NBA Finals 2019

Ibaka, el anillo que nació en una frustración

Tras caer la temporada pasada, el jugador de la selección decidió quedarse sin vacaciones para mejorar su lanzamiento

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Llevaba dos temporadas Ibaka dando tumbos por la NBA. Tras salir de los Thunder, el jugador de la selección había pasado una temporada y media en los Magic antes de ser traspasado a Toronto con el aura de gran estrella. Un jugador clave en el futuro que ha terminado por ser fundamental en el momento más importante de la historia de la franquicia.

La frustración acumulada por Ibaka en los últimos años desembocó en un verano atípico para él en el que apenas tuvo vacaciones. Contrató un entrenador personal y se dedicó a pulir defectos casi sin descanso. Del gimnasio a la pista y de ahí de nuevo al gimnasio. 15.000 tiros para mejorar el lanzamiento de media y larga distancia. Un trabajo en la sombra, dirigido por Hugo López -seleccionador sueco y durante años mano derecha de Laso en el Real Madrid-, que le ha hecho jugar este año su mejor baloncesto. Incluido el juego con la mano izquierda, uno de sus grandes defectos.

Hasta la llegada de Marc Gasol, el pívot congoleño era pieza central en los Raptors. Más ofensivo que nunca, certero en el lanzamiento, Ibaka era junto a Leonard y Siakam el principal baluarte ofensivo de los Raptors. El aterrizaje de su compañero de selección le relegó al banquillo y le obligó a replantearse su rol dentro del equipo.

Tardó algunos partidos en entenderlo, pero cuando lo ha hecho ha resultado imparable. En la final ha liderado la segunda unidad de los Raptors y ha cumplido una función defensiva fundamental. Un muro que ha promediado más de dos tapones por encuentro y cuyo juego resultó decisivo en los dos partidos disputados en casa de los Warriors.

Con un año más de contrato, su continuidad en Toronto parece segura. No lo está tanto su presencia en el Mundial, aunque visto lo visto en la final ha ganado muchos enteros para Scariolo. El técnico se ha mostrado sorprendido por la mejora de Ibaka. La última vez que trabajó con él fue en los Juegos Olímpicos de Londres, hace ya casi siete años. Su convivencia esta temporada acerca al congoleño a China 2019 en detrimento de Mirotic, aunque la última palabra será del seleccionador.