cumbre tecnológica en parís

Los 'gurús' de internet piden prudencia en su regulación

Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, resalta la "fuerza democratizadora" de la Red

PARÍS Actualizado:

La cumbre tecnológica G-8 de internet, que ha reunido durante dos días a algunas de las principales personalidades del mundo de la red, ha finalizado hoy con una llamada general a los gobiernos para que sean "muy prudentes" en la regulación de su uso.

Esa ha sido la respuesta al reto lanzado por el presidente galo, Nicolas Sarkozy, promotor del encuentro, que pidió que los participantes en el foro concretaran el papel que los estados deben tener en la revolución digital de la Red.

Ocho de los 'gurús' de internet expondrán mañana a los ocho líderes de los países más industrializados las conclusiones de dos días de intensos debates que han contado con la presencia, entre otros, de los responsables de Facebook, Google, Wikipedia e eBay.

Sarkozy había advertido en la apertura del encuentro de que el reto que supone internet no puede quedar a expensas de la vigilancia de los gobiernos, "los únicos representantes legítimos de la voluntad general". Al mismo tiempo, alertó de los peligros existentes para la protección de la infancia, de los derechos de autor, o del uso para fines violentos que comporta un mal uso de la Red.

Acceso universal a la banda ancha

Pero, en la mesa redonda que ha puesto fin al encuentro, la mayoría de los ponentes han mostrado sus reticencias al intervencionismo estatal para regular el uso de internet, a la vez que han pedido a los gobiernos que faciliten un acceso universal a la banda ancha. "Internet potencia el crecimiento económico y la creación de empleo", han recordado los participantes, que han solicitado a los máximos dirigentes mundiales que no "rompan" esa dinámica con nuevas limitaciones legales que pongan en peligro el "espíritu emprendedor" de la Red.

Han admitido, sin embargo, cierto papel controlador de los poderes políticos en la regulación de la seguridad y la privacidad en la Red, en aquellos casos en los que el sector público no haya alcanzado por si solo un equilibrio satisfactorio.

El hecho de que el acceso a la Red permanezca en manos de "unos pocos perros guardianes" ha sido otro de los aspectos en los que algunos participantes han señalado la regulación gubernamental como positiva para favorecer la competencia.

Un espacio de libertad

Pero el ambiente general del encuentro ha dejado claro que internet debe ser un espacio de libertad, y la mejor prueba de ello es el triunfo de la red social Facebook, a la que Sarkozy ha reconocido un papel preponderante en la eclosión de las revueltas en Egipto y Túnez. Una importancia que ha querido minimizar el fundador de la popular plataforma, Mark Zuckerberg, quien considera que Facebook no fue "ni necesario ni suficiente" en el inicio de la 'primavera árabe'. "Si no hubiese sido Facebook, hubiese sido otra cosa", ha afirmado el multimillonario, estrella de la segunda sesión del encuentro.

Vestido con zapatillas deportivas y vaqueros, Zuckerberg ha asegurado que el deseo de compartir experiencias explica el éxito de la red social, y que esa necesidad "ha llegado para quedarse". "Estamos más cerca del principio de esta tendencia que del final", ha aseverado un Zuckerberg que, en tono mesiánico, ha dicho creer en "la misión de Facebook" y de internet de "hacer un mundo más abierto y conectado".

El joven emprendedor ha hecho un alegato en favor de la "fuerza democratizadora" de internet, que hace que "las mejores ideas y proyectos afloren a la superficie" por la selección de los internautas. "Creo que internet es extremadamente competitivo y que los consumidores hacen un estupendo trabajo seleccionando los mejores productos", ha indicado. Sobre la intromisión de la popular red social en la vida privada, su fundador, que por la mañana se reunió con Sarkozy en el palacio del Elíseo, ha respondido que "la gente decide cuáles son las fronteras de su privacidad".