El Cuarteto Casals: de izquierda a derecha, Abel Tomàs, Vera Martínez, Arnau Tomàs y Jonathan Brown
El Cuarteto Casals: de izquierda a derecha, Abel Tomàs, Vera Martínez, Arnau Tomàs y Jonathan Brown
MÚSICA

Beethoven en la fiesta del Cuarteto Casals

El primer conjunto de cámara español de renombre internacional celebra sus veinte años de actividad con una inminente y ambiciosa integral beethoveniana

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El 30 de marzo de 1997, en Toledo, cuatro alumnos de la Escuela Superior de Música Reina Sofía se juntan para tocar en concierto un programa de cuartetos de cuerda. Parece uno de los tantos bolos que los jóvenes músicos hacen de vez en cuando, y seguro que ni ellos imaginan en sus mejores previsiones lo que vendrá a continuación. Aquel concierto marca el nacimiento del Cuarteto Casals, la primera y más prestigiosa formación de cámara española que ha conseguido brillar con luz propia en el ámbito internacional. Tres de los cuatro integrantes del grupo inicial permanecen en plantilla: Vera Martínez (violín), los hermanos Abel y Arnau Tomàs (violín y violonchelo), a los que se añade desde 2002 el viola Jonathan Brown.

Sobre aquel primer concierto, recuerda Vera: «Nos conocíamos, pero nunca habíamos tocado juntos. Fue una prueba para ver si teníamos alquimia». Alquimia había, desde luego, pero lo más difícil estaba aún por llegar. El Casals era entonces cuatro personas que tocaban juntas; fusionar personalidades distintas, alcanzar un sonido homogéneo e identificable ha llevado años y años de trabajo intenso: «Al principio fue bastante caótico -explica de nuevo Vera-. Tocábamos y luego opinábamos. Hablábamos mucho. Poco a poco, encontramos métodos que nos han funcionado a los cuatro».

Democracia interna

«En un cuarteto es muy fácil perder tiempo», apostilla Abel, y Jonathan añade: «Antes discutíamos mucho. Había incluso votaciones. El problema es que casi siempre dos puntos de vista tienen algo de razón. De lo que se trata es de encontrar los aspectos verdaderos de cada perspectiva. Ahora, cuando tocamos, tenemos métodos para explicarnos entre nosotros evitando discusiones verbales». En opinión de Abel, dos son los criterios clave: «No se trata de escoger entre una opción y otra, entre blanco y negro, entre lo tuyo y lo mío. Siempre hay grados y matices que permiten asimilar dos posiciones. Y nada es vinculante: yo te digo algo y luego tú haces lo que quieres».

La lucha de egos es un peligro que el Casals ha conjurado con un ejercicio de democracia interna. El cuarteto opta incluso por una solución poco frecuente en este tipo de formaciones: alternar los papeles de primero y segundo violín. Vera tiene el primer violín en los cuartetos de época romántica y Abel hace lo propio en los de la época clásica. «Para muchos cuartetos, esta opción es complicada. Lo más sencillo es tener un rol y especializarte en ello, y también hay cuestiones psicológicas de jerarquía. Depende mucho de las cualidades de los músicos. Para nosotros, no ha sido un problema. Si se puede hacer, me parece una experiencia positiva. Tanto Vera como yo hemos aprendido mucho de los diversos roles», comenta Abel.

«Ahora, cuando tocamos, tenemos métodos para explicarnos entre nosotros sin hablar»

En el búsqueda de un equilibrio común ha sido fundamental la experiencia discográfica (el Casals graba desde 2002 para el sello Harmonia Mundi): «Una de las cosas que hemos aprendido es la importancia de contar con un técnico de sonido en el que tenemos confianza. Desde luego que las ideas musicales son siempre nuestras; a lo que nos referimos es a la realización. Es importante a veces tener la opinión de alguien de fuera que no esté involucrado en el proceso y que sea, por así decirlo, imparcial».

Sobre todo al principio, hubo que sortear los muchos obstáculos y prejuicios que afectaban a los músicos españoles como intérpretes de música de cámara; obstáculos que surgían tanto dentro como fuera de España. «Tuvimos que salir e irnos a Alemania -comenta Vera-, porque en España no había infraestructura para estudiar como cuarteto. En el extranjero, como no había ningún precedente de cuarteto español, existía mucha curiosidad, pero también mucha incredulidad. Las dos cosas. Cuando volvimos a España con premios ganados y estudios hechos, se nos abrieron más puertas. El éxito de fuera propició el de dentro».

Para celebrar sus veinte años de actividad, el Casals acometerá en los próximos meses su proyecto más ambicioso hasta la fecha: interpretar la integral de los cuartetos de Beethoven en seis conciertos que se interpretarán en seis salas de renombre internacional. En cada concierto, se estrenará una pieza encargada para la ocasión a un distinto compositor. Las salas serán el Auditori de Barcelona, el Auditorio Nacional de Madrid, el Wigmore Hall de Londres, la Konzerthaus de Viena, la Sala Verdi del Conservatorio de Turín y el Concertgebouw de Ámsterdam. Los compositores elegidos son Benet Casablancas, Mauricio Sotelo, Matan Porat, Giovanni Sollima, Aureliano Cattaneo y Lucio Amanti. Los programas no seguirán el orden cronológico de composición y cada autor tendrá la máxima libertad a la hora de decidir el estilo o el proceso musical de su pieza.

Schubert en vídeo

Poco tiempo ha transcurrido desde la penúltima hazaña del Casals, que consistió en interpretar y grabar en formato audiovisual la integral de los cuartetos de Schubert por el sello Neu Records. «La integral schubertiana fue nuestra manera de celebrar los quince años de actividad. Ya los tocamos todos en nuestro primer año de existencia; aquello fue una locura. La gira de Schubert finalizaba con cinco conciertos en el Auditori, y se nos ofreció entonces la posibilidad de grabar la integral en vídeo». Sobre la dificultad de tocar mientras cinco o seis cámaras se mueven a tu alrededor, afirma Vera que «lo hicieron muy bien, porque estaban a oscuras. Notábamos su presencia pero no molestaba. No hubo interferencia».

Sobre cuál es su grupo de referencia en el ámbito del cuarteto de cuerda, Arnau contesta: «Nos gusta más uno que otro según qué repertorio. Aunque, puestos a elegir uno, diría que nuestra referencia ha sido el Cuarteto Hagen en el repertorio y en la forma de tocar. Éramos muy fans de ellos. Además, Rainer Schmidt (segundo violín del Hagen) fue nuestro primer profesor y fue muy importante para nosotros».