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Educación / tareas en el hogar

Europa sí hace deberes

Día 14/06/2013 - 10.56h
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El debate sigue abierto, pero hasta en Finlandia, el país más envidiado por sus resultados académicos, es habitual que los escolares lleven trabajo a casa

«Homework», «devoirs a la maison», «compiti a casa», «hausaufgaben»... Los escolares europeos vuelven del colegio cada día con la mochila cargada de libros de texto para hacer sus tareas. Ni siquiera el debate reabierto el pasado curso en Francia con la denominada «revolución de los deberes» ha modificado este arraigado hábito que, eso sí, se debate de forma cíclica. «Hace falta que los niños enseñen en casa lo que han aprendido en el colegio y no que enseñen en clase lo que han hecho en casa», argumentaba entonces el presidente de la Federación de de Consejos de Padres de Alumnos, Jean Jacques Hazan, para suprimir las tareas. La llamada a la huelga de lápices caídos impulsada por la FCPE no logró que los niños franceses dejaran de hacer sus tareas. Al final de la jornada, sigue existiendo una hora de estudio y deberes y muchos padres se quejan si los maestros no mandan tarea a casa.

«Los países que mandan menos deberes tienen los mejores resultados» en el informe PISA, según el Observatorio de la Infancia belga, que ha retado a probar «un mes sin deberes» en casa, pero ampliando la jornada escolar en Bélgica para que se puedan completar en la escuela. De esta forma, creen que los profesores tomarían conciencia del trabajo que ordenan hacer en casa y se pondría de relieve si, como sostienen el 65% de los padres, son excesivos. Un decreto de 2001 regula los deberes escolares prohibiéndolos hasta tercero de Primaria y estableciendo unos límites de hasta 20 minutos para tercero y cuarto y de 30 minutos para quinto y sexto. Sin embargo, un estudio reciente indica que la mayoría de los niños dedica una hora al menos a hacer tareas.

Finlandia no tiene rival en los resultados del estudio que elabora cada año la OCDE... y en también allí se mandan deberes. Javier Melgarejo, exdirector del colegio Claret de Barcelona y un experto en el sistema educativo finlandés, señala a ABC que en este país nórdico, como en otros del norte de Europa, «se tiene la convicción de que los padres son los primeros responsables de la educación de sus hijos y en segundo lugar está la escuela». Los padres disponen de horarios más compatibles con sus hijos y se implican en su educación, acompañando al niño en sus deberes, estimulando la lectura y complementando así el esfuerzo que se hace desde la escuela.

Paradójicamente, esto no se traduce en menos tiempo para el juego o el deporte. «En España tenemos la creencia de que cuantas más horas se dediquen, mejor y no es cuestión de cantidad sino de calidad», apunta Melgarejo. A los niños finlandeses de entre 7 y 12 años las tareas encargadas por el colegio les ocupan entre 15 y 30 minutos, pero es impensable que no las lleven hechas. La utilidad de los deberes ni se discute en el país nórdico. «Son necesarios», defiende el psicólogo y pedagogo catalán, porque «no puede ser que lo único que se haga, se haga en la escuela». Eso sí, «no se trata de poner un montón» señala de forma coloquial.

Los deberes han de estar adaptados a cada alumno y a cada edad y deben dejar tiempo libre a los niños para jugar o realizar otras actividades deportivas o de ocio. Así lo considera un grupo de profesores de la Escuela de Padres de la Fundación Proforpa, vinculada a la asociación católica de padres Concapa, que aconseja que los niños dediquen 15 minutos al día en los primeros cursos de primaria y una hora a partir de 4º de Primaria. Los deberes, a su juicio, «son una tarea imprescindible» para los alumnos porque les ayudan «a crear un hábito de trabajo, de orden y superación».

Un estudio del Instituto de Educación de Reino Unido y las universidades de Oxford y Birkbeck va más allá y concluye que el número de horasque se dedican a hacer deberes está directamente relacionado con el resultado académico de los alumnos. El Gobierno británico aconseja que los niños de 7 a 11 años trabajen una hora y media todos los días y en el instituto el tiempo sea entorno a las dos horas y media diarias.

En Alemania, sin embargo, las críticas vienen por el exceso de carga académica en las espaldas escolares. La mayoría de los centros escolares imparten clases en turnos de mañana pero en los últimos años la Federación ha promovido la ampliación o creación de unas siete mil escuelas de jornada completa. Los alumnos tienen aproximadamente entre 30 y 40 unidades pedagógicas de 45 minutos por semana. Muchas escuelas del nivel secundario acostumbran a enseñar por periodos de 90 minutos. Los alumnos tienen por lo general 12 asignaturas obligatorias, las cuales consisten en dos o tres idiomas extranjeros (el primero se aprende durante 9 años y el segundo durante un mínimo de tres), Física, Biología, Química, Matemáticas, Música, Historia, Alemán, Geografía, Religión o Ética, Deportes y Estudios Sociales.

