Santa Rita, en la basílica dedicada a ella junto al convento de las agustinas de Cascia
Santa Rita, en la basílica dedicada a ella junto al convento de las agustinas de Cascia - wikipedia
Refranes

Santa Rita y el conjuro infantil de «lo que se da no se quita»

Una leyenda vincula a una doncella con este dicho que alude a la patrona de lo imposible

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« Santa Rita, rita, rita, lo que se da no se quita». Quién no ha usado de niño esta expresión cuando alguien reclamaba algo que anteriormente había regalado sin saber que con este conjuro infantil invocaba a la «patrona de lo imposible». Por este apelativo se conoce a Santa Rita de Casia, una piadosa italiana que se ganó pronto el cariño popular por haber pasado por las penas y vicisitudes de una mujer de su tiempo.

Margarita Lotti, como en realidad se llamaba la santa, nació en la pequeña localidad italiana de Rocca Porena en 1381. Hija única, pronto quiso ingresar en un convento, pero sus padres la obligaron a casarse con apenas 12 años con Paolo di Ferdinando di Mancino, un hombre cruel y violento que constantemente la maltrataba y humillaba, según algunas crónicas. Durante 18 años soportó Rita este terrible matrimonio, rogando a Dios que convirtiera a su esposo, hasta que éste fue asesinado un día de vuelta a su casa. Un año después, la epidemia de peste se llevó a sus dos hijos, Feltrinelli y Paolo Maria, por los que también rezaba pues habían salido al padre. Cuentan que sus oraciones dieron fruto y que poco antes de morir los tres habían cambiado a mejor.

Viuda y sin hijos, intentó repetidamente entrar en un convento, «pero las comunidades de monjas le respondían que ellas solamente recibían a muchachas solteras», según señala la agencia católica Aciprensa. Al final fue admitida en el convento agustino de Cascia, donde fue «ejemplo para todos en términos de sus mortificaciones y es muy reconocida por la eficiencia de sus plegarias», señala la Enciclopedia Católica.

Cuentan que a los 61 años, en 1428, recibió el estigma de una espina de madera que se le clavó en la frente y así es como aparece representada esta santa a la que se le relaciona con las abejas y con las rosas por su famoso milagro. Al parecer Rita pidió a una prima suya que le visitó una rosa del jardín del convento y en pleno invierno ésta la encontró, mostrando cómo nada es imposible de conseguir si algo se pide con fe. De ahí que desde entonces se la considere patrona de lo imposible.

A Santa Rita, que fue canonizada en 1900, debió invocar una doncella poco agraciada para encontrar un novio que la quisiera. Según reza la leyenda que recoge Gregorio Doval en « Del hecho al dicho», «la santa viuda se apiadó de ella y le concedió pronto el deseo». El novio, sin embargo, se echó atrás rompiendo el compromiso con la doncella, que increpó a la santa: «¡Santa Rita, Santa Rita, lo que se da no se quita!».

«La doncella no consiguió este nuevo favor y hubo de quedarse soltera, sin otro remedio que quedar para vestir santos -con la sola excepción, cabe suponer, de Santa Rita, cual por entonces era, desgraciada y tradicionalmente, la única actividad reservada a las solteronas», fabula Doval.

Otros opinan que el famoso dicho sería en realidad una degeneración del de «Santa Rita, siempre da y nunca quita»

Santa Rita nunca fue sepultada y aún hoy su cuerpo incorrupto permanece en la Basílica dedicada a ella en el monasterio de las agustinas de Cascia. Su fiesta es el 22 de mayo.