Maribel Verdú, durante la presentación del libro que ha escrito sobre ella Nuria Vidal - EFE

Maribel Verdú: «Trabajar con Almodóvar jamás me ha quitado el sueño»

La actriz se desnuda en el libro que Nuria Vidal ha escrito sobre ella

INÉS MARTÍN RODRIGO
MADRID Actualizado:

El 2 de octubre de 1970, Gregorio Verdú estaba atascado en mitad de la Castellana madrileña por culpa de la comitiva del presidente estadounidense Richard Nixon. Poco después, y tras un parto de dieciséis horas, nacía en la Clínica San José su primera hija, María Isabel Verdú Rollán, Maribel Verdú. De detalles como ese está plagado el libro que sobre la actriz, una de las más queridas del cine español, ha escrito Nuria Vidal.

Hay quien podría pensar que 42 años (aún no cumplidos) son muy pocos para tener ya una biografía en el mercado. Pero la Verdú ha rodado ya más de 70 películas, a las órdenes de directores como Francis Ford Coppola, Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón, Fernando Trueba, Vicente Aranda o José Luis Cuerda. Y eso, como aseguró ayer Nuria Vidal en la presentación del libro, da para una larga «conversación». Precisamente eso, una «conversación» fue la que mantuvieron la autora y la actriz por espacio de más de un año, con la complicidad y la paciente espera de David Trías, editor de Plaza & Janés y «cómplice a nivel generacional» de Verdú, como él mismo reconoció ayer.

«La novela de Maribel Verdú»

«Nuria no solo quería escribir una biografía al uso, sino un relato, la novela de Maribel Verdú», aseguró Trías. Y, a juzgar por las 362 páginas del libro, lo ha conseguido. «Lleva más de 25 años y tiene poco más de 40, así que tiene que tener muchas cosas que contar», pensó la autora, y se puso manos a la obra. Para ello se centró en su vida cotidiana, en su vida real, «que el cine diera para hablar de la vida, porque su casa es una casa sin paredes y Maribel Verdú es una persona sin paredes».

Lo cierto es que la actriz, ganadora del Premio Nacional de Cinematografía, un Goya y un Ariel, siempre ha sido muy generosa con la prensa, pero las capas que se ven en el libro son las que no salen normalmente. Como reconoció la propia Maribel, «lo más curioso del libro es el paralelismo que se establece entre mi vida y lo que estaba pasando en el mundo en ese momento... eso, y que Nuria me descubrió que el 80% de los personajes que he interpretado empiezan por M».

Eso sí, ni rastro de censura en las conversaciones; solo ciertas cosas que la autora tuvo que limar. «Yo siempre me he llevado bien con la gente y cuando no me he llevado bien lo he dicho, pero es que han sido solo dos personas en mi vida». Aunque no las mencionó, en el contexto del libro se intuye que esas dos personas a las que alude la actriz son Pedro Almodóvar y la actriz Blanca Portillo. «Me gusta hablar bien de la gente, nadie me ha hecho daño en esta vida como para decirlo públicamente», se justificó Verdú.

El perfil Almodóvar

Sin embargo, ¿cómo una de nuestras actrices más internacionales no ha trabajado aún con el cineasta manchego? «¿Y por qué no me preguntas por Amenábar? No soy el perfil de Almodóvar. He hecho muchas películas y yo no soy una desconocida para él. Trabajar con Almodóvar jamás me ha quitado el sueño. Sí tengo dos pasiones: Rodrigo García y Campanella. Con ellos sí me encantaría trabajar», aseguró.

Pero si ahora, a punto de cumplir 42 espléndidos años, habla tan alto y tan claro, ¿qué es lo que se guarda para los 70? «No cortarme y decir todo lo malo. Ahora no nado y guardo la ropa. Soy una luchadora nata, nado a contracorriente», dijo. La prueba es su postura frente a la subida del IVA cultural (del 8 al 21%), una medida que tachó de «tremenda». «La Cultura es algo fundamental para el avance de un país, no es un lujo. Es fundamental para que nadie interceda en las ideas de uno. Somos el envoltorio del chocolate del loro, para ellos va a haber más perjuicios que beneficios», declaró con rotundidad.

La misma rotundidad con la que aseguró arrepentirse de «mogollón de cosas, de películas que he hecho y que sabía que no funcionarían desde el primer día de rodaje», aunque conserva «el entusiasmo y la ilusión» que tenía a los 15 años. Desde entonces han pasado por sus manos muchos guiones, la mayoría del cine español, ese cine que parece vivir un desencuentro permanente con sus espectadores. «Si supiéramos el motivo lo arreglaríamos, pero no lo sé. El problema es que aquí no tenemos lo que tienen en Francia, ni lo vamos a tener en la vida».

La interpretación como necesidad

Eso sí, Maribel tiene claro que, al menos de momento, no se plantea dirigir. «Los directores de cine y teatro son las personas más cultas que he conocido en mi vida. No estoy preparada, necesito actuar». Esa necesidad imperiosa la llevó a meterse, hace ya cinco años, junto a Pablo Berger en el proyecto de «Blancanieves», la nueva versión del clásico cuento de hadas, muda y en blanco y negro, que la Academia ha preseleccionado para los Oscar junto a «El artista y la modelo» y «Grupo 7». «Es una película extraordinaria, completamente diferente. Quiero que tenga lo más grande, que consiga el Oscar, el Ariel, todo. Solo por el amor que Pablo ha puesto en ella, se merece lo mejor», dijo la Verdú.

¿Y Hollywood? La actriz tiene claro que «si me tengo que ir a vivir allí, bajo ningún concepto. Mi felicidad está por encima de todo. Iré siempre a trabajar y volveré». Un argumentario acorde con el mejor consejo que recibió de alguien de la profesión. «Me lo dio Alfredo Landa: trabajo y humildad. Tienes que tratar bien a la gente. A veces la gente cree que ser humilde es ser imbécil, y no».

Esa humildad es la que permite a Maribel Verdú reconocer que se siente «mejor ahora que con 20, te juro que estoy mucho mejor, me cuesta mucho menos desnudarme ahora que cuando tenía 20 años porque ahora me siento mejor con mi cuerpo», dijo sin complejos. Pero para conocer las confidencias de la actriz deberán acudir al libro de Nuria Vidal. Maribel Verdú no tiene Twitter: «Me doy miedo, me lo han prohibido, acabaría con mi carrera».