Un informe de Unicef ha dado la voz de alarma por el poco tiempo libre de que disponen los alumnos: en promedio, los niños y jóvenes utilizan 38,5 horas semanales en el colegio y haciendo los deberes, más tiempo que con la familia (18 horas), que viendo televisión (casi 14 horas) y o disfrutando de tiempo libre (15 horas). Es cada vez más común que los hijos alemanes trabajen más que los padres.

Esta falta de tiempo libre es uno de los argumentos esgrimidos por la principal asociación de padres de alumnos franceses en sus reivindicaciones contra los deberes en casa, muy extendidos pese a estar prohibidos en la escuela primaria (de 6 a 11 años) desde 1956. Para la FCPE, las tareas son una «subcontratación pedagógica» para las familias, una sobrecarga que genera conflictos entre padres e hijos, que además acentúa las desigualdades entre los niños que reciben apoyo en casa y los que no. La huelga impulsada por esta organización encontró sin embargo su respuesta en otra importante asociación de padres francesa, PEEP, que salió en defensa de los deberes argumentando que con ellos se logra que los niños sean más autónomos.

Los deberes escolares también son objeto de discusión en Rusia. Se considera que son necesarios y útiles, siempre que no sean excesivos. Según un artículo publicado en el diario «Komsomólskaya Pravda», muchos padres creen que sus hijos están sobrecargados de tareas y se hace urgente una reforma que alivie tanta presión. Los niños rusos tienen de 20 a 25 horas lectivas. Empiezan el colegio a las 8,45 de la mañana y terminan hacia las 13,00 horas e invierten en hacer los deberes no menos de dos horas diarias. En secundaria las horas lectivas ascienden a 40 por semana y las tareas también se multiplican. Una madre citada por el diario ruso se quejaba de que su hija «necesita unas cuatro horas para hacer las tareas, lo que impide que mantenga la necesaria comunicación con sus padres». No se encargan deberes en fin de semana.

En Italia, el Gobierno llegó a admitir el pasado curso la posibilidad de estudiar su supresión si existen otros estímulos. Sin embargo, ningún griego puede imaginarse el sistema educativo actual sin deberes. Los niños que cursan primaria en Grecia no necesitan más de una hora al día para hacer las tareas que les mandan del colegio, pero en secundaria los deberes aumentan y los alumnos suelen estudiar en casa una media de tres horas al día. La mayoría de los estudiantes acuden por la tarde a una academia o, si sus padres se lo pueden permitir, tienen clases particulares en casa en algún momento de su vida estudiantil. Asociaciones de padres han promovido más clases en colegios públicos, donde los niños pueden quedarse también una o dos horas más para hacer los deberes.

Jrisánthi Kartalis, directora del colegio privado Moraíti en Atenas ha destacado a ABC que en los estudios primarios los padres suelen enviar a sus hijos a las academias griegas llamadas «frontistíria» fundamentalmente para aprender mejor inglés una o dos tardes a la semana. Sin embargo en los últimos cursos de secundaria, especialmente antes de los durísimos exámenes de selectividad, es muy habitual el que los alumnos vayan por las tardes a clases de repaso en estas academias para las materias consideradas más difíciles.

Y en nuestro país...

El debate enfrenta en España a las dos principales asociaciones de padres. La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos promueve el fin de los deberes en casa, al menos tal y como son actualmente, al entender que demuestran un fracaso del sistema educativo, que tiene que sobrecargar a los niños de tareas que deberían haberse realizado en la escuela. «Los menores necesitan tiempo para realizar actividades deportivas, culturales o de esparcimiento que también contribuyen a su desarrollo personal», añaden desde Ceapa, que proponen que los deberes solo sean complementarios y todos los centros educativos ofrezcan la posibilidad de que los alumnos con dificultades puedan quedarse en la escuela durante un tiempo al término de la jornada y reciban clases de apoyo.

Concapa advierte, por el contrario, de que suprimir los deberes «traerá más fracaso escolar». La asociación católica de padres, que considera necesario que la familia se implique para estimular el aprendizaje, defiende que los deberes «refuerzan la capacidad de razonamiento y memoria en los niños». «Se puede cuestionar si la carga de trabajo que conllevan los deberes es o no excesiva, pero la supresión de los mismos es una gran irresponsabilidad que perjudicaría gravemente la formación de nuestros hijos», defiende.

Con información de B. Castiella, R.M. Mañueco, J.P. Quiñonero, E. Serbeto, J.P. Jofré, B. Bergareche y B. Rodrigo

El Sputnik que relanzó las tareas

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