar proyectos de energía eólica e ingeniería marina, para lo que cuentan con una plantilla de en torno a 125 trabajadores.