Natalia Calderón, en «La Calderona»
Natalia Calderón, en «La Calderona» - ABC
CRÍTICA DE TEATRO

«La Calderona»: el Siglo de Oro a ritmo de rap

David Ottone dirige una obra de Rafael Boeta sobre la célebre actriz, hija adoptiva de Calderón de la Barca

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El nombre de María Calderón (1611-1646), popular actriz de su época, permanece cosido al de Felipe IV, de quien fue amante y madre de su hijo Juan José Austria (al parecer, el monarca engendró una treintena de hijos ilegítimos). Conocida como «La Calderona» por ser hija adoptiva del gran Calderón de la Barca, a esta mujer de rompe y rasga dedicó el escritor Jaroslav Vrchlický (1853-1912), conocido como el Víctor Hugo checo, el drama «María Calderón». Pero no con tintes dramáticos, sino con la frescura de una comedia musical desenfadada y muy divertida se asoma al Teatro Alfil después de triunfar en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro.

Sus peripecias como actriz, los amoríos con el duque de Medina de las Torres y Felipe IV, los celos de la reina Isabel de Borbón, el hijo arrebatado, su ingreso forzoso en un monasterio y otros detalles de su vida y su tiempo se repasan en una animada sucesión de escenas servidas a ritmo de rap y muy bien estructuradas escénicamente por David Ottone. Gracioso y bonito el vestuario de Tatiana de Sarabia, que logra unir en su propuesta las galas barrocas y la estética «hiphopera». Y formidables los dos intérpretes que, con el apoyo musical de DJ Hardy Jay, se multiplican en diversos papeles: Natalia Calderón, que luce una rubia melena undosa como en el retrato anónimo de la actriz que se conserva en el museo de las Descalzas Reales, y Pablo Paz, los dos entonadísimos.