Lea Vicens y Guillermo Hermoso de Mendoza se marchan en volandas
Lea Vicens y Guillermo Hermoso de Mendoza se marchan en volandas - BMF / André Viard

Lea Vicens y Guillermo Hermoso, a hombros en tarde de rebajas en Logroño

La histórica seriedad de esta plaza se esfumó como por arte de magia

Logroño Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

La segunda de la feria matea fue la de aquí todo vale. La histórica seriedad de esta plaza se esfumó como por arte de magia, de birlibirloque más bien. Claro que cómo se iba a pedir seriedad desde la presidencia, si el usía, por la mañana, la había dejado aparcada para aprobar una corridita de toros impropia. Tan justita, justita de trapío como buena en su juego. Un conjunto a modo para emocionar con el mejor rejoneo, pero la fiesta ayer estaba por otro lado.

Si nos vamos al marcador, nos encontramos con dos triunfadores. La francesa Lea Vicens y el joven Guillermo Hermoso de Mendoza salieron a hombros. Final feliz, aunque si ahondamos en lo que hicieron, nos damos de bruces con un palco de pañuelo fácil, demasiado fácil.

La amazona anduvo con cierta lucidez ante el segundo, al que mató fatal. El quinto apretaba y aguantó como pudo las embestidas, otra cosa fue a la hora de clavar. Uno aquí, el otro allá, desigualdad plena y errores de bulto para intentar una banderilla al violín, que necesitó de tres intentos. Con todo, el público se puso de su parte y aquello parecía la resurrección de Cañero, y más tras matar de forma efectiva. Aguantó poco el presidente la primera oreja y la plaza seguía pidiendo trofeos. Llegó el segundo, como podía haber seguido sacando pañuelos.

Le acompañó por la puerta grande, ayer no tan grande, el vástago de Pablo Hermoso, que hizo cosas buenas a su dos enemigos. Dos pares de las cortas a dos manos marcaron su cenit, y ya con la tarde entrada en fiesta, se llevó dos orejas del sexto, la segunda muy a favor de obra.

Su padre se fue andando tras una tarde que no pasó de entonada. Puede que hasta reflexionara de lo visto.