Patricia Guerrero, en «Catedral»
Patricia Guerrero, en «Catedral» - Óscar Romero

El flamenco pasa del Brexit

Londres aplaudió una nueva edición del Flamenco Festival, por el que han pasado artistas como Sara Baras, Miguel Poveda, Rocío Molina, Olga Pericet o Jesús Carmona

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No hay probablemente en la cultura española un embajador más definitorio que el flamenco, un arte que, más allá de lo que inevitablemente supone de tópico, es capaz de convencer y emocionar a los públicos de todo el mundo.

Lo saben bien en Londres, una de las grandes capitales del mundo del espectáculo, donde han triunfado los grandes artistas flamencos de la historia, desde Carmen Amaya a Antonio Ruiz Soler. Allí se celebra, desde hace algo más de una década, el Flamenco Festival, sin dura una de las más sustanciosas, atractivas y al tiempo arriesgadas iniciativas para divulgar este arte internacionalmente.

Hermano menor del Flamenco Festival de Estados Unidos, que el año próximo cumplirá veinte años, la cita londinense se celebra en el Sadler's Wells, el templo de la danza en la capital británica. La novedad, en esta edición, han sido sus fechas de celebración, ya que se ha trasladado del mes de febrero al mes de julio.

Lo que no ha variado es el cartel, donde grandes nombres de nuestro flamenco se unen a jóvenes valores emergentes. Y es que esa es una de las principales señas de identidad del festival de creó y dirige Miguel Marín; no solo es el vehículo de exhibición de las grandes figuras, sino que apuesta por otras y les da la oportunidad de presentarse ante el público británico, y no siempre con espectáculos «typical spanish».

Este ha sido el caso, en la edición que terminó el domingo, precisamente con ella, de la granadina Patricia Guerrero y su magnífico espectáculo «Catedral», recibido con el auditorio del Sadler's Wells puesto en pie (así ha sido prácticamente todos los días desde que Sara Baras inaugurara de modo triunfal, según cuenta la prensa londinense, el festival).

«Catedral» es un espectáculo insólito, valiente, que demuestra bien a las claras la seguridad y la personalidad de Patricia Guerrero, una bailaora de hechuras elegantes, musicalidad sin tacha y aliento en su baile. Es insólito por su propuesta artística y musical -incluye a una joven pareja de cantantes líricos, gemelos además, uno tenor y el otro contratenor-, muy atractiva y seria, aunque peque en algún momento de oscuridad y tenebrismo. Su trabajo coreográfico se beneficiaría si empleara además otros colores (y no solo en el vestuario, mayoritariamente negro).

Jesús Carmona
Jesús Carmona

A Patricia Guerrero le precedió una gala flamenca con Mercedes Ruiz, Eduardo Guerrero y María Moreno, con la presencia de la cantaora María Terremoto y la dirección artística de Manuel Liñán; la mano de éste último se dejó notar en la elegancia de la puesta en escena, pero un poco de contención en la duración de algunos números la hubiera hecho más atractiva. Porque los mimbres fueron buenos. María Moreno es una artista seductora, carismática, de hermosa presencia y baile contagioso; Eduardo Guerrero tiene una figura juncal y movimiento brillante, aunque cierta tendencia a buscar el aplauso; y Mercedes Ruiz brilló especialmente en su baile «masculino», sobrio y profundo, acompañada por el cante de María Terremoto, una cantaora excepcional.

Londres ha vivido un festival que no es fácil de ver ni siquiera en España, con un cartel en el que han estado la ya citada Sara Baras, Miguel Poveda, Rocío Molina Dorantes, Olga Pericet y Jesús Carmona, entre otros.

Pero a Miguel Marín, el director del Festival, no le gusta tener la mente descansada, y en cada edición busca dar un paso más no tanto en la exhibición sino más bien en la creación. Y este año ha tenido como cómplice a Jesús Carmona, uno de los grandes bailaores de la actualidad. El barcelonés ha protagonizado un taller en el que durante cinco días ha estado investigando junto al director teatral Ferrán Carvajal, el músico Sabio Janiak, el cantaor José Ángel Carmona y las bailarinas Chisato Ohno y Yasmin Mahmoud (de la Batsheva Dance Company de Ohad Naharin).

En el caldero de este taller, cuyos resultados provisionales se expusieron en público el sábado, las todavía tiernas ideas que el bailaor tiene para su próximo espectáculo, que girará en torno a la idea actual de la masculinidad: su energía, su movimiento, las ideas preconcebidas, los roles... Todo ello ha servido -esa es la idea que Marín tiene a la hora de poner en marcha estas iniciativas- para que el flamenco dialogue con otras músicas, otros bailes e incluso otras disciplinas artísticas, y demuestre su inacabable elasticidad y sus posibilidades expresivas, que son infinitas.