La primera ministra británica, Theresa May, este martes frente a su residencia en el número 10 de Downing Street - REUTERS

Reino UnidoMay convoca elecciones en junio ante la gran debilidad de Corbyn

La primera ministra británica alega que se necesita un Gobierno fuerte para el Brexit

CORRESPONSAL EN LONDRESActualizado:

Theresa May había reiterado una y otra vez que las próximas elecciones británicas «deben ser en 2020», que es cuando tocaban. Pero en un súbito cambio de opinión, en la mañana de este martes, en una alocución por sorpresa ante un atril frente a la puerta del 10 de Downing Street, ha anunciado la convocatoria de comicios para el próximo 8 de junio. La primera ministra argumenta que el Reino Unido necesita «certeza y estabilidad» ante el Brexit. May aprovecha la debilidad extrema del laborismo de Jeremy Corbyn, quién está a 21 puntos en las encuestas, la peor situación de su partido en una década. La libra se ha apreciado tras el anuncio a su mayor cotización en dos meses.

May ha justificado su cambio de opinión apelando al reto del Brexit. «El país se está uniendo, pero Westminster no», afirmó, y acusó a la oposición de «hacer juegos» que a su juicio «ponen en riesgo que podamos convertir el Brexit en un éxito». «He llegado a la conclusión de que el único modo de evitar la incertidumbre e inseguridad en los años que vienen es convocar elecciones», argumentó.

El Parlamento debe aprobar ahora su propuesta, que será presentada en los Comunes mañana mismo y saldrá adelante sin problemas, porque Jeremy Corbyn ha saludado positivamente las elecciones: «Damos la bienvenida a la decisión de la primera ministra de dar al pueblo británico la oportunidad de votar por un Gobierno que ponga por delante el interés de la mayoría». Esgrimiendo lo que será la línea de su campaña, el desprestigiado dirigente laborista incidió en que «este Gobierno ha fallado en reconstruir la economía, ha hecho caer el nivel de vida y ha hecho recortes dañinos en nuestras escuelas y sanidad pública».

Con unos comicios inmediatos May mata dos pájaros de un tiro: aprovecha la llamativa debilidad de los laboristas y puede lograr una mayoría fuerte en el Parlamento, que le evite ser rehén a veces de su propia bancada, como ahora ocurre. En la actualidad los tories tienen una mayoría operativa muy corta, de siete diputados, que hace que el peso de sus parlamentarios rebeldes maniate en ocasiones a su propio Ejecutivo. Por ejemplo, obligaron al ministro de Hacienda a rectificar sus presupuestos y retirar una subida anunciada de las cotizaciones de los autónomos.

La situación del Partido Laborista es calamitosa. Sus propios diputados acusan a Corbyn, un veterano radical de 67 años que siempre ha vivido de la política, de «esconder la cabeza enterrándola en la arena». El anuncio de May, de 60 años, llega justo después de que el lunes dos nuevas encuestas situasen a los laboristas a 21 puntos, con el agravante de que la mitad de los votantes del partido vez más capaz para el puesto de premier a May que a su jefe de filas. Según el sondeo de «The Times», el Partido Conservador obtendría el 44% de los votos y los laboristas el 23%. El Partido Liberal Demócrata, que se ha recuperado un poco enarbolando la bandera europeísta y pidiendo un segundo referéndum, subiría al 12% (7,9% en el 2015) y UKIP obtendría el 10%.

Para entender la magnitud del descalabro laborista cabe recordar que en las generales de mayo de 2015, David Cameron obtuvo mayoría absoluta derrotando a Ed Miliband por solo seis puntos de ventaja y ahora Corbyn se encuentra a 21.

Theresa May llegó al poder en julio de 2016 sin pasar por las urnas, después de que Cameron se viese forzado a dimitir tras perder el referéndum sobre la UE que se empecinó en convocar para solucionar los problemas internos de su partido y atajar el ascenso del eurófobo UKIP. En su día, May había criticado duramente a Gordon Brown por llegar al poder heredándolo de Blair y sin someterse a una votación, pero ella hizo lo mismo, hasta hoy, en que ha cambiado de opinión convocando elecciones anticipadas. En su partido venían apremiándola desde hace meses a que llamase a las urnas, pero ella argumentaba que convocar elecciones en pleno proceso de negociación del Brexit sería añadir más incertidumbre al país.

May en principio arrasará en las urnas, porque ha cuajado entre el público como una persona seria, con una excelente valoración. El Gobierno fuerte que a buen seguro dirigirá tras los comicios de junio hará mucha falta para afrontar el otro gran envite que tiene sobre su mesa junto al europeo: el segundo referéndum separatista en Escocia.