Manzanares y López Simón se estrechan la mano en su salida a hombros de Las Ventas
Manzanares y López Simón se estrechan la mano en su salida a hombros de Las Ventas - Paloma Aguilar

Manzanares, faena de rey del toreo

Corta dos orejas con petición de rabo y abre la Puerta Grande con López Simón en la Beneficencia

MADRIDActualizado:

En la corrida de Beneficencia, presidida por Don Juan Carlos, con lleno de «No hay billetes» y la Plaza engalanada, José María Manzanares logra una faena literalmente extraordinaria; quizá, por ahora, la mejor de su vida. Muchos aficionados –y él, sin duda– se acuerdan de Manzanares padre, por la fidelidad a un estilo de clásica elegancia; también, por lo que hubiera disfrutado el maestro, esta tarde. ¡Lástima que no haya podido saborearla! Pero no olvidemos los datos: el diestro alicantino corta dos orejas y le piden el rabo, con una fuerza insólita en Las Ventas. Le acompaña, en la salida a hombros, Alberto López Simón, que también corta dos orejas a su primero. Los dos han aprovechado la gran calidad de los toros de Victoriano del Río.

Vayamos por partes, como decía Jack el Destripador. Castella se ha apuntado a cuatro corridas, incluida una de Adolfo Martín: ni se le ha agradecido ni ha conseguido triunfar. Tampoco lo logra, esta tarde. El primer toro es bondadoso, justo de fuerzas, se pega una costalada, después del primer muletazo. Le deja torear a gusto pero falta la chispa: prolongar la faena no añade emoción. Y falla con el descabello. El cuarto mete bien la cabeza y repite. Sebastián logra naturales templados y acaba metido entre los pitones, en un arrimón que no todos agradecen. Alarga demasiado y pincha.

Salto el orden para hablar de López Simón, que, con una entrega absoluta, consiguió abrirse camino, la pasada temporada. Por méritos propios, ya está en todas las Ferias. El tercer toro se mueve muchísimo, repite, incansable: es ideal para él. Alberto hace la estatua, aguanta las encastadas embestidas, torea sin moverse, en un ladrillo (como había que bailar el chotis, decían). Entrando de muy lejos, deja una estocada y sufre una voltereta. La emoción del momento provoca que el presidente conceda las dos orejas (muchos, protestan la segunda). Ya tiene abierta la Puerta Grande. Después de la faena de Manzanares, en el último, ha de justificarse. Juega sus cartas: la quietud, el aguante, meterse en el terreno del toro, el valor impávido... No devuelve el triunfo y sale a hombros con José María.

Ha elegido éste venir una sola tarde a esta Feria, donde se le suele tratar con exigencia. El destino –y sus cualidades– le han recompensado. El segundo toro no se entrega, derrota al final de cada pase, se cierne. Su seguridad con la espada acalla las protestas. Pero sale el quinto, negro listón, de 580 kilos y nombre extraño, «Dalia» (pero es tan atractivo como la rubia melena de Verónica Lake en «La dalia azul», de Raymond Chandler). De salida, embiste ya con gran clase y Manzanares dibuja unas verónicas solemnes, suaves. En el quite, las chicuelinas de mano baja avivan el recuerdo del padre. El toro es magnífico y el diestro dibuja tandas de muletazos de gran categoría: un pase de pecho vale por tres; los naturales ponen al público de pie; un interminable cambio de mano levanta rugidos. Mata aguantando, con su habitual seguridad: el presidente saca a la vez los dos pañuelos (muy bien) y mucha gente pide el rabo. [Declaraciones de los protagonistas]

Dos matadores por la Puerta Grande de Las Ventas: algo insólito. Pero lo importante es lo que hemos podido disfrutar: una faena cumbre, llena de empaque, sencillez y elegancia. ¡Qué fácil parece y qué difícil es! Hace años, don Gregorio Corrochano usó la expresión «faena de príncipe» para una, de Antonio Ordóñez, dedicada al que entonces era Príncipe de España. Esta tarde, delante de Don Juan Carlos, Manzanares ha cincelado una faena de rey del toreo. A su padre –y a muchos manzanaristas de Alicante– les hubiera hecho feliz. ¡Qué hermosa es la Fiesta, cuando surge con tal naturalidad la belleza, delante de un toro bravo, en una Plaza llena de banderas españolas!

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Puerta Grande

En olor de multitudes, Manzanares y López Simón se marchan por la Puerta Grande. «Han sido días muy duros ayer y hoy -dice el alicantino a los micrófonos del Plus-. Quiero hacer el toreo que mi padre me ha inculcado. Gracias a Dios ha sido en Madrid y con un toro idóneo para Madrid. Estoy muy feliz. Uno siempre intenta luchar y mantener la ilusión, hay momentos muy duros, esto no se olvida nunca. El toro me ha permitido expresar el toreo que lleva dentro, de mis sentimientos. Sobre todo ha sido lo que me han permitido el toro y mis emociones. Y ha tenido que ser hoy».

Sexto toro

A portagayola se marcha López Simón a recibir al sexto, Ebanista, castaño oscuro, de 507 kilos. Simón se entrega de principio a fin en su firme faena. Lo caza a la primera de una estocada.

Sexto toro
Sexto toro

Quinto toro

Sale el quinto, Dalía, negro listón chorreado en morcillo, de 580 kilos. Manzanares le da la bienvenida con preciosas verónicas, quizá el mejor saludo de la feria, con una sentida media. Se arrebata en el quite por Chicuelo de manos bajas. Sensacional el alicantino con el capote. El toro, con mucha clase y humillando, promete. El principio tiene emotividad, con uno por bajo y uno de pecho inacabable. Más profundo aún con el que remata la tanda, hasta la hombrera contraria. Sigue por el izquierdo, con mucho temple. Naturalidad en los naturales. Y cadencia. Está haciendo la faena de su vida en Madrid. Torería, belleza y empaque, con pasajes que recuerdan a su padre. Grande José María Manzanares. Estocada al encuentro. ¡Dos orejas con petición de rabo! Unanimidad.

