El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, junto a las ministras de Economía, Nadia Calviño, y de Hacienda, María Jesús Montero - MAYA BALANYA | Vídeo: EP

El Banco de España replica al Gobierno que el alza del salario mínimo lastrará el empleo este año

El supervisor mejora la previsión de crecimiento al 2,4% en 2019, por encima de lo que cree el Ejecutivo, pero augura que el déficit público no bajará del 1,5% del PIB en tres años

MADRIDActualizado:

El Banco de España ha actualizado sus previsiones para la economía española recogiendo, por un lado, que la actividad arrancó el año mejor de lo previsto pero reiterando sus advertencias sobre los efectos negativos de la subida del salario mínimo pese a las críticas del Ejecutivo a sus augurios. El supervisor ha revisado al alza sus estimaciones de crecimiento para este año del 2,2% de marzo al 2,4% –dos décimas más de lo que cree el Gobierno– debido a que la primera mitad del año ha sido más positiva de lo que esperaba, sobre todo porque la inversión empresarial creció por encima de lo previsto. Para el segundo trimestre espera un avance del PIB del 0,6% –una décima inferior al anterior– para ir moderando el crecimiento en el segundo semestre de 2019. Para 2020 y 2021 mantiene sus previsiones de crecimiento en el 1,9% y el 1,7% respectivamente.

El músculo de la economía se traducirá en un aumento mayor del empleo, del 2% este año –cuatro décimas más de lo que pronosticaba en marzo–, que irá creciendo menos poco a poco al 1,6% para 2020 y 2021. El paro cerrará este año en el 13,8% (una décima menos) y seguirá bajando al 12,4% en 2020 (cuatro décimas de corrección a la baja) y al 11,8% en 2021.

Pese a que el desempleo bajará del 12% en tres años –el supervisor cree que por debajo de la tasa de paro estructural, que cifran en el 13%–, el Banco de España continúa advirtiendo que la subida del 22% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) a 900 euros al mes lastrará la creación de empleo. «Los efectos de la subida del salario mínimo que entró en vigor al inicio del año tenderán a moderar el dinamismo del empleo en los próximos trimestres», apunta el supervisor en su informe.

La institución estimó a finales del año pasado que la medida restaría 125.000 empleos a la economía, un 0,8% de los puestos de trabajo, aunque avisó del elevado grado de incertidumbre que rodeaba a esta previsión. Sin embargo, ante el arranque positivo de la ocupación en el primer trimestre, la Autoridad Fiscal –que también había augurado que la medida tendría un coste de entre 40.000 y 125.000 trabajos– admitió que quizá se pasaron de pesmisitas y que el efecto estaba siendo nulo sobre el empleo. Ante ello, la secretaria de Empleo, Yolanda Valdeolivas, señaló esta semana que «lo menos que puede hacer este organismo [en referencia al Banco de España] es reconocer su error» ante unos datos de afiliación que definió como «mostrencos».

«No tenemos una bola de cristal»

El director general de Economía y Estadística, Óscar Arce, ha respondido esta mañana que cuando se publique la Muestra Continua de Vidas Laborales de la Seguridad Social de 2019 en el verano de 2020, publicarán un análisis detallado del efecto de la subida del salario mínimo en el empleo. Como los datos de la EPA que han salido no son pormenorizados, sino agregados, señalan que no se puede hacer aún una evaluación de la medida. Con la metodología del Banco de España, la subida del SMI del 8% en 2018 destruyó unos 15.000 puestos de trabajo –es decir, un 0,1% del empleo total–. En 2017, el 20% de los trabajadores que perdieron su empleo y volvieron a reincoporarse al mercado laboral lo hicieron con un sueldo inferior al SMI de 2018, advierten.

Desde el organismo ven que el tirón de la Eurozona en el primer trimestre ha podido aupar la actividad y el empleo en España, mitigando los efectos negativos de la subida del salario mínimo en determinados colectivos. «Ninguna metodología cuantitativa es infalible, por mucho prestigio que tengan, y la nuestra no lo es. No tenemos una bola de cristal que sea infalible, tratamos de aplicar nuestros mejores conocimientos y metodologías», ha señalado Arce que insistió en el «grado de incertidumbre» de toda previsión, máxime cuando el Banco de España utilizó para hacer su estimación los últimos datos desagregados disponibles, los de 2017 –la Muestra Continua de Vidas Laborales de 2018 aún no se ha publicado–. El director del servicio de estudios señaló que si cuando tengan los datos de 2019 y apliquen su metodología el efecto es cero, «lo publicarán».

El déficit público apenas bajará este año

Por lo demás, el Banco de España no ha tenido en cuenta el Programa de Estabilidad –y las subidas de impuestos– plasmadas por el Gobierno para 2020 de cara a Bruselas, por lo que sus estimaciones dan un déficit para este año del 2,4% del PIB, cuatro décimas más de lo que augura el Gobierno.

Ello se debe a que dos décimas de desequilibrio ligados a las provisiones para el rescate de las autopistas previstas en un inicio para 2018 han pasado a 2019 por metodología europea –por ello el déficit finalmente fue del 2,5% en 2018 y no del 2,7%–, además de que una revisión del PIB nominal ha elevado el déficit en una décima, a lo que se suma que Hacienda le ha tenido que devolver a Telefónica 702 millones por actas incorrectamente cobradas, lo que contribuirá a elevar otra décima el déficit este año. El único dato positivo es que la recaudación evoluciona, según el Banco de España, «mejor de lo previsto», además de que al crecer más la actividad, el déficit se diluirá más de lo inicialmente estimado.

Para los próximos años la estimación se mantiene en el 1,8% en 2020 y en el 1,6% del PIB en 2021, en ambos casos dos décimas menos de lo que auguraba en marzo. Como fuere, toda la reducción es cíclica, alerta el Banco de España, que no observa una senda de bajada estructural.

Junto a ello, el organismo cree que el consumo privado seguirá perdiendo fuelle, lo que contribuirá quizá a elevar la tasa de ahorro, ahora en mínimos históricos (4,2% de la renta disponible). Pero pese a la buena salud de la economía, el supervisor alerta de la inestabilidad política, a las puertas de la formación de Gobierno. «El elevado grado de fragmentación parlamentaria, que viene produciéndose desde hace varios años, introduce una mayor incertidumbre acerca de la orientación futura de las políticas económicas y de la adopción de reformas que aumenten el potencial de crecimiento de la economía», avisa.

Fuera de nuestras fronteras, los riesgos vienen del proteccionismo comercial y su efecto sobre España, del desenlace del Brexit y de las «dudas sobre la efectividad de las medidas de estímulo en China, y sobre su impacto sobre los desequilibrios del país».