Imagen de «Mozart y Salieri»
Imagen de «Mozart y Salieri» - ABC
CRITICA DE MÚSICA CLÁSICA

«Mozart y Salieri»: mundos semejantes

La Fundación Juan March y el Teatro de la Zarzuela presentan la ópera de cámara de Rimsky-Korsakov

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El mundo tiende a lo higiénico, lo aseado, lo verificable. En el caso del mortal encuentro entre Mozart y Salieri, la corrección histórica se explica en el artículo de José Luis Téllez incluido en el programa de mano que la Fundación Juan March ha editado con motivo de la representación de la ópera escrita por Rimski-Kórsakov sobre el tema. ¿Por qué entonces el autor remata el comentario negándose a su propia verdad?: «frente a la desoladora carencia de lógica de la existencia humana, las leyendas siempre aportarán la certidumbre, incierta pero consoladora, del sentido». Porque es la forma de entender textos como el de Aleksandr Pushkin en el que Rimski-Kórsakov fijó su atención.

«Mozart y Salieri» (****) Autor: Nikolái Rimski-Kórsakov. Intérpretes: Ivo Stánchev, Pablo García-López, Rafael Rivero, Fran Parrado. Director de escena: Rita Cosentino. Director musical y piano: Borja Mariño. Lugar: Fundación Juan March. Fecha: 22-IV

«Mozart y Salieri» es una breve gran ópera cuya verosímil certidumbre se construye con fuerza, solidez y coherencia, asumiendo muy distintas perspectivas. Hay otras tantas que añade ahora la directora teatral Rita Cosentino: primero, una sobria, seca capilla en la que Salieri busca consuelo a la herrumbre de su envidia; luego, un dormitorio donde se instala la paradoja de los hechos intangibles. Surge, por tanto, la necesidad de un tercer protagonista en forma de video que en tiempo se proyecta sobre el fondo del escenario. Con él se precipita la catarsis que provoca la visión de un bosque mientras el oído identifica un fragmento del «Réquiem» mozartiano a partir de una grabación orquestal que dimensiona de manera formidable el espacio cotidiano que, en todo momento, dibuja el piano como único acompañamiento a los cantantes. Si hasta entonces, la propuesta ha sido narración, a partir de ese momento se escapa a lo evidente, deja de pertenecer a los propios intérpretes, adquiere verdadera dimensión legendaria.

En el proceso, Ivo Stánchev y Pablo García-López construyen dos protagonistas formidables, bien cantados y sólidamente interpretados, mientras Borja Mariño construye desde el piano una versión musical llena de interés. El trabajo es de muchos, también el éxito. Cuando Italo Calvino habló del futuro de la literatura en el siglo actual se acordó de la exactitud como principio de fusión entre la idea y el lenguaje. No hay mejor imagen para reconocer cuanto allí sucede: la vivencia perfectamente actual de una verdad indemostrable.