Cultura

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Colombia, a punto aliarse con cazatesoros

Debaten una ley que excluirá los lingotes y las monedas del patrimonio sumergido para pagar la excavación de buques históricos por los cazatesoros

Día 13/11/2012 - 11.45h

Colombia está a punto de abrir la caja de Pandora para el patrimonio sumergido. Si el Parlamento colombiano no lo remedia, si no se impone el criterio internacional de la arqueología, que es el que defiende la Unesco, en el debate que hoy tiene lugar en Bogotá, el Gobierno aprobará una ley que legaliza en la práctica la caza de tesoros. Lamentable derrota de la razón y de la ciencia y penosa excepción en la política cultural iberoamericana, liderada hoy por el ejemplo de México, que ha sabido mantener a raya desde hace más de 30 años a estas empresas destructoras de nuestra historia compartida y es hoy apoyada por numerosos países, entre ellos España, que ya han firmado la Convención de la Unesco.

Colombia, con más de mil naufragios documentados, ha estado siempre en el punto de mira de las empresas cazatesoros americanas, que tienen influyentes valedores. El Gobierno colombiano ha pleiteado con empresas como Sea Search Armada desde los años ochenta (y se les acaba de ganar el pasado octubre en un tribunal de EE.UU.). Pero los cazatesoros son hábiles y obstinados, y saben reponerse de sus repetidas derrotas ante los tribunales. Pero nunca antes habían logrado que un Estado tan importante como Colombia cumpliera de este modo sus sueños.

En 2003 la Corte Constitucional dirimió una consulta sobre el patrimonio sumergido y, en contra de lo que propugnaban desde el Ministerio de la Cultura y desde otras instancias, falló a favor del criterio de, entre otros, el cazatesoros Robert Marx. En su comparecencia ante la Corte, Marx dijo que los pecios que han aguantado cinco siglos están en peligro y ofreció que vayan a "los museos todas las piezas únicas. Aquéllas piezas que por su propia naturaleza no se consideran como patrimonio cultural puesto que son repetidas o porque son bienes cambiarios como las monedas y barras de plata que en la actualidad se consiguen en Internet y en cualquier tienda numismática (sic), se pueden vender para financiar estos proyectos, lógicamente después de extraerles toda la información arqueológica".

¿A alguien le parece normal que, desde 2003, ya se haya intentado aprobar la polémica ley en cuatro ocasiones con diversas triquiñuelas que han llegado a provocar dimisiones de los anteriores responsables de patrimonio en Colombia? Se incluía la posibilidad de vender sin consultar al órgano debido, sin informar al ministro...

El lobby de los cazatesoros ejerce mucha más presión de la que se aprecia a simple vista. Y su ambición es infinita. Una vez puesto sobre la ley el 50% del oro como pago posible a la empresa "rescatadora", según informa "El Tiempo", Daniel de Narváez, representante de seis empresas cazatesoros, ha escrito al presidente colombiano y ahora solicita que el margen para los cazatesoros se amplíe del 50 al 80% de los metales preciosos, dependiendo de la cantidad rescatada.

No es un detalle baladí, puesto que un contrato similar firmó Odyssey Marine Exploration con el Ministerio de Defensa británico para la búsqueda del Sussex que acabó con el expolio de la fragata "Mercedes". En Gran Bretaña se acaban de conocer las oscuras relaciones de los cazatesoros y la evasión de impuestos en la City. ¿Con este tipo de empresas quiere hacer negocios el Gobierno de Colombia? No son verdaderos arqueólogos, sino que tienden a pícaros en una versión tecnificada.

Además, ¿tanta prisa hay por sacar el oro? La prisa es falaz. Cada naufragio es una cápsula de tiempo y solo el método arqueológico asegura la recuperación de la historia en su integridad. Aún no se ha excavado en condiciones óptimas un solo galeón, que fue la máquina más avanzada de su época, como lo son hoy las naves de la NASA. Robert Marx se vanagloria de haber excavado muchos cientos de barcos con una arqueología sui generis que no es aceptada por la comunidad científica internacional. Nunca conoceremos ya la historia de los buques expoliados. Son libros cuyas letras se han puesto a la venta antes de que nadie los leyera.

Ahora, si la ley llega a aprobarse todo será legal, pero destruirá la arqueología que todo el continente está tratando de construir de acuerdo a los más exigentes estándares científicos. La ley perdonará la actividad destructiva que las empresas radicadas en EE.UU. han ejercido sobre la que fue la primera navegación global de la tierra y lavará la cara de las empresas que han estado expoliando cientos, miles de pecios en los siete mares.

Y lo que es peor, dejará en sus manos buena parte de una historia, de nuestra historia, que debemos contar en un relato compartido entre las dos orillas de esta cultura común. Los arqueólogos de todo el mundo -sobre todo el mundo iberoamericano- están consternados. Nunca antes se había registrado una reacción tan global. Son expertos, han visto cuántas veces y en cuántos países los cazatesoros han repetido el mismo patrón. Las medias verdades, el interés crematístico por la carga del pecio, los litigios judiciales que esperan en el horizonte.

ABC dará voz en los próximos días a importantes arqueólgos de todo el mundo, porque queremos aportar a este debate, que no es solo colombiano, sino que afecta a toda la cultura y la historia que compartimos, el criterio de quienes más saben. Máxime en vísperas de la Cumbre Iberoamericana que se celebrará en Cádiz el próximo fin de semana

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