Maná, durante la presentación de su nuevo disco en Madrid - EFE

La catarsis de Maná

El grupo mexicano presenta «Drama y luz», su disco más esperado y personal tras cinco años de silencio

ROSARIO GONZÁLEZ
MADRID Actualizado:

Más de 20 años de carrera sostienen al grupo mexicano Maná en el alumbramiento de su nuevo disco, 'Drama y luz', que se publicará el 12 de abril tras cinco años sin lanzamientos inéditos desde 'Amar es combatir', del que vendieron más de millón y medio de copias. De negro riguroso, la banda desgranó ayer en la Casa de América su noveno disco, un viaje desde el dolor de la pérdida hasta la esperanza del reencuentro en trece temas que abordan además el surrealismo en 'El espejo', el romanticismo de 'El verdadero amor perdona' o el recuerdo de un ser querido en 'Vuela libre paloma'.

«La vida me pegó una cachetada», confesó el vocalista, Fher Olvera, sobre la muerte de su madre. «Cuando se puso enferma la llevé al mejor hospital de Houston y estuve a su lado cuando el cáncer ya estaba muy avanzado. Su cuerpo no podía más y nosotros seguíamos insistiendo en tenerla arriba. Surgió entonces la idea de dejarla en paz y que volara libre, porque en algún punto la alcanzaría», relató el cantante, que apenas un mes después perdió también a su hermana mayor. Flanqueado por el guitarrista Sergio Vallín, el batería Álex González y el bajista Juan Calleros, el cantante mostró su agradecimiento: «Mis compañeros me sacaron de las cenizas y me fueron llevando despacito; después de eso tallé las letras como nunca». Letras de una catarsis en la que la música le ha servido de terapia: «Como me dijo Santana, la música es sanadora; es algo alentador que mueve el espíritu y las vísceras y te hace caminar».

Alegría

'Drama y luz' compone un canto a la vida y a la esperanza que incluye la denuncia del racismo «incluso entre los propios latinos», en un tema con vocación de himno para un pueblo «golpeado una y otra vez, y siempre se levanta». Una dualidad de claroscuros cocinada a fuego lento, marcada por la autoexigencia y una «cierta inseguridad después de tanto tiempo», explicó la inconfundible voz de Maná. Este afán de perfeccionismo les llevó a componer más de medio centenar de canciones para este disco. «No es un 'fastfood'», señaló el batería. «Salió del horno cuando tenía que salir, a pesar de las presiones de la discográfica, que no querían perder las ventas navideñas. El resultado es alta cocina y debe degustarse despacito», aconsejó a los miles de seguidores de una de las bandas más representativas de Latinoamérica.

El grupo mexicano se enfrasca en la preparación de una gira que comienza en junio y que pasará por España, una plaza ya consolidada para este cuarteto mexicano con vocación internacional. «Llegamos a muchos sitios pero no somos un grupo que se quiera globalizar tanto, para ello deberíamos hacer algo como Shakira y cantar en inglés. Estamos muy contentos con España; lograr la aceptación fue un sueño para nosotros porque aquí demuestran que conocen la música y cualquiera no puede vender sus chicharrones», indicó el batería.