La ministra de Economía, Nadia Calviño
La ministra de Economía, Nadia Calviño - ABC

Europa reclamará a España que controle los gastos en pensiones

Nadia Calviño deberá clarificar los planes del Gobierno sobre el déficit público

BruselasActualizado:

Los ministros de Economía de la zona euro se reunirán mañana en Luxemburgo para bendecir, muy probablemente, el final del rescate de la economía griega, lo que pondrá un punto final simbólico a una década de crisis en toda Europa, probablemente la más aguda que se haya conocido en algunos países en tiempos de paz. Además, según ha podido saber ABC de fuentes del Eurogrupo, los ministros harán también un análisis del presupuesto español de 2018. Se espera que la Comisión va a preparar un análisis de las cuentas públicas españolas en el que se espera que recomendará no perder de vista el déficit estructural.

Las mismas fuentes explicaron a este periódico que la Comisión es partidaria de pedir a España «más vigilancia estructural». En pocas palabras, lo más probable es que Bruselas vuelva a decir que hay que insistir en la sostenibilidad de las pensiones, que es un aspecto que ya criticó en sus últimas recomendaciones.

La Comisión ya había hablado de ello coincidiendo con la comunicación del proyecto de presupuestos por parte del anterior Gobierno, poco antes de que el entonces presidente, Mariano Rajoy, llegase a un acuerdo con el PNV cediendo precisamente un mayor gasto en pensiones, al aceptar vincular su indexación con el IPC, que es algo que a los ortodoxos de la Comisión les produce una terrible alergia.

La nueva ministra, Nadia Calviño, se estrenará en esta reunión al igual que su colega italiano, Giovanni Tria. Si la española tiene ya una reputación intachable en los medios comunitarios, el italiano tendrá que aplacar las suspicacias que ha suscitado hasta ahora la heterodoxa coalición de nacionalistas y populistas demagógicos que se ha instalado en Roma.

Calviño tendrá ocasión de explicar a sus colegas las circunstancias en las que se va a ejecutar este presupuesto y los planes del nuevo Gobierno para el próximo, que por ahora no incluyen más que indicios de aumento del gasto, en lugar de «mantener bajo control las transferencias sociales», que es lo que requiere el cumplimiento del Pacto de Estabilidad.

En todo caso, la cuestión más relevante de este Eurogrupo será sin duda el cierre del rescate a Grecia, un país que ha recibido cerca de 300.000 millones de euros de ayuda a cambio del más ambicioso programa de reformas de la historia del país. El momento es bueno, tanto que ya empieza a haber profecías sobre el próximo periodo de vacas flacas y por eso ese final de la pesadilla para los griegos no significa que el ambiente de rigor se haya disipado del todo.

El acuerdo que esperan alcanzar los ministros incluye un último crédito de 7.000 millones para suavizar su vuelta a los mercados y la descripción de los objetivos post-programa que el país deberá seguir cumpliendo. Sin embargo, el aspecto más delicado será la cuestión del «alivio de la deuda» que ha alcanzado un nivel inabarcable para el país porque se acerca ya al doble (180%) de su PIB. Los socios europeos han descartado sistemáticamente el concepto de quita bajo cualquier punto de vista, pero al mismo tiempo todos saben que Grecia no puede pagarla en ningún caso.

Para suavizar el ambiente, el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, dice que «Grecia ha cumplido su parte del contrato... estoy profundamente convencido de que aprobaremos la conclusión del programa griego». La economía griega ha retomado el crecimiento (se espera un 1,9% este año) lo que a su juicio «pone de relive el camino recorrido» por la economía helena y que es algo que en su opinión sería «injusto y totalmente indecente ignorar». La sociedad griega, por su parte, ha sufrido el periodo más dramático de su historia reciente y probablemente tardará aún mucho tiempo antes de recuperarse.