El U-123 en la ciudad de Lorient
El U-123 en la ciudad de Lorient - German Federal Archives

El comandante del submarino nazi que hundió dos barcos en la costa de Nueva York

El oficial Reinhard Hardegen, al cargo del navío alemán, falleció el pasado 9 de junio en la ciudad de Bremen

MadridActualizado:

Reinhard Hardegen, el comandante alemán que hundió con su submarino U-123 dos barcos de carga cerca de Nueva York durante la Segunda Guerra Mudial, falleció a los 105 años el pasado 9 de junio en la ciudad germana de Bremen, la misma en la que nació y en la que tuvo una dilatada carrera política después de la contienda, según informó The New York Times. «Con la muerte de Reinhard Hardegen, esta casa pierde una parte importante de nuestro pasado», expresó Christian Weber, presidente del parlamento de Bremen. Weber afirmó además que el exsoldado siempre había sido «muy abierto» sobre sus acciones en Estados Unidos durante la guerra.

El comandante alcanzó la fama en enero de 1942 cuando mandó a pique dos cargueros que se encontraban en la costa de Long Island, a pocas millas de la ciudad de Nueva York. Su reconocimiento fue tal que llegó a ser considerado uno de los mejores oficiales de marina del ejército alemán, como señala Gordon Williamson en su libro «Kriegsmarine U-boats 1939–45».

Para cumplir su cometido en las cercanías de Nueva York, Hardegen se sirvió de las luces procedentes de la metropoli, que dejaban a la vista las naves próximas. El primer navío, el Norness, fue abatido por el U-123 en la madrugada del 14 de enero. Al día siguiente el carguero británico Combria corrió la misma suerte. Fue así como Hardegen logró llevar la guerra a las puertas de Estados Unidos. Sus acciones le valieron la Cruz de Caballero, con la que fue reconocido el 23 de enero.

Estos ataques contra buques civiles estaban inscritos dentro de la Operación Drumbeat. Al poco de que los japoneses atacasen Pearl Harbour y entrasen en guerra con Estados Unidos, el almirante Karl Dönitz envió varios submarinos a aguas norteamericanas para atacar naves de carga que pudiesen abastecer al enemigo. «Fue muy fácil para mi», explicó en 1992 Hardegen refiriéndose a su ataque en la costa de Nueva York en unas declaraciones recogidas por The New York Times. El comandante reconoció que ver el océano atlántico iluminado por las luces de la metropoli le emocionó. «No puedo describir el sentimiento con palabras, pero fue increíblemente hermoso y grandioso», escribió en su diario publicado en Alemania en 1943.

Adolf Hitler y el oficial Erich Topp se dan la mano (Hardegen se encuentra en el centro)
Adolf Hitler y el oficial Erich Topp se dan la mano (Hardegen se encuentra en el centro)

Una vez terminado el trabajo en Long Island, el U-123 tomó rumbo sur. Primero se dirigió hacia Cabo Hatteras (Carolina del Norte), donde hundió tres barcos antes de regresar a su base ubicada en la localidad francesa de Lorient. Para entonces ya había inutilizado nueve naves. «Nuestras operaciones han sido realmente satisfactorias», explicó Hardegen sobre esta primera fase de ataques en un despacho que fue recogido por Nathan Miller en «War at Sea: A Naval History of World War II»

A su vuelta a Norteamérica mandó al petrolero estadounidense Gulfamerica al fondo del mar cerca de Jacksonville, en el estado de Florida; el mismo en el que el submarino alemán estuvo muy cerca de irse a pique a causa de las cargas de profundidad lanzadas por un destructor estadounidense que lo avistó. Según afirma Edwin P. Hoyt en «The U-Boat Wars», la situación en la que se encontraban los cargueros que pasaban por la costa este del país se estaba volviendo desesperada. Los supervivientes de los ataques afirmaban que el U-123 se aprovechaba de las luces de las ciudades para poder ver los navíos en la noche. Igual que ocurrió en Long Island.

El periplo llegó a su fin en mayo de 1942. Para entonces el U-123 había inutilizado 19 barcos mercantes y volvía a Europa. Durante los siguientes años, Hardegen estuvo dando tumbos por distintos puestos dentro del ejército alemán. Cuando la Segunda Guerra Mundial llegó a su fin en 1945, el comandante pasó varios meses bajo arresto británico. Había sido confundido con un miembro de las SS (la guardia pretoriana de Hitler que, además de entrar en combate durante la contienda, estuvo al cargo de los campos de exterminio).

El U-123 cayó en manos aliadas en su base de Lorient en junio de 1944. Pasó a formar parte de las fuerzas armadas francesas y rebautizado como «Blaison». Gordon explica en su obra que en 1959 se decidió ponerlo fuera de servicio.

Para el recuerdo queda el encuentro del comandante del U-123 con Adolf Hitler en Alemania después de dar por finalizada su participación en la Operación Drumbeat. El dirigente nazi le felicitó por su actuación en Estados Unidos. Hardegen respondió recriminando al jerarca que no hubise desarrollado la aviación naval.

«Yo no era nazi. Cumplí mis obligaciones con Alemani, no con Hitler», explicó el oficial en una entrevista en 1999 que ha sido recogida por The New York Times. Tras finalizar la guerra, Hardegen probó suerte con una compañía petrolera; más tarde se metió en política. Disfrutó de una vida apacible en la ciudad de Bremen junto a su mujer y a sus hijos.