El BCE podría decidir eliminar los billetes de 500 euros - ARCHIVO
BILLETES DE 500 EUROS

El fin del billete «Bin Laden»

El Consejo del BCE cuenta con consenso para dejar de imprimir billetes de 500 euros y hoy debatirá si seguirá siendo de curso legal o por cuanto tiempo

Corresponsal en BerlínActualizado:

El Consejo del BCE cuenta con consenso suficiente para dejar de imprimir billetes de 500 euros, que no aparecerán ya en la serie Euro 2, y hoy debatirá si seguirá siendo de curso legal o por cuanto tiempo. Hasta hace solo unas semanas, estaba sobre la mesa la propuesta de eliminarlos de forma definitiva, ofreciendo a sus poseedores cambiarlos por otros de denominación menor, pero la resistencia de Alemania y los gastos que ocasionaría la operación han llevado al Consejo a una posición más tolerante con el popularmente conocido como billete «Bin Laden». Se estima que la fabricación de cada billete cuesta una media de 8,5 céntimos, por lo que los gastos de imprimir billetes para canjearlos por los de 500 euros y sacar estos de circulación podría costar unos 500 millones de euros.

La última propuesta es que siga siendo de curso legal y que seguir permitiendo canjearlo en las oficinas de los bancos centrales incluso después del cese de la impresión, un modelo similar al proceso de desaparición del billete de 1.000 marcos alemanes, cuya última impresión fue ilustrada con un retrato de los Hermanos Grimm y de los que quedan en circulación todavía alrededor de 1,2 millones de billetes que nunca fueron cambiados.

El objetivo declarado de la disminución o eliminación total de los billetes de 500 es luchar contra «el terrorismo y sus fuentes de financiación», pero también contra la criminalidad financiera y la economía sumergida. Para ello, una de las posibilidades que se discuten hoy es la de requerir a las personas que deseen canjear esos billetes por otros que revelen la forma en que tomaron posesión de ellos, al menos si los cambian por encima de un cierto umbral.

«La libertad, a menudo, muere poco a poco», comenta Carl-Ludwig Thiele, miembro de la directiva del Bundesbank alemán y contrario a la eliminación del billete morado y que sospecha que es solamente el primer paso para, progresivamente, ir eliminando el uso del dinero en metálico. Thile argumenta que las grandes operaciones financieras relacionadas con la criminalidad o la evasión se realizan a través de empresas interpuestas y por transferencias o en la moneda digital Bitcoin, no en dinero en metálico. Respecto a los pagos en metálico, corresponde a los gobiernos legislar los topes y el BCE aconseja no permitirlos por encima de los 5.000 euros.

Los bancos, beneficiados

Para muchos analistas, los únicos que realmente se beneficiarán de la disminución de billetes de 500 euros en circulación serán los bancos, puesto que con los tipos de interés en negativo los ahorradores no tienen ningún aliciente para depositar su dinero en cuentas bancarias y prefieren guardarlo y disponer libremente de él, para lo que necesitan las mayores denominaciones. El 75% de los ahorradores alemanes, según una encuesta de ING Diba , han considerado sacar sus ahorros del banco en esta coyuntura. «Nuestros clientes valoran la autonomía financiera, el anonimato y la libertad que les proporciona el dinero en la mano. Y por otra parte nosotros no podemos garantizarles protección contra los tipos de interés negativos», admite Georg Fahrenschon, presidente de la Federación de Cajas de Ahorros alemanas.

El BCE se ha esforzado en repetir que la desaparición progresiva del billete de 500 «no es el primer paso para acabar con el dinero en efectivo» e insiste en que la segunda serie de billetes todavía contará con el billete de 200 euros, pero varios miembros del Consejo desconfían, como el presidente del Banco Central de Austria, que ha declarado que «esa es la tendencia» y que «no veo ninguna necesidad».

¿Es el principio del fin del dinero en efectivo? «Tiene un cierto gusto a eso. El fundamento que se utiliza en la economía sumergida no basta, ya que se pueden encontrar sustitutos fácilmente», aclara Stefan Schneider, economista internacional principal de Deutsche Bank AG en Francfurt.