ANÁLISIS

El nuevo videojuego de Super Mario sabe a gloria: revive el pasado de las plataformas perfectas

El título de plataformas «New Super Mario Bros. U Deluxe» se agarra a esa dualidad del que se sabe triunfador desde el principio casi sin aportar nuevas ideas

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Si algo funciona para qué cambiar. A menudo introducir alguna novedad que marque el camino en una industria tan apegada a los avances técnicos pero a replicar fórmulas como es la del videojuego es muy difícil. Juegan muchos factores para que, de repente, se aprecia el trabajo que hay detrás y los consumidores se lancen en tromba para adquirir un producto de entretenimiento digital que vive principalmente de las ventas.

Por regla general, los cambios de rumbo se sirven a cuentagotas, pero eso no implica que una propuesta que, así de primeras, sea un «esto ya lo he visto antes» sea igualmente divertida y apasionante. Una de las fórmulas clásicas de Nintendo se vuelve a asomar en «New Super Mario Bros. U Deluxe». Un título de plataformas de scroll horizontal sin grandes alharacas ni pretensiones, pero resultón, que desprende ecos del pasado por las cuatro esquinas. Y efectista con su objetivo; entretener pero ser desafiante. Poner a prueba tus reflejos.

De diseño intrincado pero rebosantes de inteligencia, el juego parte de una base conocida: las plataformas. Ahí es cuando el personaje salta, y salta más alto intentando superar los obstáculos y, por el camino, evitar romperse la crisma o perecer ante los constantes enemigos de todo tipo que aparecen por la aventura. Supone un gran desafío completarlo de primeras en los niveles más difíciles (Mario, Luigi…). Requiere cierta destreza y, por supuesto, repetir varias veces lo más seguro para superar todas las pruebas.

Ese reto del título, rebozado de colores intensos de gran belleza colorística, se sostiene en dar el salto perfecto. Los personajes son variados, pero no hay sorpresa que valga: son los habituales del universo alrededor de Mario. Dado su enfoque familiar pensado para todos los públicos, los jugadores, a su vez, pueden superar el juego completo en modo cooperativo, apoyándose en la ayuda de hasta tres amigos o familiares. Los más inexpertos, en cambio, tienen opciones aún más accesibles al controlar a Toadette, que con la Supercorona puede transformarse en Peachette y revolotear sobre los fosos para evitar caídas, o a Caco Gazapo, un personaje completamente inmune a los enemigos y los peligros del escenario, con el que el jugador solo tendrá que preocuparse de avanzar y saltar.

La mayoría disponen de cinco oportunidades para superar el reto, si no se vuelve al comienzo de la historia. Queda delimitado a varias pruebas con un jefe final de fácil resolución. En total, sus 164 niveles ofrecen algo para cada tipo de jugador. En los primeros 82, el jugador puede disfrutar con la clásica aventura de Mario y compañía al rescate de la princesa Peach, que ha caído en las garras de Bowser y sus esbirros.

Cada uno de esos niveles se mueve a su propio ritmo. Conforme se avanza se aprenden nuevas técnicas de saltos y movimientos, siendo cada vez más complicado resolver los andamios y bloques que se levantan en cada misión. Y cada tiempo que se supera y se avanza hacia la guarida de Bowser se vuelve magistralmente más difícil, aunque veces sea algo, peor es un aspecto positivo de cara a volverse más adictivo, desquiciante.