Pedro Álvarez de Miranda durante la entrevista
Pedro Álvarez de Miranda durante la entrevista - Ignacio Gil

Pedro Álvarez de Miranda: «No estoy de acuerdo con todas las decisiones de la RAE»

El académico y catedrático de la lengua presenta un ensayo sobre la historia de las palabras

MadridActualizado:

La lengua española es más que palabras, normas y las academias que la regulan, es un extenso conjunto de palabras que nacen de la gente, del «boca a oreja». Pedro Álvarez de Miranda, miembro de la Real Academia Española (RAE), presenta su libro «Más que palabras» (Galaxia Gutenberg); un compendio de artículos que recorren la historia de algunos vocablos de nuestra lengua.

El ensayo, en tono desenfadado pero fiel a las normas, discurre a través de la historia de las palabras con el objetivo de «asediarlas filológicamente». En 270 páginas el académico ofrece una panorámica marcada por la tolerancia amparada en los matices del idioma. La idea de «Más que palabras» es reflexionar, no buscar qué está mal y qué bien, sino comprender por qué hay formas más correctas que otras, y que hay posibilidad de elegir. Lo hace en un mundo que busca lo inmediato, que no quiere reflexionar, «quiere el blanco o el negro, pero la lengua es una escala de grises. Hay gente que se cabrea si no le das una respuesta tajante, pero yo no doy respuestas tajantes». La gente de nuestro tiempo se parece la política, donde todo está polarizado, «no hay diálogo, no hay reflexión; hay eslóganes, frases, Twitter».

A pesar de ser un «ultraconservador de las normas», Álvarez de Miranda no cree que haya que defenderlas hasta el exceso, como algunos hacen con la tilde de «solo». Pone como ejemplo la división en torno a espurio, que algunos escriben como «espúreo»; «yo estoy a favor de escribir espurio, pero si triunfara la forma incorrecta, tendría que rendirme», porque estar solo contra todos es «numantinismo, que tiene límites». «La filología ha cometido meteduras de pata graves, se han dado cosas por válidas que estaban mal. Yo no estoy de acuerdo con todas las decisiones de la Academia, pero acato», asegura.

La lengua se ha usado con intereses políticos en diferentes momentos, como con Cataluña. «Tenemos derecho a usar Lérida, es la palabra que tiene el español para esa ciudad, aunque tenga otro nombre en catalán. ¿Por qué vamos a dejar de usar Gerona, hemos dejado de usar Londres o Florencia? Son enormes contradicciones», explica. A veces se ha querido usar a la RAE para estos fines políticos, aunque la Academia «trata de mantenerse al margen».

Con el género ocurre algo parecido, «la constante duplicación de palabras para ser correctos atenta contra la economía del lenguaje. Acabaríamos con textos interminables e ilegibles». Su trabajo es hacer que la gente no se sienta mal con las normas del lenguaje, «es cierto que el hecho de que el masculino sea el género no marcado implica que el lenguaje es patriarcal, pero el por qué lo deberían responder los antropólogos». Es mejor hacerse a la norma para entendernos todos, por el bien común, «más vale aceptar que en el español el masculino es el género no marcado».

Aunque no está en Twitter, porque «hay cosas que no se pueden explicar en 140 caracteres», Álvarez de Miranda no cree que la rápida difusión de diferentes usos por las redes sea algo negativo. «La lengua se enriquece con todo, que haya más códigos es una fuente de riqueza, y es una muestra del ingenio que hay. Es bueno mientras se sepa usar cada código en la circunstancia adecuada».