Perico de los Palotes sería un bobo que tañía con dos palotes, según Covarrubias
Perico de los Palotes sería un bobo que tañía con dos palotes, según Covarrubias - abc
Refranes

Perico de los Palotes, de tonto tamborilero a diablo cojo

Sebastián de Covarrubias ya se refiere a este personaje en 1611 como «un bobo que tañía con dos palotes» aunque existen otras suposiciones

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Perico de los palotes es una «persona indeterminada, un sujeto cualquiera», según la Real Academia de la Lengua, tal como Fulano o Mengano, pero aunque «no se sabe quién fue, debió existir», según explica Pancracio Celdrán Gomáriz en su « Inventario general de insultos».

El profesor Celdrán, experto en fraseología, cuenta que «en el siglo XVI se llamaba así a un bobo que tocaba el tambor precediendo al pregonero, listo que se quedaba con los cuartos y sueldo de ambos, incluidas las propinas» y cita a Sebastián de Covarrubias que ya en 1611 documenta su uso en su « Tesoro de la Lengua».

El lexicógrafo y capellán de Felipe II describe a «Perico el de los palotes» como «un bobo que tañía con dos palotes» y añade que «el que se afrenta de que le traten indecentemente suele dezir (sic): "Sí, que no soy yo Perico el de los palotes"».

«El tonto con su tambor y a veces con el cornetín imitaba al pregonero que trataría de desembarazarse de él ante la risa y el regocijo de todos. Las figuras del pregonero y la de Perico el de los palotse, a falta de tonto oficial, solían ser utilizadas para mofa», añade Pancracio Celdrán.

José María Iribarren también se refiere en su libro «El porqué de los dichos» (1955) , a Julio Cejador, que en su «Fraseología o Estilística Castellana» (tomo III, pág 299) de 1921 dice que Perico de los palotes «acaso alude al niño que aprende a escribir y está aún en los palotes» y también apunta a «las muletas del Cojuelo», como también se llamó al diablo. Cejador copia la cita de Francisco de Quevedo «Periquito el de los palotes; si no tienes cuartos, que dame doblones» de «El Buscón» y la que se refiere a «Perico el de los Palotes» como «protodemonio». Aunque el demonio, ya se sabe, no tenga un pelo de tonto. Nada que ver con la película mexicana « Perico el de los palotes» de 1984.