«Discusión por un juego de cartas», de Jan Steen
«Discusión por un juego de cartas», de Jan Steen - wikimedia
Refranes

La Mari Morena que la armó

Sinónimo de riña o pendencia, la marimorena se refiere al parecer a una tabernera madrileña del siglo XVI

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En España no se armaba la marimorena en tiempos de Maricastaña, pero casi o al menos con esta expresión. Dos siglos después de la brava gallega María Castaña diera pie al dicho popular, otra María encausada en 1579 unía para siempre su nombre al de la riña, la trifulca, la camorra y la pelea.

De María Morena habla ya en el año 1834 José María de Zuaznávar y Francia, un jurista y miembro de la Real Academia Española y de la Historia, consejero de Isabel II por aquellas fechas. En su búsqueda por las causas judiciales anteriores a 1700, Zuaznávar dio con un inventario de Juan de Valcárcel Dato en el que se refería la causa formada el año 1579 contra Alonso de Zayas y Mari Morena, su mujer, tabernera de corte, por tener en su casa cueros de vino y no quererlos vender».

«Es muy verosímil que el nombre y el apellido de esta mujer encausada, su clase y la calidad de su culpa, hubiesen dado origen desde el año 1579 a la expresión, hoy muy usual de Marimorena por pendencia», recogió Zuaznávar en sus «Noticias para literatos acerca de los Archivos públicos de la hoy extinguida Sala de Señores Alcaldes de Casa y Corte», un folleto de ocho páginas impreso en San Sebastián al que alude José María Iribarren en «El porqué de los dichos».

También La Ilustración Española y Americana da cuenta de esta mención el 22 de marzo de 1884: «Como Zuaznávar decía muy bien, el nombre y apellido de la encausada, su condición social y la calidad de su culpa harto se prestan a deducir que de ella, de su casa y de su industria debió nacer la expresión».

Diego Clemencín (1765-1834) corrobora esta versión al glosar la expresión proverbial «dar morena» de El Quijote.. El cervantista murciano señala en su nota 36 al capítulo XXVI (1º parte) que ésta «envuelve amenaza de averiguación y litigio mayor» y añade que «hay quien atribuye el origen de esta voz a las quimeras que antiguamente excitó una María Morena, tabernera de Madrid, y dieron ocasioón a ruidosos procesos judiciales, que se guardaban, según se dice, en el archivo de la Sala de Alcaldes de Casa y Corte».

La « España Moderna» indicaba en 1899 que la expresión ya estaba admitida en el Diccionario de la Lengua como sinónimo de riña o pendencia «por lo que se colige que la taberna de Mari-Morena debía ser el centro de toda la gente maleante de aquel tiempo y el palenque de todas las reyertas del escándalo». La taberna llevaba al parecer el nombre de Mari-Morena, destacaba la publicación « Alrededor del Mundo» del 25 de agosto de aquel mismo año de 1899.

Sin embargo, nada cuentan de Mari Morena ni Covarrubias en su «Tesoro de la Lengua Castellana», ni Correas, en su «Vocabulario de Refranes», ambas obras del siglo XVII, destaca Iribarren. Ni tampoco Luis Montoto se refiere a ella en su «Paquete de cartas, modismos, locuciones, frases hechas...» de 1888.

Una tabernera ¿cualquiera?

José Luis Rodríguez Plasencia señalaba en 2013 en la Revista de Folklore la versión de otros autores, que consideran significativo que la mayoría de las taberneras y venteras del siglo XVI se llamasen María, como la Maritornes del Quijote, criada de la venta de Palomeque el Zurdo, mujeres rudas y desvergonzadas que no dudaban en enzarzarse en las pendencias con los hombres. «Con lo cual el dicho tanto pudo referirse a la mujer de Alonso Zayas como a una tabernera -María- cualquiera», según estos autores para quienes lo de morena sólo sería un modo típico y tópico de referirse a la mujer española en general.

Rodríguez Plasencia apuntaba una última hipótesis «que se equivoca en cuanto a la fecha», que sitúa a la Marimorena en una taberna madrileña del siglo XIX. «Según parece, tanto ella como su marido, reservaban los mejores vinos para los clientes de alcurnia, hasta que un grupo de parroquianos asiduos le echó en cara tal preferencia, y exigieron deber los mismos caldos que aquellos. Se negó el matrimonio a sus requerimientos, por lo cual se armó una trifulca tal que hasta tuvo que intervenir la justicia para poner orden»