Músicos tocando al fondo de casinos y consultorios, a los que no se escuchaba y que generaban ingresos millonarios - ABC

Esposas, golf y cirugía plástica para la trama de «la rueda de las televisiones», a cuenta de la SGAE

El auto del juez Moreno muestra cómo actuaban los millonarios entramados societarios de la música nocturna

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El primer auto del juez Ismael Moreno dibuja el modus operandi de la trama millonariaque investigan los agentes de la UDEV de la Policía Nacional. Y hay de todo: oscuros pagos en aparcamientos de centros comerciales a los encargados de contratar música en algunas cadenas; empresas que se facturan unas a otras, que tienen a la SGAE como única fuente de sus millonarias operaciones; familiares y amigos, esposas y madres convertidos en autores que no habían hecho música jamás y de pronto se vuelven hiperactivos, generan millones con cientos y cientos de obras registradas y logran que sean emitidas sin pausa por las cadenas...

Así es como se ha construido la investigación que parte de los hechos denunciados entre 2006 y 2011 pero que llega hasta unas semanas antes de ponerse en marcha la operación, que revela la comisión de delitos «de pertenencia a organización criminal, delito continuado contra la propiedad intelectual y delito continuado de falsedad. Nos asomamos a las evidencias puestas sobre la mesa por los investigadores.

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El juez señala a Manuel Carrasco y Fernando Bermúdez como socios y dos de los principales beneficiarios de la trama. En el auto se describe el papel de algunos familiares suyos. Fernando Bermúdez y su esposa, Ana María Beltrán, por ejemplo, crean una cesionaria de derechos, Fabb Gestión de Autores, y una editorial: Eurodelta Musical, entre otras firmas. Antes de 2005 registra una sola obra que no recaudó cantidad alguna. Pero en el periodo investigado gestionan de pronto 644 obras y recaudan por ellas 3.209.272,75 euros. La actividad en la que se registran es «arreglos, versiones, variaciones y cadencias sobre obras de músicos de Schubert, Mozart, Sarasate y Falla». En Eurodelta aparece Manuel Carrasco como administrador.

Músicos convertidos en utillaje de los consultorios
Músicos convertidos en utillaje de los consultorios

En 2007, 2008 y 2013 también se relacionan con la SGAE. Se declaran cuentas con 4.499.246,52 en 2006; 3.837.211,47 en 2007, y 3.765.194,82 en 2008. Sin embargo, añade el auto, en el modelo 347 de operaciones con terceras personas, no declara cantidad alguna, a pesar de que se registan ventas y gastos como el del Club de Golf de la Moraleja, con más de 4.000, 5.000 y 7.000 euros entre 2010 y 2013.

Manuel Carrasco aparece como el otro vértice de un entramado societario, en el que participan también su esposa, Elena Zubareva, y su madre, Gloria Tubio. Está vinculado directamente con siete compañías que facturan entre sí, muchas de las cuales solo cobran de la SGAE por unos temas musicales que el auto se atreve a descalificar porque se emplean «artimañas en ocasiones ilícitas» y han sido «compuestos por personas de dudosos conocimientos musicales».

Músicos haciendo «música inaudible»
Músicos haciendo «música inaudible»

Rafael Tena, que ayer declaró a las agencias sentirse «muy tranquilo porque todo es un disparate», también aparece como cabeza de una trama de empresas y personas que vivían al ritmo de los cobros de la SGAE, empresas como «Olé tu ritmo» y «De Oca en Oca» y personas como Fernando Pequeño Torres y Juan López Márquez. Está investigado por delito fiscal, según el auto, ya que el entramado societario no tiene empleados, actividad, ni cuentas, pero se factura entre empresas. Trabajaban para siete cadenas, dos nacionales y cinco regionales y «manifiesta que sus ingresos se deben a pagos de comisiones». Además se le detectan cuentas fuera de España, en Andorra y Miami. Y funda en 2013 el Centro Europeo de Cirugía Plástica, una empresa que «parece responder al objeto de invertir dinero obtenido irregularmente y acumulado durante todos estos años con procedencia de la SGAE» en un «circuito legal desvinculado de la música», dice el auto.

Telemadrid canceló ayer los programas nocturnos musicales. El responsable de contratarlos, Francisco Javier Valero, aparece en el auto como beneficiario de un supuesto cobro de comisión de 10.000 euros de manos de Fernando Bermúdez en el aparcamiento del Centro Plaza Norte de Madrid en 2016, que los investigadores registraron. En una conversación con Fernando Bermúdez, este le comenta «lo orgulloso que está de hablar con alguien a quien le va a tocar la lotería y se va a hacer rico». Su colega en Canal Sur, Carlos Salazar, también está en el centro de esta trama y conoce las irregularidades.

Músicos tapados por el logo y el ruido y la furia del juego nocturno
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