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El análisis de apenas cuatro minutos y medio que el norteamericano Andrew Napolitano realizó en su programa de televisión en Fox Business Network podría haberle salido bastante caro. Su historia no es otra que la de cómo un escueto discurso en televisión puede llegar a convertirse en lo más comentado en EE.UU y, según da a entender el analista -aunque Fox no se ha pronunciado-, costarte el empleo. Lo que es seguro, haya o no sido el discurso la causa del despido, es que ha pasado de ser conocido como analista de Fox a convertirse en «el hombre que perdió su empleo en menos de cinco minutos».
En realidad, lo curioso del monólogo del que todo el mundo habla estos días en EE.UU. es el hecho de que Napolitano no se dedica a realizar ni una sola afirmación en su discurso, sino que durante casi cinco (para algunos larguísimos) minutos, encadena una tras otra diversas preguntas en relación al sistema electoral, la forma de Gobierno, candidatos e incluso expresidentes de EE.UU.
«¿Y si las diferencias entre demócratas y republicanos solo fueran una ilusión?»
«Afianzar la tiranía»
Así, hasta cuatro minutos y medio de discurso que podrían haberle costado a Napolitano el puesto en Fox. La cadena ha evitado pronunciarse sobre si las incómodas cuestiones han sido el verdadero motivo que ha llevado a la cancelación del programa FreedomWatch. Lo que sí ha hecho la cadena ha sido emitir un comunicado en el que anuncia un nuevo programa a partir del 20 de febrero y que reemplazará a FreedomWatch.
Los motivos de la cancelación, no obstante, podrían ser también los bajos datos de audiencia, e incluso un cambio de dirección de la cadena durante el horario de «prime time» en el que se emitía el programa de Napolitano. A través de su cuenta de Twitter, Napolitano asegura a sus seguidores que continuará «defendiendo la libertad». Además, el analista deja claras sus impresiones sobre la cancelación del programa en la última frase escrita en la red social: «Toda tiranía necesita para afianzarse que la gente de buena conciencia permanezca en silencio. Thomas Jefferson.»





