Una persona posa con un iPhone ante el logo de Apple - AFP/ Vídeo: Apple se ve arrastrado por el poderío Chino

Por qué Apple vende cada vez menos iPhone

El peso de China en la ecuación, su estrategia comercial de continuar incrementando los precios y las alternativas más baratas y solventes han derivado en un mercado más maduro y consolidado que deja atrás las grandes cifras

J.M.SÁNCHEZ
MADRIDActualizado:

Han saltado las alarmas en la casa de la manzana. Las bajas expectativas de venta de su producto estrella, el iPhone, han repercutido en el desarrollo de su negocio. Apple ha perdido más de 400.000 millones de dólares (350.000 millones de euros) en apenas tres meses. Una cantidad importante aunque se mantiene en liza en la batallas de las grandes conglomerados máxime a que va a cerrar el año con unos 84.000 millones de dólares (73.000 millones de euros) de ingresos, aunque representa una caída del 4,5% respecto al año anterior.

Una oportunidad que no ha desaprovechado Microsoft para superar a su eterno rival. Lo más curioso de todo es que venía de un ciclo de récord pero no ha llegado bien preparado para el sprint final. Varios son los factores que determinan las posibles razones por las que la acogida de sus nuevos terminales no ha sido como se esperaba. Y ante una situación atípica, estrategias atípicas. Tim Cook, máximo responsable de la compañía, ha tenido que asumir los problemas en un extraño e inesperado comunicado dirigido principalmente a inversores en donde reconoce que los nuevos modelos, los iPhone XS, XS Max y XR, no han tenido «un comportamiento tan fuerte como se pensaba».

Un mercado saturado y maduro

Entre las razones más destacadas de este escenario desfavorable se encuentra la coyuntura del mercado del teléfono móvil inteligente. Desde que hace un año el negocio alrededor del «smartphone» cayera por primera vez en su historia la situación se ha venido agravando: las previsiones apuntan a una contracción del 5%, según diversos informes de analistas. Las más optimistas, en cambio, la sitúan en una caída en torno al 1%.

En 2018 ha coincidido, además, con un punto de inflexión para el gigante estadounidense. Por primera vez desde que lanzara el primer modelo de iPhone, en 2007, Apple no es ni siquiera la segunda marca que más teléfonos vende en todo el mundo. Ese puesto lo ha dejado en favor de Huawei, que ha escalado posiciones rápidamente con su apuesta por el sector de la telefonía. Aunque es casi impensable afirmar que la firma de Cupertino pueda ceder aún más el testigo frente a sus rivales, existe el miedo a quedarse fuera de las batallas por las cuotas de mercado pero esta por ahora descartado un castigo similar al sufrido por HTC o LG, condenados a la irrelevancia comercial en este sector.

Apple se ha enfocado, por regla general, más a un público premium y a lograr mayores réditos económicos en lugar de acumular cuotas de mercado pasajeras que, en realidad, sirven de espejismo a un sector maduro que superó hace mucho tiempo la franja de los mil millones de teléfonos vendidos en el mundo. Encontrar países emergentes que vuelvan a comprar sus productos a mansalva es cada vez más complicado y la tasa de actualización de los productos cada año es todavía una quimera por parte de los fabricantes.

China y la revolución de los precios bajos

El del «smartphone» es un mercado maduro y sobresaturado en donde los consumidores buscan optan cada vez más por los precios más bajos. Es simple de explicar. Si existe una realidad en estos momentos es que China es el seno de varios fabricantes que se han hecho un nombre fuera de sus fronteras gracias a su política de productos de altas prestaciones a precios contenidos. Y con ello han empezado a cautivar al público.

Pagar mil euros por un móvil nuevo es un mensaje difícil de digerir. La gama media ha dejado de existir porque por 300 euros se pueden encontrar dispositivos solventes y fiables que satisfacen a la mayoría de consumidores. Esa horquilla es la que ha favorecido a marcas como Huawei, Oppo, OnePlus o Xiaomi, que han logrado entre todas arrebatarle el primer puesto a Apple en China en los últimos años.

Ese «pinchazo» en el país asiático, curiosamente el lugar donde se fabrica el iPhone, le ha pasado factura a los últimos resultados económicos de Apple. Y la brecha puede ser más pronunciada de lo que se espera a tenor de los pronósticos. Varios analistas apuntan incluso a un retroceso del 19% en las ventas. China ha dejado de ser su principal mercado. Inevitablemente se tenía que notar de alguna forma. Tampoco le ha favorecido las peleas legales y vetos por culpa de su trifulca con Qualcomm, enmarcada además com un capítulo en la ardua batalla comercial entre Estados Unidos y China.

Precios desorbitantes y percepción de innovación

No es la única que le ha pasado factura el pinchazo en el negocio del móvil. Apple y Samsung, de hecho, han coincidido en algo este pasado año: seguir incrementando los precios de sus productos. Pero ambos fabricantes también se han dado de bruces contra la triste realidad; sus últimos modelos no han triunfado.

Ni la respuesta del iPhone XR, que se sitúa por encima de los 800 euros, ha hecho palanca entre los consumidores como sí ocurriera el año anterior con la llegada del iPhone X, durante varios meses el teléfono más vendido del mundo. A ojos de muchos consumidores se aprecia a este modelo como un lanzamiento menor. Su alternativa es muy variada, como modelos como Huawei Mate 20 Pro o Pixel 3 XL.

Aumentar nuevamente los precios de salida era comprensible para obtener mayores márgenes de beneficio, pero se ha saldado con una reducción de sus ventas directas. Como se esperaba, la firma ha vendido menos unidades. Algo normal, puesto que por ejemplo el iPhone XS Max con las configuraciones más altas superan los 1.600 euros. Una auténtica barbaridad en los tiempos que corren.

A esta estrategia comercial se debe sumar, además, la percepción general entre algunos consumidores que los nuevos modelos no han estado a la altura. Se le acusa a Apple de falta de innovación y de replicar ideas consolidadas. Para el perfil de comprador medio los nuevos iPhones son dispositivos buenos, bonitos pero demasiado parecidos a los del año anterior. Esta situación ha derivado en el debate acerca de si este año deben ajustar los precios, algo sin embargo que no suele asociarse a la política de venta de la compañía.

Gran durabilidad de sus productos

Es clave en este escenario añadir un factor adicional que tiene que ver con el comportamiento de los usuarios: cada vez renuevan sus teléfonos más tarde. No tiene sentido hacerlo cada dos años como antaño. Por supuesto, ni cuando ha transcurrido tan solo un año desde su lanzamiento.

Los iPhone son productos caros que cuentan con una gran durabilidad. Más que la media de sus competidores. Muchos consumidores han optado incluso por adquirir modelos como el iPhone 6 y iPhone 6 Plus, lanzados en 2014. Son terminales de gran fiabilidad que siguen funcionando perfectamente. La tendencia de comprar móviles reacondicionados ha seguido en aumento a lo largo de 2018, con lo que salvo por un público fiel, Apple no ha encontrado su lugar todavía en este nuevo hábito comercial. Está claro: los consumidores han empezado a acudir a otros lugares con lo que Google, propietaria de Android, se queda como la gran beneficiada.