«Helados», ilustración de Julio Gros con las indicaciones del maquetador de la revista
«Helados», ilustración de Julio Gros con las indicaciones del maquetador de la revista - ABC

Blanco y Negro: los primeros pasos de una publicación revolucionaria

El Museo ABC acoge una exposición sobre el primer año de la revista, de cuyo nacimiento se cumplen ciento veinticinco años

MadridActualizado:

«Nuestro periódico, al presentarse con el título que lo hace, se funda en el perpetuo contraste que por todos lados se observa. La risa y el llanto, lo serio y lo festivo, lo formal y lo caricaturesco, lo triste y lo alegre, lo grave y lo baladí, todo ese blanco y negro que nos rodea, será lo que nuestro semanario refleje, lo mismo en su parte artística que en la literaria». Con esta declaración de intenciones nacía, el 10 de mayo de 1891 -pronto hará ciento veinticinco años- la revista Blanco y Negro, hermana mayor de este periódico, creado en 1903. El Museo ABC ha querido recordar esa fecha y presenta estos días la exposición «Blanco y Negro 1891: el año cero de una revista ilustrada».

Portada del número 1 de Blanco y Negro
Portada del número 1 de Blanco y Negro- Ángel Díaz Huertas

La inclusión de las ilustraciones fue, precisamente, la gran revolución que Torcuato Luca de Tena trajo con Blanco y Negro a la prensa española. Lo explica Inmaculada Corcho, directora del Museo ABC: «Hasta entonces, existía en España un periodismo fundamentalmente político, incluso sindicalizado, mal impreso y con escasas ilustraciones. Blanco y Negro supuso una revolución, en primer lugar, por la calidad del papel y de la impresión, y también por su contenido más lúdico y familiar -la mujer y los niños eran su gran objetivo-; practicaba un periodismo que ahora llamaríamos de “estilo de vida”».

Las hojas voladoras

Torcuato Luca de Tena, un empresario sevillano que contaba entonces treinta años de edad, se inspiró para Blanco y Negro en una revista alemana, «Fliegende Blätter» («Las hojas voladoras»). «De hecho -cuenta Inmaculada Corcho-, se trajo la maquinaria desde Alemania, y contrató también a cuadrillas de impresores alemanes que enseñaran a los españoles. Fue un salto industrial muy complejo que también resultaba inédito en la prensa de nuestro país, y una empresa arriesgada, porque incorporar las ilustraciones era algo muy costoso».

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La imagen resultaba fundamental para esa nueva revista que, sigue la directora del Museo ABC, logró en ese primer año llegar a los 100.000 ejemplares «en un país donde había un índice terrible de analfabetismo». «La letra con monos entra», solía decir Torcuato Luca de Tena. El primer número, cuya portada realizó Ángel Díaz Huertas, costaba 15 céntimos, un precio escasamente popular; tenía dieciséis páginas -grapadas- de 20x27,5 centímetros, y su tirada fue de 20.000 ejemplares.

«Con la exposición queremos recuperar aquel “año cero” de una revista que fue, insisto, revolucionaria para la época -sigue Inmaculada Corcho- también por sus contenidos, que tenían una importante carga literaria. Luca de Tena contó con los mejores artistas del momento, y también quiso las mejores plumas». En aquel primer año -en el que se publicaron, hasta el 27 de diciembre, treinta y cuatro números-, colaboraron en Blanco y Negro, además de Díaz Huertas, artistas como Ramón Cilla, Primitivo Carcedo, Crayón, Pedro Rojas, Teodoro Gascón, Julio Gros, Ángel Pons o Mariano Benlliure; y, junto a ellos periodistas, escritores, poetas y dramaturgos como Ramón de Campoamor, Juan Antonio Cavestany «Córcholis», José Ramón Mélida, Alfonso Pérez Nieva, Mariano Ruiz de Arana, José Echegaray o José Velarde.

«Un poco de todo»
«Un poco de todo»- Pedro Rojas

Durante todo el año 1891, Blanco y Negro salió con la misma portada. «Solo cambiaba -dice Inmaculada Corcho- la fecha del almanaque», que se encuentra en la esquina inferior derecha. Una curiosidad: la revista salía los domingos, y así se ve en el citado almanaque. A Díaz Huertas, sin embargo, se le debió decir que se publicaba los sábados (o lo entendió así), y en la parte inferior del cuadro original -que, restaurado, se puede ver también en la exposición-, escribió la leyenda: «Se publica todos los sábados». «Transformar el lienzo en la portada de la revista fue un proceso gráfico complejo».

Blanco y Negro se dividía en varias secciones que, según Inmaculada Corcho, fueron variando con el tiempo. Algunas de ellas sirven también para dividir la exposición: Relatos, Humor, Un poco de todo, Teatro, Poesía... «Fue recogiendo secciones de otras revistas, que iban evolucionando. Se introdujo también en ese primer año la publicidad, porque los costes de producción eran muy altos; al principio era de empresas vinculadas a la familia Luca de Tena, y posteriormente se incorporaron productos principalmente extranjeros... Eran frecuentes los anuncios de ungüentos supuestamente milagrosos».

Interviewses

Mil demonios
Mil demonios- Julio Gros

Se puede ver en la exposición una curiosa ilustración de Teodoro Gascón con un extraño palabro: «Interviewses». «Acompañaba -cuenta Inmaculada Corcho- a un texto en el que dos personajes hablaban de una nueva moda periodística que se practicaba en Nueva York, y era hacer entrevistas a personajes conocidos; algo que nos parece hoy muy común era entonces una novedad».

La exposición presenta una selección de las ilustraciones de aquel año -en su mayoría aguadas-, impresas en blanco y negro. Hasta 1896 no se imprimiría en tricomía, y tres años más tarde llegó la cuatricomía. Se expone también, en algunos casos, una reproducción de la página en que fue incluida la ilustración. Estas aparecen con las indicaciones de los maquetadores, que revelan las prisas con que se trabajaba. «La palabra “Urgente” está en muchas de ellas», relata la directora del museo.