Economía

El valor de un apretón de manos

La digitalización no ha frenado el repunte de los viajes de negocio, pero ha revolucionado su gestión

El valor de un apretón de manos

Los negocios se pueden manejar a distancia, pero se consolidan en las cercanías. Ni la digitalización rampante ni el desarrollo de las herramientas de comunicación no presencial han podido sustituir el valor de una buena conversación y de un apretón de manos, sin margen para interferencias ni malentendidos. Superada la estación vacía de la crisis, los viajes de negocios vuelven a consolidarse como herramienta clave para las empresas. Según el reciente «Barómetro Europeo de Viajes de Empresa 2017», elaborado por American Express Global Business Travel, las compañías españolas invertirán este año un 2,7% más en viajes corporativos que en el anterior ejercicio, dos décimas por encima de la media europea.

«El business travel es una herramienta fundamental para los planes de expansión y el proceso de internacionalización de las compañías, por lo que el optimismo en nuestro país respecto al incremento en el volumen de viajes corporativos no hace más que constatar la creciente expansión y el desarrollo de negocio de las empresas españolas fuera de nuestras fronteras», asegura Luis Dupuy de Lôme Chávarri, director general de Amercian Express Global Business Travel España. El estudio destaca un dato que demuestra el cambio en la percepción del «business travel» por parte de las compañías europeas: casi la mitad (45%) señalan que el viaje de negocios es una inversión y una palanca de crecimiento, y no un simple coste necesario. En 2016, ese porcentaje sumaba un 24%, y en 2014, un exiguo 17%.

La inversión en viajes corporativos crecerá un 2,7% este año
La digitalización ha tenido un indudable impacto en el sector del «business travel», pero más en su gestión que en su volumen. «Habría que hablar de que existen diferentes soluciones para distintas motivaciones. El uso de herramientas como la web conference están asociadas más, en términos generales, a reuniones de uso interno, para las cuales no se considera necesario el desplazamiento, en términos de ahorro de costes y tiempo. No obstante, para reuniones con clientes o potenciales clientes, el valor estratégico del viaje corporativo a la hora de establecer y reforzar la relación, es clave. Existe una motivación comercial a la hora de viajar que, de momento, no parece que pueda ser resuelta en el mundo virtual», explica Dupuy.

Sin embargo, reconoce que «la conectividad 24 horas 7 días a la semana» ha cambiado el modo de organizar estos viajes. Crecen las herramientas online que «permitan facilitar el pre y el post viaje: herramientas de autorreserva, herramientas de pago y gestión de gastos y, en definitiva, soluciones que tienden a agrupar servicios en plataformas únicas o integradas a través de diferentes canales y dispositivos de acceso que permitan, además, una comunicación bidireccional empresa-viajero».

La creciente importancia de la tecnología blinda la seguridad, que es la principal inquietud de las empresas europeas (64%). «Es crítico que el responsable de viajes de una compañía pueda localizar a cualquiera de sus viajeros en el mapa ante un imprevisto o emergencia. La innovación digital dirigida al viajero también sitúa su punto de mira en la posibilidad de ofrecer soluciones a través de las cuales el usuario pueda acceder a la información completa de su viaje a través de una única plataforma, como una app. Esto puede aminorar el estrés del viajero y aumentar su productividad», subraya Luis Dupuy.

Trabajo y ocio en destino

Nuevos tiempos para un nuevo tipo de viajero que extiende el concepto de «blesuire», la combinación de trabajo y ocio en el destino. Un 57% de las empresas europeas miden la satisfacción de sus viajeros (un 49% en 2016). Además, un 33% tienen en cuenta esta opinión para mejorar su política de viajes, porcentaje que sube hasta el 51% en España. «El viajero de negocios de hoy demanda un programa de viajes flexible que tenga en cuenta nuevas demandas, como la calidad de vida, la preocupación por la conciliación o, precisamente, la posibilidad de combinar ocio y trabajo en el viaje. Podemos decir que existe una irrupción de ese concepto “bleisure”, principalmente entre los viajeros pertenecientes a la archiconocida “generación millennial”. Es una tendencia que irá ganando peso, pero es pronto para hablar de que el concepto se generalizará», asegura Luis Dupuy.

El informe también relativiza el impacto de la economía colaborativa. Solo un 21% de los encuestados (un millar de empresas de once países) afirma que hará uso de este tipo de proveedores en un plazo de 1-2 años, frente al 30% de 2016. Dupuy cree que este descenso «puede explicarse por las principales barreras que siguen estando presentes en el uso de actores de economía colaborativa a nivel corporativo, como son la falta de garantía de seguridad y la falta de exactitud en los datos al abordar el reporting por parte de la compañía».

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