Cultura

Hallan en una cueva de Rentería unos grabados paleolíticos únicos en la Península Ibérica

Las imágenes, de hace unos 14.000 años, se encuentran en un estado de conservación «excepcional»

Una de las pinturas halladas en Rentería
Una de las pinturas halladas en Rentería - Diputación de Guipúzcoa

Maravillas de tiempos lejanos se esconden todavía en el País Vasco. El pasado 6 de abril, el grupo de espeleología Félix Ugarte descubrió unas pinturas y piezas de relevancia «excepcional» en la cueva de Aitzbitarte IV, situada en el municipio guipuzcoano de Rentería. Se trata de una muestra de «fuerte impacto visual» compuesta por 15 representaciones de bisontes y caballos. También aparecieron dos vulvas, figuras nunca antes vistas en la Comunidad Autónoma. El Gobierno foral ha decidido cerrar la gruta para preservar las «frágiles» obras que, según las primeras pesquisas, poseen alrededor de 14.000 años de antigüedad.

Javier Busselo, uno de los espeleólogos que llevó a cabo la investigación, resaltó esta mañana en rueda de prensa la calidad técnica de las representaciones, que fueron realizadas directamente sobre arcilla. Se trata de un aspecto reseñable, pues nunca antes se había descubierto algo semejante en la cornisa cantábrica para conjuntos situados en el Magdaleniense Medio. A pesar del «excepcional» estado de conservación de las obras, el experto subrayó que se encuentran en un espacio «extremadamente frágil» por sus reducidas dimensiones y por el propio soporte en el que están plasmadas.

En concreto, las figuras se hallan en una chimenea de la cueva capaz de albergar únicamente a dos personas de manera simultánea. Se trata de un espacio en forma de «Y» que los espeleólgos encontraron tras ascender un tramo de unos 10 metros y continuar otros ocho metros por dos tubos semiverticales de 40x40 centímetros. En el sector izquierdo del emplazamiento vislumbraron las figuras de un bisonte y otro animal aún por determinar que fueron moldeadas directamente en la arcilla mediante buril de sílex, una herramienta de piedra utilizada en tiempos prehistóricos. Por otro lado, con los dedos consiguieron crear volumen y planos de relieve diferenciados para resaltar la perspectiva de las extremidades.

Piezas «espectaculares»

Tal y como informaron los expertos, en un panel adjunto apareció una gran vulva de un metro de altura y otro órgano femenino de menor tamaño. Se trata de dos piezas únicas en el País Vasco, donde nunca antes se habían hallado manifestaciones semejantes. A su vez, en la pared contraria el grupo observó un caballo de en torno a un metro junto con otras líneas «sin interpretar» y extracciones de arcilla. Las repisas del suelo, por su parte, se conservaron intactas.

«Cuando me mandaron las imágenes por el móvil eran tan espectaculares que pensaba que me estaban engañando», relató el arqueólogo Diego Garate, que también estuvo presente en el acto de presentación del hallazgo que tuvo lugar este lunes en San Sebastián. El experto destacó que el gran estado de conservación de los grabados no se debe solo a su difícil accesibilidad, sino también a las condiciones estables de temperatura y humedad que imperan en la cueva, que las mantienen como en una especie de «frigorífico» en el que nada ha cambiado en los últimos 14.000 años.

Por su parte, el diputado foral de Cultura, Denis Itxaso, subrayó que descubrimientos como el del equipo Félix Ugarte, compuesto también por los espeleólogos Sergio Laburu y Ainara Rodríguez, permiten «conocer la vida» de las personas que habitaron en el territorio miles de años atrás: «Estos hallazgos nos demuestran que la creatividad y el arte han acompañado desde muy temprano a la vida humana», añadió el mandatario socialista, que considera necesario impulsar la excavación arqueológica para promover los conocimientos de períodos «cuyo conocimiento es todavía muy parcial».

De hecho, aún es necesario explorar buena parte del flanco derecho de la gruta, que todavía no ha sido investigada para no alterar el suelo. Según informaron los expertos, allí se observa a distancia un bisonte grabado al fondo y otra figura en el techo. Entre ambas, a su vez, se esconde un bisonte con las patas replegadas que también fue moldeado en arcilla. Por el momento, la Diputación guipuzcoana ha cerrado la cueva, y ha anunciado que trabajará para ofrecer la «máxima protección» a las pinturas rupestres.

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