Un operario chino trabaja en una fábrica de coches eléctricos en Pekín - REUTERS

China se sigue ralentizando con su menor crecimiento de los últimos 25 años

Dentro de las previsiones del Gobierno, el PIB de 2014 se elevó un 6,9%, pero algunos analistas sospechan que fue bastante menor

CORRESPONSAL EN PEKÍN Actualizado: Guardar
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Confirmando la ralentización de su economía, China creció el año pasado un 6,9%, su ritmo más bajo de los últimos 25 años, cuando el país se enfrentaba al aislamiento internacional tras la represión de las protestas pro-democráticas de Tiananmen. Según ha anunciado este martes el Buró Nacional de Estadísticas, su Producto Interior Bruto (PIB) del último trimestre se elevó un 6,8%, una décima inferior al del tercero y dos por debajo del primer semestre.

Dichas cifras están en consonancia con las previsiones que barajaba el autoritario régimen de Pekín, “en torno al 7%”, pero algunos analistas sospechan que podrían ser bastante inferiores y situarse alrededor del 5,8%. “La economía china creció a un nivel razonable”, señaló el director del Buró de Estadísticas repitiendo el discurso oficial. Aunque reconoció que el crecimiento era “moderado”, se congratuló de que fuera “estable y sólido”. Hasta 2020, las autoridades chinas esperan que la economía siga subiendo a un ritmo del 6,5% para doblar el PIB de 2010 y reducir la pobreza en cien millones de personas.

En total, el PIB del año pasado ascendió a 67,67 billones de yuanes (9,48 billones de euros), mientras que los ingresos per cápita subieron un 8,9% y alcanzaron los 21.966 yuanes (3.074 euros).

Por primera vez, el sector servicios protagonizó más de la mitad de la riqueza generada en China, con un 50,48% frente al 48,1% de 2014. Por su parte, el sector industrial representó el 40,5% y la agricultura el 9%, avanzando así en los planes del Gobierno para cambiar su modelo de crecimiento y darle más peso al mercado. Tras sufrir la mayor transformación de su Historia desde su apertura al capitalismo hace ya casi cuatro décadas, China ha pasado de ser la “fábrica global” a convertirse en el mayor mercado del mundo. En este camino hacia una economía más desarrollada, las autoridades quieren dejar de depender tanto de las exportaciones y la producción industrial pesada y basarse en el comercio y los servicios.

Por ese motivo, la producción industrial solo subió un 6,1% en 2014, muy por debajo del 8,3% de 2014 y su suelo desde el estallido de la crisis en 2008. También más bajo de lo esperado fue el crecimiento de las compras al por menor, que se elevaron un 10,7%, mientras que en 2014 subieron un 12%. Por su parte, la inversión en activos fijos se elevó un 10%, un brusco descenso con respecto al 15,7% marcado en el ejercicio anterior.

Como esta ralentización ya se preveía y está dentro de los planes del régimen, las Bolsas acogieron dichas cifras con subidas del 3,22% en Shanghái y del 3,41% en Shenzhen. Tras más de medio año de volatilidad extrema en los parqués chinos, que ha sacudido al resto del mundo, los inversores ya se han acostumbrado a que la segunda economía del mundo crezca a un ritmo mucho más lento. Una tendencia que continuará en el futuro.

“En los próximos años, China vivirá probablemente un escenario muy similar al que tuvo Europa después de la crisis financiera, con importantes reestructuraciones en los modelos de negocio y en las hojas de cuentas de los bancos. Eso no significa que la economía china se va a hundir. Lejos de ello, veremos índices de crecimiento más lentos, pero seguirá habiendo crecimiento”, analiza en un comentario por escrito Nuno Fernandes, profesor de Finanzas en la Escuela de Negocios IMD de Suiza. A su juicio, “China está sufriendo muchos problemas propios de un país rico, pero tiene el presupuesto de un país pobre”. Entre ellos, Fernandes cita la excesiva deuda de las empresas y gobiernos locales, el envejecimiento de la población y los efectos de la contaminación.