Quinto toro
Quinto toro
Aspecto que presenta la Monumental, llena hasta la bandera
Aspecto que presenta la Monumental, llena hasta la bandera

Cuarto toro

Ya está el cuarto en la arena, Corchero, número 77, negro bragado meano axiblanco, de 540 kilos. Castella brinda su octavo y último toro de la Feria al público. Muy valiente, prologa con el vibrante pase cambiado en los mismos medios. Brotan algunos naturales extraordinarios con otro toro medio, con el que está muy templado y se pega un soberano arrimón. No quier irse de vacío Castella, que cierra en las cercanías, con un torero pase del desdén. Pero falta redondez, pese a la entrega y el temple, y transmisión del toro, pese a tener cualidades. Pinchazo y media. Ovación.

Cuarto toro
Cuarto toro

Tercer toro

Aparece Vampirito, que no se caracteriza precisamente por su guapeza. Mete la cara en el decidido capote de López Simón, que brinda a Don Juan Carlos. En corto y por derecho: «Majestad, va por usted». El madrileño empieza con estatuarios muy firmes y sigue con quietud sobre la derecha. Se mueve el toro. Hay emoción. Conecta Simón los tendidos. Aguanta las miraditas de Vampirito. Y se abandona las dos siguientes a derechas, con muletazos excelentes. Repite el toro con nobleza pero sin ser fácil. Cuando está con la izquierda hace amagos de rajarse. Con la plaza caliente, cuando por abajo parecía que era el cierre, vuelve a ligar una serie diestra de revoluciones. Mientras se cuadra para matar, una inoportuna voz e irrespetuosa grita: "Se va sin torear". El torero se vuelca y es cogido de feísima manera. Lo pisotea. Estocada. Dos orejas con muchas protestas.

Tercer toro
Tercer toro

Segundo toro

Ya está en la arena el segundo, Soleares, número 157, negro, de 576 kilos, bastote. Manzanares saluda a su primer toro de San Isidro, que no tiene la virtud de la humillación en el capote. El alicantino brinda a Don Juan Carlos: «Majestad, siempre es un honor, no es el toro idóneo, pero el respeto está ante todo». Lo prueba por el que parece el menos malo de los pitones, el izquierdo. Cero clase tiene el toro. Y lo intenta por el otro, saca algun con mérito pero este Soleares no está para mucho cante, se mete por dentro y guarda sus malas intenciones. Toda la paciencia de cierto sector ayer -cuando se lidió más de un toro de más que justa presencia- se pierde hoy pronto. Estocada.

Segundo toro
Segundo toro

Primer toro

Sale Impuesto, número 107, negro, de 541 kilos. El toro es un toro medio con el que Castella hace un buen quite por chicuelinas. La figura francesa brinda al Rey emérito: «Majestad, va por usted». Principia por estatuarios y el toro se desploma, pero luego se mantiene, a más y con buen son, y Castella le enjareta buenas series con temple. Parece que la faena puede ser de triunfo, pero no termina de redondearse. Cuando el toro se apaga, Castella se mete en las cercanías con un circular invertido y un interminable cambio de mano, pero no acaba de redondearse la faena y todo se diluye con el descabello. Estocada muy tendida y seis descabellos. Aviso. Silencio.

Primer toro
Primer toro

Paseíllo

Con llenazo en tarde de ambiente grande, hacen el paseíllo Sebastián Castella, de rioja y oro; José María Manzanares, de grana y oro, y López Simón, de azul marino y oro.

Palco Real

Suena el Himno. Emociones y gran ovación a Don Juan Carlos, acompañado en el Palco Real por la Infanta Elena, sus nietos Victoria y Froilán y Cristina Cifuentes.

Cartel de No hay billetes
Cartel de No hay billetes

Rey

El Rey emérito, acompañado de la Infanta Elena, acaba de llegar a la plaza, que hoy ha colgado el cartel de No hay billetes.

Sorteo

En chiqueros aguardan seis toros de Victoriano del Río -dos con el hierro de Toros de Cortés-. El peso medio del encierro es de 546 kilos.

Cartel

¡Buenas tardes! Bienvenidos a la corrida más importante de la temporada taurina, la Beneficencia, que será presidida por Don Juan Carlos. Se anuncian Sebastián Castella, en su cuarta tarde de San Isidro; José María Manzanares, en su única comparecencia, y López Simón, en su tercer paseíllo.

MADRIDActualizado:

Cuatro toros de Victoriano del Río y dos de Toros de Cortés (segundo y sexto), hierros de procedencia Domecq, se lidiarán en la Corrida de la Beneficencia. Sebastián Castella, José María Manzanares y López Simón harán el paseíllo. El encierro tiene un peso medio de 546 kilos.

Este es el orden de lidia:

1. Impuesto, número 7, negro, de 541 kilos.

2. Soleares, número 157, negro, de 576 kilos.

3. Vampirito, número 54, negro, de 530 kilos.

4. Corchero, número 77, negro bragado meano axiblanco, de 540 kilos.

5. Dalia, número 56, negro listón chorreado en morcillo, de 580 kilos.

6. Ebanita, número 160, castaño oscuro, de 507 kilos.

Los sobreros llevan los hierros de Torrealba (Galvano) y El Pilar (Bastardito).