Beyoncé y Jay-Z, en el Louvre junto a la Gioconda
Beyoncé y Jay-Z, en el Louvre junto a la Gioconda - ABC

Beyoncé, la mejor promoción publicitaria del Louvre

La cantante y Jay-Z rodaron un vídeo de su último disco en el museo, que recibió el año pasado 10,2 millones de visitantes, un récord sin precedentes

CORRESPONSAL EN PARÍSActualizado:

Con 10.200.000 visitantes el año pasado, el Louvre vuelve a instalarse en el podio del museo más visitado del mundo, con varios centenares de miles de visitantes de ventaja sobre el Museo Nacional de China, el British Museum y la National Gallery londinenses, el Metropolitan Museum neoyorquino, el Vaticano, y la Tate londinense. Además del Louvre, otros dos museos parisinos figuran entre los doce más visitados del mundo, el Museo de Orsay y el Centro Pompidou.

Tras los atentados terroristas de enero y noviembre de 2015, el turismo de París y sus museos sufrió un parón considerable. Con cierta celeridad, 2016 y 2017 anunciaron una recuperación confirmada el año pasado, por razones de muy diversa índole. A juicio del presidente-director del Louvre, Jean-Luc Martínez, los trabajos e inversiones realizadas, por un montante de más de 60 millones de euros, han contribuido a mejorar unos servicios de promoción y acogida más eficaces y rentables. Púdico y elíptico, Martínez comenta: «No se trata de acoger más, sino de acoger mejor».

Las exposiciones temporales quizá no sean el «plato fuerte» más atractivo del Louvre. La gran retrospectiva Delacroix (1798-1863) «solo» fue visitada por 540.000 de los 10,2 millones de visitantes del año pasado. Otras exposiciones de 2018, como «La Francia del Gran siglo», «Un sueño de Italia» o «El grabado en color de los siglos XVI y XVII en Europa», entre otras, tampoco suscitaron un entusiasmo popular masivo. Bien al contrario.

65 millones de visitas digitales

En cifras brutas, la promoción del vídeo realizado por Beyoncé y su esposo, Jay-Z, la primavera/verano de 2018, quizá tuvo unos impactos publicitarios mucho más evidentes. Con motivo del lanzamiento de su nuevo albúm, «Everything is love», la pareja Beyoncé-Jay-Z lanzó un vídeo promocional, «Crazy in love», realizado en las más nobles salas del Louvre, «promocionando» obras maestras del arte de nuestra civilización, de la Venus de Milo a la Gioconda.

En total, «Crazy in love» hacía un «elogio» muy personal de 17 obras maestras, con un éxito publicitario fulgurante: más de 65 millones de visitas en una plataforma digital destinada al gran público. Sin duda, el Louvre no necesita de la publicidad de Beyoncé para ser un gran museo no solo nacional. Sin embargo, el Ministerio francés de Cultura y la dirección del Louvre comenzaron a colaborar y apreciar las prestaciones publicitarias de la cantante y empresaria norteamericana desde el 2014, cuando se filmó un primer vídeo publicitario, centrado en la Gioconda. Aquella operación fue un éxito, confirmado cuatro años más tarde.

El Louvre cuenta con otros argumentos publicitarios, nacionales e internacionales, sin duda. Pero quizá no sea un azar que el público estadounidense y chino (2,5 millones de visitantes) sea tan numeroso como el francés (otros 2,5 millones). Y mucho más numeroso que el de los grupos de niños y estudiantes que visitan el museo con sus padres y profesores, participando unos y otros en «talleres» entre pedagógicos e informativos, destinados a la «iniciación» al arte.

La promoción de los fondos propios, a través de exposiciones permanentes o temporales, fuera de París, confirma, igualmente, una vocación «exportadora» que sirve de sólido apoyo a la institución. El Louvre de Lens, en el norte de Francia, se confirma como una sólida experiencia descentralizadora, con exposiciones muy gran público, como la última consagrada al amor, a través de las colecciones del Louvre parisino. «El Museo del Louvre en Teherán» ha sido una experiencia entre diplomática y «exportadora». «El arte del retrato», en Tokio, y «Música y sonidos», en Madrid y Barcelona, han sido visitadas por centenares de miles de visitantes con evidentes «efectos secundarios» en el Louvre parisino. «El arte es un trabajo sucio, pero alguien tiene que realizarlo», dice un legendario grafito de autor desconocido que hoy circula por varios escaparates de moda parisina.