Vídeo: El análisis más completo del nuevo Samsung Note 10, el móvil más funcional de la marca - J.M.S.
ANÁLISIS

Una semana con el Samsung Galaxy Note 10+: brillante en la mayoría de aspectos

El nuevo buque insignia de la firma surcoreana apuesta por dos modelos diferenciados en tamaño, lleva al límite la potencia y amplía las funciones del lápiz óptico aunque el principal obstáculo vuelve a ser el excesivo precio de salida

MADRIDActualizado:

Como Ortro, el perro de dos cabezas de la mitología griega, una bicefalia es la que mueve el catálogo de teléfonos móviles inteligentes de Samsung. Líder de ventas a nivel global, se apoya en dos tipos de buques insignia, la familia Galaxy S y, por extensión, la notable pero específica gama Note, cuyo elemento diferenciador es el lápiz óptico S Pen, con el que se amplían sus funciones.

Ahora, por primera vez, se desdobla. Un Note 10 de triple cámara y 6.3 pulgadas de pantalla y otra versión «hormonada», conocida como Note 10 Plus, que alcanza las 6.8 pulgadas de diagonal, que ocupan el 91% de la parte delantera. El resultado es simple: ha actualizado su estética pero siempre manteniendo su seña de identidad. Pero como la belleza entra por los ojos, su cara trasera, sin embargo, viene un cambio drástico: una carcasa que refleja y ofrece una embriagadora estética multicolor pero, sin embargo, es un verdadero imán para las huellas y da sensación de fragilidad.

Todo un mamotreto que, sin embargo, no resulta especialmente engorroso en su manejabilidad. La verdad es que, pese a su monstruoso tamaño, se puede usar fácilmente con una sola mano. Llevarlo en el bolsillo del pantalón tampoco resulta muy ostentoso. Al menos, comparado con otros modelos rivales del sector como el Huawei P30 Pro. Eso se debe al diseño elaborado para la ocasión que exprime hasta la máxima expresión el concepto de pantalla casi sin bordes. Es muy liviano y fino. Muy transportable y manejable a pesar de sus monstruosas dimensiones.

Este modelo ha heredado algunos aspectos estéticos de su «hermanastro» el Galaxy S10 como la pantalla «agujereada» por la cámara frontal, al conservar la misma tecnología introducida en esta generación. Una decisión que responde a conceptos visuales más que a razones de ergonomía o espacio. Es una solución ingeniosa porque le aporta un semblante discreto y detalles minimalistas.

En cualquier caso, es impecable la manera en la que presenta la información. Está a la altura y ofrece una gran calidad a la hora de reproducir imágenes. El panel, de tipo Amoled, rasca una resolución Full HD alcanzando los 2.280 x 1.080 píxeles (401 píxeles por pulgada), pero se puede extender hasta los 3.440 x 1.440 píxeles (498 píxeles por pulgada) de máxima. Una verdadera locura visual que, a la hora de tirar de contenidos multimedia, mejora la experiencia. Es, sin riesgo a equivocarse, la mejor pantalla de un móvil en estos momentos.

Aunque con una calibración inicial algo fría, tanto la calibración como la visualización está a la altura; y más teniendo en cuenta las exigencias a las que hay que aferrarse a un terminal de más de mil euros. De nuevo, Samsung mantiene la «denominación de origen» de sus pantallas: negros profundos y ligeramente los colores sobresaturados. Este concepto ya es marca de la casa, y entra en el eterno debate acerca de los gustos, pero son pocas las pegas que se le puede poner en este terreno.

Bajo el capó se encuentra un potente motor de altas revoluciones que está a la altura en la mayoría de escenarios. Es un dispositivo muy potente, que alcanza los 12 GB de memoria RAM. Es un gran salto, aunque apenas imperceptibles para modelos con menos «gigas». Ese formidable rendimiento lo proporciona el «cerebro» de esta bestia técnica, un procesador Exynos 9825 de fabricación propia. Esta es la opción escogida para el mercado europeo, puesto que para Estados Unidos, por ejemplo, la firma surcoreana ha optado por abrazar, de nuevo, al gigante Qualcomm.

Potencia para dar y tomar

Rinde muy bien en multitarea pero sin llegar a sorprender del todo. Tal vez se debe a que otras alternativas como el Galaxy S10 Plus también ofrecía una gran potencia. Pero, de nuevo, pocos inconvenientes le puedes encontrar a un producto de este tipo que, principalmente, está enfocado a un público profesional. Se luce bastante bien en la mayoría de escenarios, como a la hora de reproducir contenidos multimedia o herramientas de diseño. Lo que vuelve a sorprender, y para mal, es que se sobrecalienta demasiado si se le exige mucho a la máquina.

