El actual líder de UGT, Cándido Méndez
El actual líder de UGT, Cándido Méndez - ERNESTO AGUDO

Cándido Méndez: «Me voy con la conciencia muy tranquila»

Cree que se ha intentado culpabilizar al sindicato de irregularidades cometidas por personas concretas, pero dice que «se acreditará la verdad»

MADRIDActualizado:

Cuando en 1994 sucedió a Nicolás Redondo al frente de UGT nadie podía imaginar que llevaría las riendas del sindicato durante 22 años. Hoy reinvidica su "derecho a aburrirme" después de haber recorrido un camino, en ocasiones, nada fácil. Hace 22 años llegó al sindicatos con el escándalo de la PSV y se va con otro escándalo, el de los ERE en Andalucía. Pero lo hará con la "conciencia muy tranquila" y convencido de haber hecho las cosas "lo mejor posible".

¿Va a echar de menos su vida sindical?

Supongo que en tres meses sí porque yo no soy distinto del género humano. Pero la nueva situación hay que verla con naturalidad, no tengo ese gusanillo de seguir en un momento político tan complicado, aunque con grandes expectativas para la sociedad y la dinámica en ese país.

¿De que está mas orgulloso de los 22 años al frente de la UGT?

Me he entregado en cuerpo y alma a este trabajo tan especial e importante, que a veces no se valora en su justa medida. Creo que he contribuido junto a la UGT a que España, pese a la situación tan difícil por la que atraviesa, sea mejor que en 1994.

¿Se va con alguna espinita clavada, con la sensación de haber hecho algo mal?

Al final lo que debe tener uno es la conciencia muy tranquila por haber hecho las cosas lo mejor posible y no tener la menor duda de haberse empleado a fondo para resolver situaciones complicadas. Y esto a mí me llena de serenidad y tranquilidad. Cuando me miro al espejo me reconozco, aunque ahora, 22 años después, con la cara un poco lacerada por el tiempo.

Llegó con el escándalo de PSV y se marcha con los ERE en Andalucía… ¿Cómo ha vivido las irregularidades en el sindicato?

El escándalo de PSV fue tremendo porque miles de cooperativistas estuvieron afectados. Pero aquello se resolvió; fue uno de mis compromisos cuando llegué en 1994 a la secretaría general. Los cooperativistas lograron su vivienda y UGT e acreditó su inocencia en los tribunales. Ahora creo que va a pasar algo parecido, aunque la situación es distinta. A UGT no se le ha reconocido que haya tomado decisiones con determianción, nadie que esté imputado sigue en su cargo, ni líderes carismáticos como José Ángel Fernández Villa (SOMA-UGT), al que se expulsó de forma fulminante. Y sí hay organizaciones que han mantenido gente imputada. Fuimos los primeros en cesarlos.

También han mejorado los sistemas de control...

Sí. Iremos al Congreso con una propuesta en este sentido para nuestro código ético. A la comisión de control se incorporarán seis personas de prestigio, ajenas a la organizacion, que evitarán inercias endogámicas y sancionarán, si se diera el caso, conductas impropias en la organización. Será la antesala para evitar malas prácticas. Sí le quiero decir que han podido producirse malas prácticas, pero no ha habido dolo en el comportamiento. Y los cursos de formación se realizaron, en UGT estábamos cumpliendo una misión. Creo que se acreditará la verdad. Se ha pretendido hacer envolvente a UGT, inculpándolo como colectivo de cuestiones que afectan a personas concretas.

La desafección de la política es una realidad en España, algo parecido a lo que ocurre con los sindicatos...

Hay que diferenciar. Los sindicatos somos los grandes desconocidos, y parece mentira, se nos aplican criterios de partido y es un error porque los partidos tienen gran dependencia de los cabezas de cartel, a diferencia de los sindicatos, que lo tienen del trabajo por la base. Los sindicatos son valorados por la sociedad, pero sobre todo por los trabajadores cada cuatro años en las elecciones en las empresas.

¿La crisis ha pasado factura a los afiliados de UGT?

En los últimos cuatro años hemos tenido una importante caída de delegados por el cierre de empresas y la reducción de plantillas y en porcentaje de representación UGT ha caído un 3,56%. Hoy estamos muy por encima del 30% de representación Y en afiliación también hemos caído, pero en paralelo a la reducción de la población asalariada. Es verdad que en España los sindicatos tenemos un nivel muy modesto de afiliación. Pero en el Congreso que celebramos en 2009 el porcentaje de afiliación respecto a los asalariados fue del 5,6% y ahora es el 6,2%. La afiliación ha caído en términos absolutos pero en relacion a los asalariados ha crecido más que cuando empezó la crisis.

Pero la reputación de los sindicatos no pasa por las mejores horas...

Es verdad que tenemos una quiebra reputacional pero creo que es recuperable. Suelo ir andando al trabajo desde casa –recorre diariamente unos diez kilómetros– y he visto como ha ido cambiando el clima. Me han dicho cosas muy fuertes, también agradables, pero ahora el clima es más sereno en este país y pienso que hay mejores expectativas de que se reconozca el papel de los sindicatos.

¿Cómo ve el momento político?

El momento exige un nuevo aprendizaje para todos porque la dinámica política no tiene precedentes. Los partidos deben interpretar lo que han votado los ciudadanos y buscar aproximaciones. Hay una voluntad de cambio, que se expresa en 15 millones de personas que han votado a cuatro o cinco partidos y esos votos son el doble de los que tiene el partido más votado. Ahora tienen que aprender a trabajar en el nuevo escenario.

¿Qué piensa cuando escucha que se va a derogar la reforma laboral?

Si se derogara se produciría un vacío. Lo que es necesario es reponer derechos, equilibrios básicos quebrantados que afectan al despido, a las garantías de contratación o a la negociación colectiva.

¿Tiene algún favorito para sucederle?

Mi opinión la conocen los tres candidatos, pero ahora quienes tienen la palabra y el voto son 601 personas de la UGT. Y lo importante es como acaba el Congreso y hay mimbres para reforzar un proyecto de cambio, introducir más transparencia y acomodar la situación de la organizacion a lo que demandan los jovenes y parados de larga duración.