ANÁLISIS

Probamos Xiaomi Mi 8: un clon del iPhone X, pero a mitad de precio

El buque insignia de la firma china ofrece un desempeño arrebatador a un precio muy accesible

MADRIDActualizado:

Las razones de su llegada, teniendo otros modelos quizás más prometedores, es algo desconocida. Pero, en líneas generales, el Xiaomi Mi 8 cumple con lo prometido aunque sin llegar a sorprender. Es indudable que el dispositivo está adherido al ADN de la familia Mi de la compañía china, destilando su personalidad pero tomando elementos propios de otros rivales. De hecho, toma inspiración del iPhone X, el terminal lanzado por Apple el pasado año para conmemorar el décimo aniversario de la llegad del producto. El terminal no sorprende (de entrada) pero cumple.

El equipo calca incluso la pestaña. Una decisión inexplicable dado que el marco inferior es asimétrico y está descompensado: es más grueso que el superior. Los acabados, mejorables, cuentan con laterales fabricados en metal. Su parte trasera, en cambio, con toques de cristal, es un imán para las huellas y manchas. Los más obsesivos con esos detalles se pueden mosquear por tener que limpiar el móvil cada dos por tres. Y si no siempre queda una solución: llevarlo con funda.

La parte trasera se ha dedicado a la cámara, que sigue siendo doble como manda los cánones establecidos en la industria en estos momentos. Incorpora dos sensores de 12 megapíxeles cada uno que destacan, especialmente, por su diafragma; la lente principal está abierta a F1.8 mientras que la secundaria -empleada para perfeccionar el modo retrato- se contenta con un valor de F2.4. Por fortuna, y a diferencia de otros modelos rivales, dentro de la aplicación de cámara subsiste un modo manual desde donde cambiar los principales parámetros, ya sea la sensibilidad, tiempo de exposición o el tipo de objetivo (gran angular o teleobjetivo). Los usuarios conocimientos en fotografía pueden darle bastante uso, pero lo más normal será que se dispare de manera automática. Destacar también los modos belleza que se pueden utilizar.

El sistema de enfoque, en ocasiones, sufre de ciertos retardos. El tratamiento de las imágenes está en la línea de lo producido en otros modelos de la marca china. Ofrece buenas sensaciones, pero en ocasiones las imágenes captadas en modo retrato -jugando con la profundidad de campo- se sienten algo artificiales y no logra recortar la silueta a la perfección. A veces se aprecian algo estériles y sin vida. En esa misma cara posterior se ubica el lector de huellas dactilares. Una tecnología biométrica para desbloquear la pantalla que funciona a las mil maravillas. El destino del sensor es idóneo -en el centro-. Es cómodo y el dedo suele caer en esa posición. También es rápido y veloz.

Tiene una pantalla de 6.2 pulgadas, que ocupa el 83,8% de la cara principal, de tipo Amoled. La resolución del dispositivo es 2.248 x 1.080 p. (FullHD+), lo que supone una densidad de 402 ppp. No está mal resuelta y tanto la calibración como la reproducción de los colores es bastante fidedigna, aunque se echa en falta algo más de detalles y el panel tiende a azularse. Por calificarlo de alguna manera, es correcta, sin demasiado aspavientos. Se trata de un terminal que muestra un brillo razonable, incluso en determinados ángulos de visión o en condiciones especiales como cuando le da el sol directamente.

Apenas la firma china se ha desviado del camino adoptado en anteriores temporadas. Sigue por la misma senda del anterior modelo, aunque mejorando algunas especificaciones técnicas. Un factor que explica la escasa evolución de este modelo. Su estrategia sigue la misma lógica anterior: ofrecer casi todo lo mejor pero a precios de derribo. Esa línea la mantiene, aunque con ciertas concesiones: el apartado fotográfico y la calidad de pantalla.

Dos aspectos en los que el buque insignia de la firma china puede patinar ligeramente. Es aceptable, pues, que en un terminal de este costo no todo sea perfecto. También se aprecia esa visión comercial en el audio. El equipo de sonido no es estéreo y, aunque ofrece un nivel más que aceptable, puede llegar a saturarse a toda potencial. Es un motivo menor si se compara con el resto de prestaciones, puesto que viene vitaminado con lo exigible en un terminal de alta gama en la actualidad.

A saber, un microchip Snapdragon 845 de Qualcomm capaz de moverse a una frecuencia de reloj de 2,8 GHz. Este «cerebro» le confiere, junto con sus 6 GB de memoria RAM, un desempeño solvente y robusto en prácticamente todas las tareas realizadas. Incluso en las pruebas más exigentes, los análisis despuntan a pesar de no liderar el marcador en los test de rendimiento más populares. Si se exprime al máximo sí se aprecia un incremento de la temperatura pero tampoco supone demasiados problemas. Otra de las novedades del dispositivo es que integra, por primera vez, un sistema de posicionamiento GPS de doble frecuencia, compatible con bandas L1 y L5. La idea es proporcionar una navegación más precisa, lo que facilita navegar mientras se camina o llamar a un taxi en áreas urbanas con alta densidad de población sin problemas. Pero en el día a día apenas se nota.

En cuanto a su capacidad, Xiaomi ha apostado por tres versiones, 64 -la versión analizada-, 128 y 256 GB a partir de 499 euros. Una interesante función que viene de serie es la posibilidad de un «segundo espacio» como lo define la propia compañía. Consiste en crear una nueva ventana de escritorio dentro del propio dispositivo. Una medida que puede servir para proteger u ocultar información o, simplemente, destinarlo como «ventana personal y ventana para el trabajo». La capa de personalización MIUI 10 permite, como un interesante atributo, previsualizar hasta cinco aplicaciones diferentes.

Extrañamente se puede ocultar el «notch» desde «Ajustes». Lo que hace en realidad es oscurecer el área alrededor de esta pestaña, con lo que en realidad estamos perdiendo ese espacio. Una opción que reafirma la teoría: está ahí por el simple hecho de que está de moda. Por fortuna, se ha implementado una interfaz gestual que emula a la desarrollada el pasado año por Apple. Funciona de manera intuitiva. Con simples gestos hacia arriba o hacia abajo se puede ir navegando entre distintas aplicaciones o cerrándolas.

No cuenta con clavija para auriculares en el borde posterior, que se ha destinado para al altavoz y para el puerto USB-C. Hay que añadir que dispone de un chip NFC que suele dedicarse como elemento imprescindible para realizar pagos móviles en el comercio. Es decir, cuenta con lo exigible en un gama alta, aunque su autonomía ha dejado, en cambio, sensaciones encontradas: tiene una pila de 3.400 mAh pero, por desgracia, aguanta una sola jornada. Eso sí, dispone de una interesante función que detecta posibles problemas que pueden estar aumentando el consumo energético.