La interfaz de usuario dispone, de nuevo, algunos elementos que pulir para lograr una mayor satisfacción, puesto que viene compuesto por multitud de servicios, algunos casi innecesarios y duplicados. El sistema operativo, basado en Android 9 Pie, está lo suficientemente optimizado como para sentirse a gusto con su manejo. Además, incluye una serie de funciones «gaming» destinada a aquellos usuarios que les encanta jugar a juegos móviles. Lo que hace el dispositivo es incorporar un sistema para sacarle todo el jugo a este tipo de exigentes aplicaciones, así como contar con una plataforma para organizar y gestionar todos los títulos de una manera cómoda y eficiente.

Una varita mágica

Si algo diferencia la gama Note sobre el resto de alternativas existentes es, sin duda, un pequeño accesorio que se guarda discretamente en su interior como un supositorio introducido en el marco inferior del móvil: el lápiz óptico S Pen. En esta ocasión se ha mejorado su estética; es más manejable y pequeño. Su manejo es cómodo y amplía las funciones existentes. Ahora ha ganado además funciones hasta el punto que parece una especie de varita mágica con la que manejar algunos servicios como la aplicación de la cámara.

Eso sí, se echa en falta quizás una mayor integración con aplicaciones de terceros. También se ha mejorado la digitalización de escritura a mano. La capta al vuelo, sin congelaciones y de manera eficaz. Entre esas novedades introducidas destaca, por ejemplo, la posibilidad de abrir directamente la cámara para tomar una foto o voltear el lápiz cual Harry Potter para traducir un texto de otro idioma, buscar productos en internet o ampliar la pantalla. Pulsando el botón una o dos veces se puede ir hacia delante o hacia atrás mientras se navega.

El apartado fotográfico es muy continuista y, en ocasiones, se echa en falta algo más de empuje. A la espalda del Note 10 Plus se encuentra un módulo vertical compuesto por 3 cámaras y un sensor adicional de tipo VGA de profundidad (ToF), que permite crear escanear objetos en 3D para utilizarlos, entre otras cosas, en vídeos. Es una de las grandes novedades de esta gama. El modelo «pequeño» apuesta, en cambio, por una triple lente, pero ambos modelos toman prestadas las innovaciones del Galaxy S10 Plus. Está configurada en tres objetivos, un ultra gran angular de 16 megapíxeles (apertura focal de F2.2), un gran angular de 12 megapíxeles (apertura focal variable de F1.5/F2.4) y un teleobjetivo de 12 megapíxeles (apertura de F2.1).

En consecuencia, ofrecen una gran diversidad de opciones fotográficas que van desde un modo noche muy sugerente, que alimenta de iluminación a las imágenes, pero otras funciones enfocadas a realizar platos y comidas. Una característica dirigida a los «instagramers» que les gusta hacerles la boca agua a sus seguidores. Además de un modo «pro» en donde, si se tienen los conocimientos adecuados, se pueden regular algunos parámetros fotográficos, la cámara de este dispositivo está bastante equilibrada y logra una gran flexibilidad de opciones. También amplía el abanico de posibilidades en el modo retrato en donde se tira del efecto «bokeh», esto es, el desenfoque del fondo, que permite elegir varios fondos y gestionar el nivel de distorsión. La mayoría de las ocasiones esta cámara rinde bastante bien en buenas condiciones de iluminación; si no sufre ligeramente.

Otro aspecto destacado es la grabación en movimiento, que incluye efectos de vídeo casi a nivel profesional como un tipo de grabación en super cámara lenta (a 960 cuadros por segundo) que, en buenas manos, se pueden hacer secuencias especulares. Se pueden capturar imágenes con una calidad apabullante, de hasta en 4K a 30 o 60 frames por segundo, y otro pellizco de sal: compatible con el alto rango dinámico HDR 10+.

Una función interesante es la grabación dual para lo cual se da acceso a un micrófono secundario (la función audio Zoom-in) que permite reducir el ruido ambiental. El resultado es fantástico. La cámara, además, incluye algunos gestos con los que no hace falta pulsar, como a la hora de hacer un selfie, que con solo levantar la mano (y que el sensor lo reconozca) se tomará una imagen. Es algo práctico.

Ofrece mucho, pero tampoco es totalmente perfecto a ojos de ciertos convencionalismos. Entre los aspectos negativos se encuentra la eliminación de la clavija para auriculares convencional. Para muchos usuarios esta opción es todavía muy importante. No llega a suponer ningún problema, la verdad. La industria ha venido virando hacia este terreno, pero la firma surcoreana se había resistido a hacer este movimiento. También se ha eliminado el botón específico para Bixby, el asistente virtual de Samsung que va camino de ser uno de sus fracasos más sonados. El precio, por encima de los mil euros, tampoco va a atraer a un público masivo.

Una de las grandes virtudes es su potente batería, de 4.300 mAh que, en solo 30 minutos de carga se tiene para todo el día. En un uso constante, se tiene vida para una jornada completa. Se ha simplificado el proceso para acceder a las funciones de DeX, que amplía las funciones de escritorio. Con solo conectarlo a un ordenador la experiencia cambia, aunque todavía dista mucho de ser perfecta.